Sea su propio partido

Antes eran partidos; hoy son nombres y apellidos. Todos van a la tele y no se diferencian en nada.

El martes pasado fue un día caótico en la Junta Electoral de Córdoba. Si bien tenemos una probada habilidad para superar nuestras marcas, es difícil que volvamos a ver algo igual. Aunque sea por una cuestión de espacio físico, cuesta creer que tanta papeleta pueda entrar en un solo cuarto oscuro.

El martes vencía el plazo para presentar uniones electorales. Silvia Ciprioni, movilera de Crónica 10, por Canal 10, le pasó el parte y las imágenes a Julio Kloppenburg. La pila de boletas hacía juego con el desconcierto de los apoderados legales. "Aquí estamos con Pedro Ochoa Romero, del Frente para la Victoria (FPV)", presentó la cronista. "¿Me puede decir con quiénes han hecho alianza y con base en qué afinidad ideológica? Porque acá se ve de todo: derecha, izquierda, gente con la cual el FPV ha estado enemistado...".

El aludido se caló los anteojos y desdobló un papelito. "Para no equivocarme, voy a leer la nómina de quienes nos acompañarán en las elecciones del 28 de junio", dijo, antes de repasar una serie de nombres que al espectador promedio no le dicen nada. Y acaso a él tampoco.

Proliferación. Lejos de ser una excepción, el episodio Ochoa/FPV es la regla de estos comicios. ¿Cómo habrán hecho para registrar tantas marcas sin superponerse? El que no se llama Frente se puso Coalición, Alianza, Libres, Proyecto, Unión o Unidos, Juntos, etcétera.

¿Para qué sirve la Justicia Electoral? Antes, para constituir una agrupación política había que garantizar padrones y afiliados, además de acreditar una sede y demás requisitos. Ahora, las agrupaciones (ya no cabe decir partidos) son múltiplos de uno.

El aspirante, que por lo general ocupó un puesto público, se lanza o relanza por TV, alquila domicilio, recorre bares y caminos, teje alianzas. Con razón asistimos a un fenomenal rebrote de programas periodísticos: tanta candidatura hizo crecer la demanda de espacios, que en Buenos Aires se concentran mayormente en el cable (Todo Noticias, Magazine y Metro, de Artear; Canal 26, del veterano dirigente justicialista y empresario papelero Alberto Pierri, hoy aparentemente asociado a Jorge Fontevecchia/Perfil).

¿Censura? El caso de Canal 10 llama la atención porque, aunque siempre fue líder en producciones locales, de un día para otro llenó la grilla nocturna con buenas escenografías y conducciones. Sin embargo, no todos hacen análisis políticos, lo cual es particularmente sugestivo en el caso de Claudio Fantini y su Página abierta.

Corren rumores de "sugerencias", ya que los SRT son socios operativos del canal estatal (el 7) y, por ende, del Gobierno central. Ergo, no se puede hablar mal de los patrones en su propia casa.

Como sea, el tema censura es gracioso en este país. Cualquiera puede advertir que en la TV campea la consigna inversa: "Ni se te ocurra hablar bien de los Kirchner". Encima estos, sacando a los Fernández (Aníbal y el reaparecido Alberto), tienen un carencia total de comunicadores. Cuando aparecen el pobre Edgardo Depetri y la inefable Diana Conti, el televidente hace zapping. Bueno, no es el único caso.

Escuchar a Hugo Biolcatti (Sociedad Rural) y Mariano Grondona (Hora Clave, Canal 26), especulando con que el gobierno no pasa del 28 de junio, es tan amargo como repasar documentales de la caída de Arturo Frondizi, Arturo Illia e Isabel Martínez. Qué manera de reprobar Historia, nosotros.

Acertijo. Según Jorge Lanata, "no hay nada tan barato como montar un magazine político: ponés un par de tipos con cara de serios y los invitados van gratis, y a rolete". Algo de razón tiene, toda vez que la mayoría de las producciones ni siquiera investiga el paso del prospecto por gobernación, banca, secretaría o intendencia, ni pide cuentas de lo actuado.

El señor o señora va, le ponen el micrófono y habla mal de los Kirchner. Eso es todo. Para el ciudadano común, el problema se presenta cuando quiere saber a quién votar. Sólo tiene alguna simpatía o referente político y un televisor.

Por ejemplo, ¿a quién apoya Mauricio Macri en Córdoba? ¿Olga Riutort, en qué lista va? "Lole" Reutemann y Juan Schiaretti, ¿están en verdad peleados con los Kirchner o son colectores encubiertos para no perder tantos votos? Hermes Binner, ¿está o no está con Elisa Carrió y ambos con Luis Juez? Estas elecciones se han convertido en un verdadero acertijo.

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