Prometen un vínculo aceitado con los medios a partir de la llegada de Ferencz

El jefe departamental de la Policía apuesta a recuperar la relación con la comunidad y con los medios. Así lo dijo Gustavo Kusznier en el traspaso de mando de Luis Gauna a Francisco Ferencz. El ahora ex jefe distrital dijo que "a mí no me sacan".
El escenario era de profunda soledad. La oficina estaba repleta de clavos que anunciaban que Luis Alberto Gauna, inspector, y desde ayer ex jefe de la Policía Distrital estaba de mudanza. El traspaso de mando se concretó a las 10.15. Una tardanza mínima para cualquier actividad oficial. Y hubo una espera de minutos porque se estaba preparando la documentación para oficializar el cambio que dejó al inspector Francisco Ferencz en ese puesto estratégico para el manejo de la Policía en la ciudad.

"Son cambios de fin de año", justificó el comisionado Gustavo Kusznier, jefe de la Departamental, notoriamente habituado a las relaciones públicas, de rigurosa camisa blanca y pantalones azules. Firmas de rigor, saludos, abrazos, y Gauna pidió a su superior la posibilidad de decir unas palabras destinadas a responder a las críticas y a los cuestionamientos: "A mí no me sacan. Había decidido retirarme para esta fecha. Esto lo dije el 22 de marzo poco después de llegar", aseguró el hombre en la pequeña oficina y ante un universo mayoritariamente masculino. Desde el Departamento Ejecutivo estaban Héctor Vitale, jefe de Gabinete, y Renaldo Améndola, director de Control Urbano. Desde el universo de la Justicia, el fiscal Martín Pizzolo, a quien Gauna destinó un agradecimiento especial que para algunos fue una suerte de abrazo del oso. "Quiero volcar mi más profundo agradecimiento al personal, sin distinciones, que hacen todo por mantener viva la llama de la policía; a mi amigo Martín Javier Pizzolo y a todos los que me apoyaron. Pero quiero decir que a mí no me sacan", se le escuchó.

Gauna evidenciaba el desagrado por la situación. Atrás había quedado la rigurosidad policial propia de este tipo de eventos y la camisa azul estaba por fuera del pantalón, en pose absolutamente informal.

Ayer el nuevo jefe estaba en un segundo plano. Es alto, joven y llega a una jefatura de mucha exposición pública. "Quisiera acomodarme un poco y mañana a la mañana, si le parece, nos vemos", le dijo Ferencz a Héctor Vitale, quien asintió. Será un encuentro protocolar sin muchas más expectativas que la de tenderse las manos y analizar en un sobrevuelo general la realidad de la seguridad en Olavarría.

Tras el acto oficial, un Kusznier diplomático habló ante los medios y planteó a todos que "mejor miremos para adelante". Es real -agregó- "que el inspector (Gauna) lo había pedido. Estos son cambios propios de fin de año".

En modo global, apuntó que "así como me hacen evaluaciones a mí, yo las hago. Se vienen haciendo y se van a seguir haciendo. Además se hace una evaluación constante de los delitos, de la modalidad, de los lugares. La función nuestra es estar sobre el mapa del delito".

Como objetivos generales de su gestión, insistió en que "es fundamental tener un acercamiento con la gente. Hay que dar las respuestas que la gente quiere. No es cuestión de aislarse. Es obligación de concurrir a los lugares en donde está la gente".

Por otro lado, negó la existencia de internas policiales. "No existe competencia. Tenemos que estar todos juntos. No se trata de ver quién esclarece más. Hay trabajo de equipo con el objetivo de dar respuesta a la gente permanentemente", analizó. Y de algún modo se adelantó a las críticas de algún sector diciendo que "lo nuestro es trabajar. No importa si se nació o no acá. Somos policías de toda la provincia y no importa de dónde es cada uno".

Son tiempos de cambio y se vaticinan otros. Fue un año duro y si bien Kusznier planteó recurrentemente que son movimientos típicos de la época, hubo episodios reiterados de inseguridad y hubo incidentes en dos eventos deportivos y en uno político que, por si fuera poco, estaba encabezado por el gobernador de la Provincia, Daniel Scioli.

Cada vez que hubo nuevo jefe distrital, se sucedieron luego otros cambios. Cada funcionario elige en quiénes se va a apoyar. Lo cierto es que ya hubo algunos movimientos previos que implicaron rotaciones en las titularidades de comisarías y subcomisarías.

Gauna insistió en que "a mí no me sacan", pero no se puede dejar de lado que viene arrastrando críticas duras y que asumirá su nuevo rol en la Departamental sin cargo específico. "Irá como jefe de turno", había dicho el día anterior Kusznier a EL POPULAR. Y mientras asumió respuestas diplomáticas a cada pregunta acerca de Gauna, se esmeró particularmente en resaltar a Ferencz, a quien definió como "amigo personal". Como dato saliente, argumentó que le pondrá al cargo una impronta en la que se apuntará al vínculo aceitado con los medios de comunicación y con la sociedad. Por lo pronto, ayer las escenas fueron notoriamente distintas de las vividas en la asunción de Carlos Sánchez en la comisaría Primera, en reemplazo de Víctor Félix Herrera. Ese día, la prensa tuvo el acceso completamente vedado.

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