Promoción y empleo: La gran batalla.

Ayer terminó formalmente la cosecha -menguada casi en un 30 % en total- en todas las regiones vitivinícolas del país.
Y en el sector ya conocen todos los factores en juego con tiempos difíciles de análisis y estrategias. Si ahora el gran propósito es vender cuanto más se pueda, la tarea no será sencilla: Los costos de producción aumentaron, los mercados de consumo se deprimen y justo cuando la COVIAR diseñaba sus campañas de promoción, aparece la prohibición de publicitar el consumo antes de las 22. O sea, buenos precios para la uva; vinos y mostos en alza; existencias acotadas, pero mesas de venta deprimidas. Y como corolario, empresas en crisis e impacto en el empleo regional.

La semana pasada, la Corporación presentó un trabajo en el que evaluó el impacto en el empleo, principal factor critico. Casi 300 mil puestos de trabajo -directos o indirectos-, ocupa la vitivinicultura nacional año a año. De esos trabajadores, unos 100 mil trabajan directamente relacionados con la actividad -62 mil en las viñas y 37 mil en bodegas-, el resto son engranajes que mueven la rueda de la industria. El informe precisa que la crisis mundial retrajo la demanda, tanto interna como externa (para el primer bimestre de 2009, la baja para vinos y mostos acumula más del 20%, comparando los datos con enero-febrero de 2008). En las exportaciones totales del primer trimestre la disminución superó el 40 % en mostos y vinos a granel. Mientras que en los despachos de vinos al consumo interno el descenso fue del 10%. Por otro lado, hay un real deterioro en la cadena de pago tanto nacional como internacional.

La clave del empleo en el sector es la demanda para el consumo. Según la COVIAR, éste año la disminución de la demanda va a rondar el millón y medio de hectolitros, respecto al 2008. Y los efectos de la caída van a impactar directamente en la ocupación de la mano de obra. Los técnicos advierten que el efecto de la caída del consumo -y su tendencia a la baja- golpearía al sector primario, fundamentalmente a la mano de obra permanente, con unos 3.800 trabajadores afectados y al trabajador transitorio (alrededor de 220 mil jornaleros). Pero el efecto multiplicador impactará además en el resto de la economía con 14.000 puestos de trabajo menos. También impactará al sector de la elaboración. Allí se podrían ver afectados unos 1.900 trabajadores de planta permanente.

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