La protesta se tornó incontrolable para Daniele

El dirigente gremial trató de navegar en la ambigüedad pero, ya en el primer día, la protesta se pareció más a una huelga radicalizada que a un tibio quite de colaboración • Juez hizo un amplio despliegue mediático tratando de despegarse del conflicto • Hasta hubo amenazas de muerte a funcionarios y sus familias.
Luis Juez recorrió ayer las góndolas de radios y canales. Sintió, debe suponerse, una necesidad adicional de separarse del tema que tiñe el tramo final de la campaña electoral: el conflicto entre Daniel Giacomino y los empleados municipales.

Es que ya en el primer día, la protesta se parece mucho más a una huelga revolucionaria que a un tibio quite de colaboración y, por eso mismo, le guste o no, el ex intendente resulta por lo menos aludido en el caos que ayer se produjo en la ciudad.

En el largo parloteo de media hora en el programa radial con más audiencia de Córdoba, la conocida "Mesa de Café" de Mario Pereyra y Miguel Clariá, Juez insistió con un concepto que pronunció casi en la apertura del espacio y que sintetiza su objetivo de tomar distancia:

«Hace 20 meses (dirigiéndose a Giacomino) que estás a cargo de la ciudad de Córdoba. Tomá decisiones, no le echés la culpa a nadie. La ciudad es una cloaca, están todas las bocas de tormenta explotando».

El contrapunto entre Juez y Giacomino, también de profusas incursiones mediáticas durante todo el día, indica obviamente el ingreso de lleno a la campaña electoral del conflicto, que se exhibió en el macrocentro de la ciudad con toda la crudeza que puede ponerle el sindicato a sus reclamos.

Se vio a Giacomino tintineando con su libreto que consiste

-con razón- en adjudicarle responsabilidades a su antecesor en la crisis municipal, al agobiar el erario municipal con designaciones de empleados, justificándose así del achique de horas extras y otros adicionales que dan motivo a la protesta del gremio.

El caos en la calle fue completo y eso que apenas se trata del primer día de una protesta a la que le quedan doce días hábiles hasta los comicios: corte de puentes, embotellamientos descomunales, ataque a periodistas, amenazas de muerte a funcionarios municipales.

Fue un día de gloria para el vandalismo gremial, que en otras circunstancias Daniele hubiera celebrado pero que ayer no. Es que, a los efectos prácticos, el líder gremial puede llegar a convertirse en el Luis D’Elía del ex intendente.

Por ahora, el Suoem le secuestró la agenda antikirchnerista que sin sobresaltos desarrollaba Juez. Esto seguramente no mide, pero hay que ver cómo evoluciona un conflicto que en sus anteriores y exitosas ediciones fue una escalada hasta doblarle el brazo al intendente, con la honrosa excepción de Ramón Mestre, allá por los ya lejanos años ’80.

Este es un presente muy distinto, en muchos sentidos. Por ejemplo, en la virtual condición de invulnerable de Giacomino. Ya casi lo ha perdido todo por lo que, aunque casi redundante, vale subrayar que no tiene nada que perder: sin recursos, sin partido, con la oposición que medirá muy bien el costo de un rescate. Sólo el apoyo a distancia de socios también en problemas, en la Nación y la Provincia. Demasiado poco para medir riesgos.

En este contexto, las temibles escaladas del Suoem no tienen esta vez la suerte cantada. Adicionalmente, tampoco puede acometer con denuncias con las que casi tira al cauce de La Cañada a Germán Kammerath, con el latiguillo de la corrupción que ellos esgrimieron en 2002 y que luego Juez compró y amplificó.

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