Pronostican 22% más de uva para 2010

Lo dice el primer informe del INV sobre la vendimia en todo el país. Mendoza tiene 17,9 millones de quintales por cosechar. Advierten que la disponibilidad de agua será clave. Harán un ajuste el 23 de febrero
Un 22% más de uva que la que dejó la vendimia pasada es el saldo del primer pronóstico elaborado por el INV para la cosecha 2010. Si bien está claro que los 26,6 millones de quintales previstos inicialmente terminarán ajustándose, por ahora preocupa más la incidencia que pueda tener la disponibilidad de agua que las huellas del tan temido granizo y las enfermedades.

Así quedó expuesto ayer en la presentación del informe técnico, que atribuye el incremento estimado hasta el momento a la "muy buena sanidad en general" de los viñedos, "la recuperación" de las plantas afectadas por granizo y heladas y un mejor nivel de la brotación.

El muestreo abarcó 765 parcelas en todo el país, de las cuales 680 están concentradas entre San Juan y Mendoza. Para ambas provincias, asigna una producción conjunta de 24,9 millones de quintales contra los 20,3 millones que redondeó la cosecha 2009, es decir, una variación positiva del 23%, que en el caso de nuestra provincia representa un 25% más.

De mantenerse las condiciones actuales, los 17,9 millones de quintales que acumulan los espalderos mendocinos colocan a la provincia al nivel de lo recogido en 2008, pero aún debajo de 2007, considerado el mejor de los últimos cinco años en la provincia.

"En términos generales, estamos hablando de una cosecha normal", resumió el presidente del INV, Guillermo García, quien el martes había anticipado a las cámaras empresarias los principales indicadores del relevamiento. Como era de esperarse hubo diferencias, ya que lógicamente para algunos dirigentes, en especial quienes cuestionaron los números del año pasado por considerarlos irreales, la uva que a la fecha estaría en condiciones de llegar a los lagares es menos de lo proyectado. La respuesta oficial fue que "se pondrá más atención en el ajuste" a realizarse en febrero.

Entre especulaciones relativas a los precios y una visión real de lo que se ve en las fincas, luego de las últimas tormentas que afectaron al oasis Sur y antes en el Este, surgieron los primeros reclamos. Desde allí, algunos productores ya hablaban de pérdidas que rondaban el 10%, aunque para García ningún fenómeno afectó al 100% de la superficie y en consecuencia no alteraron el pronóstico.

El 23 de febrero se dará a conocer la nueva, y ya prácticamente definitiva, estimación de volúmenes de la vendimia nueva. Una fecha que será inamovible, según se resaltó ayer, para desactivar de antemano las especulaciones del mercado. De todos modos, está confirmado que, sólo si es necesario, habrá un ajuste o revisión final de los números el 5 de marzo, acotado a la zona noreste de Mendoza y sureste de San Juan.

El agua y los rendimientos

De la crisis hídrica que vivió Mendoza en los últimos meses tampoco escapa la vitivinicultura. Al punto que los técnicos del Instituto ya advierten dificultades con el caudal en el tramo inferior del río Tunuyán, que irriga a la mayor área cultivada de la zona Este, entre La Paz, San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa y parte del distrito de Tres Porteñas.

El panorama descripto puede impactar en el rendimiento por un menor calibre de los granos, algo que, de ocurrir, será un factor común a lo sucedido en la campaña 2009 para explicar el recorte de la cosecha.

Siempre desde una hipótesis temprana, los técnicos vislumbran que, sin contar con el granizo, de no irrigarse lo suficiente, el próximo informe podría registrar hasta 4% menos producción. "Hay que estar atentos a un riego en tiempo y forma", señaló Raúl Guiñazú, subgerente de Fiscalización del organismo.

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