Pronósticos económicos medidos, pero pendientes del cuarto oscuro

Por: Daniel Fernández Canedo

A diez días de las elecciones, las encuestas no permiten sacar conclusiones categóricas sobre el resultado en la provincia de Buenos Aires.

La historia demuestra que si gana Kirchner en forma clara, actuará con decisión.

Después del resultado de 2005, lo despidió a Roberto Lavagna como ministro de Economía.

Y tras el triunfo de Cristina, no dudó en aumentar las retenciones a las exportaciones de soja para recaudar más. A lo que le siguió la polémica Resolución 125, que desató la pelea con el campo.

Así, venciendo con alguna holgura en Buenos Aires, habría que suponer que Kirchner encontraría argumentos para redoblar la apuesta en torno de lo que se vino haciendo en los últimos tiempos en materia económica.

Dentro y fuera del Gobierno se cree que con un triunfo ajustado o un virtual empate el escenario económico para después del domingo 28 tendría las siguientes características:

No habrá una devaluación brusca ni ningún salto cambiario.

El Banco Central permitió un deslizamiento del dólar de 10% en lo que va del año y eso, junto a la baja del dólar en Brasil y a la suba de los precios de los productos que la Argentina exporta, harían menos necesario devaluar.

Los inversores acaban de demostrar que no creen que la Argentina vaya a entrar en cesación de pagos.

Sólo 2% de los tenedores de Boden 2012 se presentaron a cobrar la renta en forma anticipada. Lo que indica que creen que en agosto, una vez pasada la elección, la Argentina seguirá pagando los intereses de su deuda.

La suba de los precios de la soja y los granos en el mercado mundial, uno de los elementos que determinan parte de la riqueza del país (ver la relación entre soja y crecimiento en el gráfico adjunto), mejora el panorama para la segunda parte del año.

El Gobierno deberá definir un esquema de financiamiento para los próximos años. Ese es uno de los puntos sobre los que existen las mayores dudas.

¿Buscará el Gobierno un acuerdo con el FMI después de las elecciones?

Los analistas quieren creer que eso dependerá de lo que digan los resultados, pero hacerlo implicaría un cambio importante.

La Argentina podría acceder al crédito más barato del mundo. Pero para esto ocurra, el Gobierno debería afrontar el costo político de, entre otras cosas, hacer creíbles los datos del INDEC.

Algunos colaboradores de Kirchner no descartan que en caso de un resultado electoral parejo, el ex presidente recurra a los consejos de los ex ministros Roberto Lavagna y Miguel Peirano y a los del presidente del Banco Central, Martín Redrado. Pero otros ni se permiten arriesgar.

Entre tanto, en el Gobierno miran la fuerte suba de los bonos argentinos y se envalentonan diciendo que, una vez más, el afán de lucro de los inversionistas puede más que la incertidumbre sobre lo que vendrá tras las elecciones.

Esos títulos siguen ofreciendo rendimientos de entre 15 y 40%, un premio muy alto que los más informados no quieren perderse.

También, en el escenario de que Kirchner gane por poco se mantendría la política del Banco Central de que las tasas de los depósitos a plazo fijo superen a la suba del dólar prevista.

En otras palabras, si el dólar subió 10% en lo que va del año y la inflación prevista ronda 12%, el Central intentará que los bancos le paguen 13% a los depositantes.

Los economistas no prevén cambios drásticos para el 29 de junio, ni tampoco desbarranques o brusquedades. La marcha de la economía no los justificaría.

Kirchner dijo que sería una locura pensar en devaluar.

Y ya dio muestras de su interés por mantener el superávit en la caja del Tesoro.

Los inversores creen que no habrá default y los bonos suben. También lo hace la soja.

Para muchos economistas la recesión comenzó a ceder, pero aún la política puede causar mucho daño.

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