Propietario de Hill Station Los Pozos se animó al cambio de raza en la majada y explica los beneficios

Puerto Deseado, (C).- Eduardo Halliday es uno de los pioneros en la cría de Merino Multi Propósito en la Patagonia, quien hace diez años atrás se animó a dejar la raza Corriedale por la MPM y hoy asegura que los beneficios están a la vista. "Conseguí mejor lana y mejor faena; le aconsejo a los productores, pero lo que pasa es que la mayoría de la gente que vive de la tierra es reacia a los cambios", admite en un extenso reportaje brindado a Crónica.
Bisnieto de Williams Halliday, Eduardo tiene su campo de 30.000 hectáreas ubicado en pleno departamento Güer Aike, a 64 kilómetros de la ciudad de Río Gallegos. Allí cuenta con 8.500 animales y, hay que decirlo, es considerado por los ganaderos de la región como un ejemplo de buenas prácticas de sustentabilidad que muchos dicen que deberían imitarlo para evitar la desertificación.

"Podríamos tener 9 mil animales pero para qué más, si con la majada que tenemos andamos bien; este año tuvimos un 69% de rinde en lana. Es mucho mejor tener los animales que el campo puede soportar y así nos aseguramos una majada que nos rinda en cuanto a la lana y en cuanto a faena", indica Halliday.

Es que en su incursión con esta raza de ovinos, este productor agropecuario parece haber aprendido que hay que limitar la capacidad de carga de animales en los cuadros, para hacer la actividad rentable. "Ecosistema renovable y sustentable, es lo principal porque si seguimos metiendo ovejas en un predio donde hay una limitada capacidad de pastizales va a llegar un momento donde esto se va a convertir en un gran desierto y la ganadería prácticamente va a desaparecer. Por eso es importante tener la cantidad de ovejas de acuerdo al pastizal sano que haya", señala, aduciendo que "si bien es cierto que habrá menos ovejas, pero limitando la capacidad de oveja vamos a lograr una carne mejor y una lana que no sea tan quebradiza y que sea aceptada en los mercados".

Los beneficios del cambio de raza

Al hablar de los motivos por lo que llegó al MPM, Halliday comentó que sentía que se encontraba estancado, que no avanzaba y así fue como decidió merinizar la majada; "fuimos buscando un animal de buenas pariciones con lanas de buena calidad que nos diera más facturación por oveja, con mejores lanas y mejores carnes, con la majada Corriedale nosotros facturábamos 62% de carne y estábamos en un 38% de lana y ahí es donde teníamos una raza doble propósito pero no era tal porque teníamos más carnes, entonces me propuse a merinizar la majada y yo podía perder hasta 300 gramos por oveja pero me evitaba de esquilar ojos, entonces incursioné en el Pol Merino que es el merino mocho, tuvimos durante 6 años y después entra este nuevo tipo de animal que es un merino sin arrugas, entonces volvemos a parecernos a la raza que teníamos antes que son animales fáciles de esquilar que no tenían arrugas y con las mechas de lanas más largas"

En Patagonia, los primeros animales entraron en el 97 y para el 99, Halliday comenzó a trabajar en la genética. "Hicimos inseminaciones chicas y después nos fuimos agrandando, nos reestructuramos y hoy estamos haciendo una inseminación del 50% de las madres con una inversión grande en genética para hacer un cambio más rápido", comenta.

"El productor agropecuario es reacio a los cambios"

Consultado si ante la evidencia de los beneficios del MPM registra un interés por el cambio de raza en los productores, el propietario del Hill Station comenta que es difícil el cambio. "Lo que pasa es que el productor agropecuario es reacio a los cambios, el productor agropecuario y la industria nunca fueron de la mano, hay un divorcio entre el ganadero y la industria, el ganadero siempre le echa la culpa a los compradores de la lana por la plata que no nos pagan, cuando en realidad nos pagan por lo que ellos pueden vender; pasa lo mismo con la manufactura, nosotros lo entendimos porque somos socios de un frigorífico, el cordero en buen estado con un buen peso vale mucha plata, el cordero flaquito y chiquito no vale nada y no lo quiere nadie", admite convencido.

De todos modos, Halliday comenta que por ahora no existen políticas de estado que fomenten el cambio de raza, puesto que para los técnicos que trabajan en la materia no existe una solidez científica que avale que con el MPM se consigue una mejor performance en la producción de lana y de carne. "Trabajamos con una empresa privada y por ahora no hay una política de Estado tendiente a patrocinar este cambio porque para los técnicos del estado no hay fundamentos científicos que digan que este cambio es rentable, pero yo estoy haciendo más plata que hace diez años atrás por ovejas, fuimos bajando una micra por año sin trazar mediciones por peso corporal", comenta.

Finalmente cuando se le consultó por la producción de lana por cada individuo, el productor agropecuario indicó que "nosotros realizamos una esquila anual, son animales abiertos que no tienen lana de ojo y ese es un beneficio de mano de obra porque evitamos la pelada de ojo y garreo y la producción por animal este año fue de 4, 800 Kg.", indicó para finalizar.

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