Protesta nacional genera diversos trastornos y choques en autopista

Los automovilistas recibieron muchos panfletos; algunos acompañaron la protesta; otros, la cuestionaron.
Alcances. La medida repercutió fuerte en la autopista, Las Termas y Selva, en el límite con la provincia de Santa Fe. El blanco inequívoco fue la nación.

La autopista Juan Domingo Perón se asemejó ayer, durante tres horas, a una literal “ciudad sitiada”: los automovilistas, en el asfalto caliente, pretendían salir; mientras desde Banda y Santiago, otros hombres al volante pugnaban por ingresar.

Fue una mañana ajetreada, ya que los gremios Simuba y Suoem interrumpieron el paso de vehículos, en consonancia con una protesta nacional.

Este reclamo fue impulsado por la Confederación de Trabajadores Municipales, pidiendo, estabilidad laboral, salario mínimo, vital y móvil, convenios colectivos de trabajo, igualdad en la percepción del salario familiar, entre otras cosas.

Cuando los gremios paralizaron el paso de coches, motos, camionetas y colectivos, sobrevino un inmenso embotellamiento, cuyos extremos llegaban hasta Rivadavia, casi Roca; y hasta el propio Hiper Libertad, en ambas geografías.

En el centro mismo de la autopista, los municipales distribuyeron panfletos e hicieron conocer los alcances de la protesta. A lo largo de tres horas, el lentísimo ir y venir de vehículos generó trastornos y algún que otro choque.

El más grave sobrevino en cadena, entre un colectivo y dos automóviles, cuyo desenlace fue varias personas golpeadas y daños materiales.

Juntos, pero no tanto

Con la policía haciendo grandes esfuerzos por evitar más choques y encontronazos entre los manifestantes, máxime cuando algunos pasajeros de colectivos se atrevieron a cuestionar la sensatez del reclamo, éste alcanzó diversos matices.

Por momentos, armonioso, en otro instante un tanto virulento, el corte obró como catalizador de los “surtiditos” estados de ánimo del argentino.

A favor, en contra, neutros, objetivos, subjetivos, moderados, duros: sin importar el sin fin de “veredas” emocionales, la mañana se tornó más calentita después del mediodía.

Fue cuando llegó el horario de salida en varios organismos administrativos: muchos empleados cruzaron la autopista caminando, desde La Banda hacia Santiago.

Casi a las 12.30 los camioneros perdieron la paciencia y arrancaron una melodía interminable de bocinazos. Con tímpanos y gargantas dañados quizá, la gente empezó a presionar para que los municipales impusieran el final al corte.

Finalmente, el parate finalizó poco después de las 13, tal cual ya estaba previsto de antemano. Todos celebraron -obvio- con más bocinas a rabiar.

Los unos, “chochos” por el cumplimiento del reclamo; y los otros, aliviados por sentirse “liberados” y lograr arribar en tiempo al hogar, en una u otra ciudad.

Para todos los gustos: más de 400 vehículos fueron detenidos en la autopista. Los choferes se armaron de paciencia, ya que no quedaba otra.

La jornada terminó cuando los municipales se marcharon a su casa; en el asfalto quedaron sembrados los papeles y algún que otro faro destrozado.

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