Propician extender a otros barrios el programa "padrinos escolares".

Con 70 pesos mensuales un salteño solidario puede contribuir con el futuro de un joven.Desde Papis afirmaron que "a través de la Secretaría de Adicciones se podrá llegar a más chicos".
Después de más de 4 años de trabajo en barrios del oeste, el programa de padrinos que lleva adelante la Fundación Papis podría extenderse a otros sectores de la ciudad, para beneficiar a chicos y jóvenes que por cuestiones económicas no pueden continuar con sus estudios.

Depende del trabajo mancomunado y del esfuerzo y un pequeño aporte de distintos sectores.

Luego de un convenio con la Secretaría de las Adicciones a través del cual se dictarán charlas sobre drogadicción, se podrá "tener acceso a distintos barrios de la ciudad en los que haga falta implementar el programa".

El proyecto que desarrolla la Fundación Papis consiste en otorgar un aporte mensual a niños y jóvenes para que puedan continuar con sus estudios.

Hasta la fecha hay 47 chicos de la zona oeste alta que están dentro de este programa, y son 41 los padrinos que aportan un canon mensual para que estos chicos puedan seguir con sus aprendizajes.

"Todos las personas que colaboran con estos chicos reciben un control de su rendimiento escolar y, además, una rendición de cuentas para que sepan en qué se gasta su dinero", explicó la directora de la fundación, Lucrecia Miller.

Durante todo el año, además del apoyo económico, los chicos reciben apoyo escolar y talleres de capacitación que les abren el camino para una futura profesión u oficio.

El convenio

La semana pasada, Papis firmó un convenio con la Secretaría de Prevención y Lucha contra las Adicciones a través del cual "se dictarán charlas de prevención y concientización sobre la drogadicción. Esto se va a hacer en los barrios que cubre nuestra fundación y en otros también, por lo que las charlas nos ayudarán a determinar lugares posibles en los que podamos empezar a implementar nuestro programa", comentó Miller.

La especialista destacó el valor del trabajo comunitario y las posibilidades que se abren para los chicos y sus familias, sobre todo para aquellos que están lejos de los centros tradicionales de formación.

"Esperamos que a partir de la colaboración de la gente de la secretaría, podamos crecer y extendernos para ayudar en otros sectores de la ciudad. Los papás que integran nuestro programa saben que aquí no trabajamos por una sola persona, sino por el bien de toda la comunidad".

Las experiencias

"Esto es una gran oportunidad para mí, porque no sólo me permite estudiar, sino que además me sirve para darme cuenta que junto con mi familia podemos salir adelante y que no estamos solos", contó Luis quien gracias a su ingreso en el programa desde el secundario cursa actualmente su primer año en la facultad de Ciencias Económicas de la UNSa. Luis es uno de los 47 chicos beneficiados con el programa, entre los que se cuentan alumnos de todas las edades y algunos que también estudian en la Universidad Católica. Algunos ya tienen becas y otros esperan poder tenerla. Con respecto a las becas, también Carol contó su experiencia y dijo que "gracias a las clases de inglés que recibimos aquí, las profesoras vieron que yo podía manejar bien el idioma y me consiguieron una beca en un instituto. Por suerte allí tengo muy buenas notas".

Por su parte, los papás que participan dentro del programa junto con sus hijos destacaron que "esto nos da la oportunidad de que nuestros hijos aprovechen lo único que los puede alejar de la pobreza y de los vicios, que es el estudio". Además, la mayoría destacó en diálogo con El Tribuno

, que "somos como una gran familia, porque incluso cuando uno de nosotros o de nuestros hijos se enferma, los otros colaboran hasta que logramos superarlo".

Son 47 ahijados del oeste

El programa de padrinazgo se implementa desde hace cuatro años, y en la actualidad tiene apadrinados a 47 chicos que viven en los barrios de la zona oeste alta.

Los chicos beneficiados pertenecen a los barrios Palermo I, II y III, Palmeritas, Roberto Romero, Divino Niño, entre otros.

"Armamos una red en la que hay personas que colaboran con una cuota mensual de 70 pesos, que la recibimos nosotros y la administramos para darle a los chicos lo que les haga falta. El padrino puede colaborar con menos dinero si es que no puede aportar esa suma, y también pueden tener a dos niños a su cargo", explicó Miller. Al mismo tiempo, la directora de Papis destacó que "cada padrino sabe quien es su ahijado, y recibe una copia de la libreta educativa, con el desarrollo del chico en la escuela y con el detalle de en qué se gastó el dinero que aportaron".

Hoy en día, son 50 las personas que están inscriptas como padrinos de este proyecto, dentro de la fundación.

Abonos

Por otra parte, Miller dijo que "a los chicos se les entregan 56 abonos mensuales para que vayan y vuelvan de la escuela en colectivo. En tanto las mamás tienen que retribuir esta colaboración con alguna acción comunitaria, por ejemplo, algunas atienden la biblioteca del barrio, que estaba cerrada y la reactivamos a partir de esto. Lo hacen en turnos de dos personas que van rotando cada dos horas".

Además, la actividad va creciendo con el paso de los meses, y "las mismas familias se encargan de reunir a otras personas para que se integren a nuestro trabajo. Si somos más, siempre podemos trabajar mejor".

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