Una propuesta especial para los pequeños bonistas

Por: Marcelo Bonelli

En la reapertura del canje se le brindará un trato diferencial a los acreedores minoristas de Italia, Alemania y Japón, cuyas deudas impagas han causado costos políticos importantes.

Argentina hará una oferta especial y particular a los pequeños bonistas de Italia, Alemania y Japón para cancelar las deudas impagas que tiene el país y que ocasionan un fuerte trastorno diplomático desde 2002.

La medida tiene un alto voltaje político: sería la primera iniciativa para normalizar las relaciones con naciones industrializadas clave y también aceitar una eventual negociación posterior con el Club de París. La decisión se incluirá en la propuesta de pago de la deuda en default, que tendría dos claras categorías de acreedores:

Primero, los institucionales que ya comprometieron su participación a través del banco Barclays por US$ 12.000 millones. Muchos compraron bonos en default, porque la operación que ofrece el Gobierno es un excelente negocio para los banqueros.

Después habrá una apertura puntual y dirigida a los pequeños bonistas de Italia, Japón y Alemania que concentran unos US$ 3.500 millones.

Ayer, Mario Blejer trasmitió la novedad a banqueros europeos, que participan de un exclusivo encuentro en Alemania. Estaba acompañado por Héctor Torres, el ex delegado argentino en el FMI, y por el embajador y negociador de la deuda Guillermo Nielsen. Las alternativas se incluirán en la propuesta de pago a los holdouts que la Argentina enviará a la Securities and Exchange Commission. Ese documento clave tiene fecha de ingreso a la SEC: sería en la última semana de noviembre para tratar de abrir el canje en diciembre, aunque por la impericia de la Secretaría de Finanzas todo se demorará -por lo menos- hasta enero. Sólo una vez finalizada esa operación Argentina hará una propuesta de pago al Club de París.

No será al contado y tampoco se emitirá un bono como las autoridades sondearon en Escocia. La peregrina idea existió, pero no avanzó. Surgió en Estambul y la sugirió el banco Lazard Freres durante una hermética reunión entre Amado Boudou y la banquera Michele Lamarche. Lamarche -del Lazard Freres- expuso una serie de alternativas para acordar con el Club de París, y entre ellas sugirió la poco factible propuesta del bono. Hernán Lorenzino trasmitió en forma imprudente la idea a varios banqueros locales que la difundieron en el mercado. Pero todo se frenó en Escocia. Dominique Strauss-Kahn afirmó que no era viable y Boudou coincidió después que le hicieron saber que tampoco tenía consenso en la Quinta de Olivos. En esa reunión -tal como anticipó Clarín- Boudou le trasmitió la decisión política adoptada: Argentina va a postergar cualquier auditoría del FMI. Lo hace por una cuestión central: el staff del FMI quiere elaborar un informe severo y muy crítico de la realidad económica local y eso no lo puede modificar ni las promesas de Strauss-Kahn.

El titular del Fondo busca soluciones, porque aspira a competir en el futuro por la Presidencia de Francia. Pero la información confidencial indica que tiene algún problema en el control de la burocracia de Washington. Argentina apuesta a vulnerar la venganza del staff del FMI si avanza la llamada "revisión entre pares" que hará el G-20. Boudou le comunicó a Cristina Fernández que será un examen menos exigente. Ocurrió al iniciarse la semana en un encuentro en Olivos. Y le prometió: "Recién una vez que tengamos ese aval del G-20 iremos al FMI."

La normalización externa es apoyada por el movimiento empresario local, porque reducirá el costo financiero. Y esto ocurre cuando existen fuertes definiciones políticas y se trabaja para un eventual armado de un frente patronal.

La Asociación Empresaria Argentina esta semana resolvió, con el apoyo unánime de sus integrantes, nombrar un nuevo titular: Jaime Campos reemplazará en diciembre a Luis Pagani al frente de la entidad empresaria que reúne a los CEO de los principales holdings argentinos. En el último año Campos pasó a cumplir un papel estratégico en AEA: coordinar los equipos de trabajo y expresar en público la posición política de los destacados hombres de negocios que nuclea la institución. El aval que recibió y su perfil profesional -siguiendo una tendencia local e internacional- le brindarán a Campos la representación plena y el ejercicio de la función de presidente de la AEA.

La situación es distinta en la Mesa de Enlace, en la cual el encuentro de Eduardo Bussi con el ministro de Agricultura provocó un serio enfrentamiento. Al final, Hugo Biolcatti fue un exitoso mediador entre Bussi y Mario Llambías. El titular de CRA acusó al jefe de Federación Agraria de traicionar a la Mesa de Enlace y un ofuscado Bussi le pasó revista a todos -para el dirigente- los "horrores político" que cometió Llambías y le recordó la reivindicación pública que hizo de José Alfredo Martínez de Hoz. Pero al final se priorizó la unidad.

Ahora Biolcatti quiere avanzar en la conformación de un "Encuentro Empresario" con los banqueros y, básicamente, con la Unión Industrial.

Héctor Méndez tiene un contacto permanente con Biolcatti. El último estuvo vinculado al decreto de ART. La decisión generó una rebelión en la UIA y una fuerte presión del ministro de Trabajo para que los empresarios no expresen su rechazo. Carlos Tomada habló con Méndez, Jorge Brito y Carlos de la Vega, pero ningún empresario escuchó sus súplicas. Ahora Biolcatti tendría un encuentro a solas con Méndez. El titular de la UIA tiene el apoyo de COPAL para armar un frente con la Sociedad Rural. Pero la iniciativa convive con fuertes rechazos en la UIA de otros dirigentes fabriles que objetan integrar un frente opositor liberal y pretenden mantener puentes abiertos con el Gobierno.

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