Le proponen al Gobierno saldar con quita la deuda con el Club de París

Es una oferta del banco Lazard Freres. Se ahorrarían 1.300 millones de dólares.
Un emisario del banco de origen francés Lazard Fréres estuvo en Buenos Aires un par de semanas atrás y acercó a encumbrados funcionarios del Gobierno una idea de la entidad que representa: propone convertirse en asesor financiero de la Argentina para negociar la deuda por unos 6.700 millones de dólares que el país mantiene con el denominado Club de París.

La propuesta contempla la posibilidad de que la Argentina logre una quita que podría ser del 20% (unos US$ 1.300 millones) y condiciones de pago que resulten aceptables por el lado de los acreedores y cumplibles por parte del Gobierno argentino.

La entidad financiera ya realizó otros trabajos para la Argentina. Logró, mediante contratación directa, que el ex ministro Roberto Lavagna le encargara la tarea de relevamiento de acreedores que tenían bonos en default.

Los ejecutivos franceses le contaron a los funcionarios que el servicio que están ofreciendo ya fue aceptado, para casos similares, por los gobiernos de Irak y Nigeria. Y subrayaron que sus honorarios deberán calcularse en función de la quita que consigan.

Según pudo confirmar Clarín de altas fuentes oficiales, hoy la propuesta está siendo analizada en tres niveles: la Jefatura de Gabinete de Ministros, el Ministerio de Economía y el Banco Central.

El solo hecho de que exista la posibilidad de que la Argentina logre una quita en el capital adeudado y un plazo de pago, demuestra que el tema se manejó al menos con cierto grado de improvisación por parte del gobierno Argentino.

El anuncio de pagar la deuda de una sola vez y con reservas del Banco Central fue hecho en forma sorpresiva por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner el 2 de setiembre del año pasado.

La noticia quedó en el olvido en poco tiempo, porque empezaba el estallido financiero global y la iniciativa fue desactivada.

Ahora, el tema "Club de París" forma parte de la agenda de temas pendientes que el Gobierno debería encarar si pretende aclarar el horizonte financiero.

Ocurre que desde hace un año el Gobierno tiene cerradas las puertas al financiamiento voluntario y se ve obligado a pagar todos los vencimientos. Solo puede refinanciar la parte de la deuda que mantiene con agencias gubernamentales como la ANSES, el Banco Central o la AFIP.

Pero con la caída de la recaudación esa política financiera se agotará en el mediano plazo. Justamente la incertidumbre financiera es, entre otros factores, la que impulsa la permanente salida de capitales (o dolarización de portafolios), un problema al que todavía no se le encontró solución. En el frente financiero externo también permanece abierta la resolución del capítulo "hold outs", los bonistas que no entraron al canje.

Por estos días circuló el rumor de que en los próximos días el Gobierno podría recibir una propuesta de parte de bancos que se ofrecen a intermediar entre la Argentina y los acreedores. Puede que sea una posibilidad cierta, o solo movimientos del Gobierno para mostrar que está activo.

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