El prontuario de Martín Ocampo: Lujos, una propiedad valuada en 0 pesos y dos contratos del estado

Entre las sociedades dedicadas a los servicios de azar y los bingos de Daniel Angelici, la trayectoria del ex funcionario porteño preocupa al riñón de Cambiemos.

Finalmente, luego de intensas presiones de la sociedad y los medios, renunció a su cargo el ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Martín Ocampo. En un último acto de falta de coordinación política, tomó su decisión apenas dos horas después de que el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, lo ratificara en el cargo.

Si bien queda aún mucha tela para cortar en el contorno de lo que fue un operativo de seguridad fallido, el capítulo más polémico de la vida de Ocampo se escribió mucho antes del publicitado River-Boca. Autos caros, sueldos en simultáneo, dinero en efectivo y vinculaciones al juego. La historia de quien fuera fiscal General de CABA es pletórica en circunstancias curiosas.

Amante de los autos y la velocidad, Ocampo supo alternar su tiempo entre un potente Volkswagen Vento 2.5 y una coupe Scirocco, paradigmática en el mundo del fútbol y en los hombres grandes solteros. No tiene la misma rapidez para el pago de las infracciones de tránsito. Al momento, acumula unos 18.207 pesos en multas impagas.

En los últimos dos años, supo recibir jugosos sueldos del estado. Mientras cobraba unos magros 24.002,05 pesos del ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, no titubeó en llevarse hasta 208.948,29 pesos mensuales del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Resulta paradójico que, para los documentos oficiales, sus trabajos en el estado se superpusieron durante al menos ocho meses seguidos, entre noviembre de 2017 y julio de 2018. El saber cómo logró llevar a cabo ambas tareas al mismo tiempo resulta tan difícil de dilucidar como la forma de su propiedad de la avenida Raúl Scalabrini Ortiz, que figura con 0 metros cuadrados tanto en superficie de terreno como cubierta. Su valor: 0 pesos.  

En un giro inesperado para la historia personal de un fiscal General, figura como director suplente de la empresa Cronopios S.A., cuya actividad principal es la de servicios relacionados con juegos de azar y apuestas. Resulta llamativo, en este sentido, que la llegada de Ocampo al ministerio porteño se dio gracias al padrinazgo del presidente de Boca y propietario del bingo de Ramallo, Daniel Angelici. Otra casualidad, la esposa del ex fiscal y ministro, Mónica Nancy Peralta, trabajó desde el 2009 al 2011 en el bingo de Angelici.

Para ser un hombre de la Justicia y las leyes, tiene una inclinación bastante llamativa hacia el mundo de lo privado, los números y las empresas. De hecho, Ocampo figura en el directorio de al menos cuatro sociedades: Cronopios S.A., Conarg Soluciones S.A., Seguel S.A. y Arzobispo Espinosa 1356 SRL. De todas estas compañías, dos están dadas de baja por la AFIP y una, Arzobispo Espinosa 1356 SRL, registra cinco cheques rechazados 110 mil pesos, que nunca fueron cubiertos.

La salida del funcionario, cuando restaban apenas cuatro días para el inicio del G20, deja más preguntas que respuestas, en lo que promete ser uno de los bochornos más caros a la política argentina.

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