Proponen crear cuenca de álamos

Un especialista en el desarrollo de estas especies indicó que el dejar de hacer cortinas mermó la calidad de la fruta del Alto Valle. Señaló la necesidad de forestar no menos de 15.000 hectáreas. Dijo que es enorme el potencial que existe en Neuquén para desarrollar este cultivo e indicó que hay iniciativas privadas al respecto.
Neuquén > En dirección a cambiar la matriz productiva de la provincia, la forestación de salicáceas -álamos y sauces- se propone como una alternativa de gran potencial económico, históricamente ligada a la fruticultura. El ingeniero Norberto Serventi, especialista en el desarrollo de estas especies desde hace 30 años y que fue invitado a disertar en Neuquén en un encuentro organizado por la Coalición Cívica y el ARI, dijo que sería conveniente crear una cuenca forestal de no menos de 15 mil hectáreas.

"Es enorme el potencial que hay en la provincia para desarrollar este cultivo, aunque de momento sólo se cuente con alrededor de 1.500 hectáreas", previó Serventi. El especialista indicó que hubo intentos para fomentar esta alternativa productiva en la región, pero en la práctica dijo que no se ha podido lograr un desarrollo porque «no hay políticas definidas», situación que hizo extensiva a todo el país.

"Tenemos cerca de 1.300.000 hectáreas plantadas con todo tipo de especies en la Argentina, pero fundamentalmente de pinos; mientras que en Chile hay 2.500.000 y la Patagonia tiene un potencial forestal de coníferas que equivale a lo plantado en este país", advirtió.

De cualquier manera, indicó que hay algunas iniciativas privadas que apuestan al desarrollo de esta actividad. A modo de ejemplo, mencionó la inversión que realizó la maderera MAM en una superficie que ronda las 400 hectáreas.

"El cultivo de salicáceas tiene un desarrollo que promedia los 50 años en la zona, aunque aún no se logra plasmar en cantidad a pesar de la disponibilidad de tierras que hay", aseveró. Viene asociado, según afirmó, a la fruticultura, aunque también podría utilizarse para la construcción.

Incluso, advirtió que Neuquén tampoco ha podido desarrollar una cuenca forestal de coníferas y tiene serios problemas para aprovechar la madera, a pesar de que su desarrollo arrancó hace unos 40 años.

Actualmente, señaló que se cuenta con 48 mil hectáreas plantadas, pero la expectativa es llegar a las 300 mil de manera de conformar una cuenca. "No hay una política uniforme. La provincia debería forestar 10 mil hectáreas de coníferas anualmente y no lo hace. En promedio se forestan 1.200 hectáreas por año", estimó.

En el caso de las coníferas, explicó que el turno de corta oscila entre los 35 y 45 años, contra un turno de corta de 12 años en las salicáceas. "Uno corta el álamo cuatro veces, cuando corta el pino una sola vez", comparó.

Además, para desarrollar una unidad económica de álamos apuntó que se requieren sólo unas 50 hectáreas, mientras que con una de igual proporción pero de coníferas aseguró que es imposible desarrollar una iniciativa productiva.

Por eso propugnó el cultivo de las salicáceas, a la luz de las ventajas que ofrece su desarrollo, no sólo en comparación a las coníferas sino porque en sí mismas, estas especies mejoran, como es sabido, la calidad de la fruta (minimizan el impacto del viento y mitigan las heladas).

Merma

"Lamentablemente, el Valle ha dejado de hacer cortinas de álamos, por lo que se ha visto una merma en la calidad de fruta. Y en el precio final de la misma, esto tiene su incidencia. Estudios hechos por el INTA indican que la merma llega al 35%, en el caso de la pera William''''''''s con y sin cortina forestal", comentó Serventi.

De la abundancia a la escasez de cortinas de álamos en plantaciones frutales, convino necesario encontrar un equilibrio para evitar la fruta "soleada" y "golpeada". "La erradicación de alamedas conspira contra su calidad", sostuvo. Y aclaró que la situación imperante no implica volver a plantar álamos en forma excesiva, sino incrementar su cantidad, implementando otros diseños que minimicen el daño.

Necesidad

La forestación de salicáceas -en cortinas y macizos- se impone a su vez como una necesidad para cubrir la carencia de madera que existe en la región. "Se están exportando entre 15 y 20 millones de pie cuadrados por año de madera de eucalipto y pino, procedente del Delta, para cubrir la falta de madera propia. Esto equivale a unas 120 mil toneladas de madera de álamo, que no tenemos en el Valle", calculó Serventi.

Además de ser necesario cubrir este bache, ponderó la calidad de la madera que se produce en esta zona, mucho más blanca que la que se da en la Mesopotamia.

Y en lo que respecta al medio ambiente, subrayó que la producción de salicáceas no tiene impacto negativo ambiental. Es más, precisó que los sauces son "fitoremiadores", es decir, purifican aguas.

Subsidios

Con el objeto de fomentar esta actividad, el ingeniero Norberto Serventi recordó que la provincia de Neuquén otorga a los productores un subsidio de 1,5 pesos por planta incorporada.

También ofrece otro por la poda, durante tres años, que oscila entre los 400 y 1.000 pesos. En tanto, comentó que Nación facilita entre $3.000 y $3.500 por hectárea para cubrir el costo de la plantación.

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