Un año de promesas y planes fallidos

La gestión de Celso Jaque cumple hoy su primer año y lo cierra con un balance negativo que coloca al justicialismo en una posición incómoda para las elecciones legislativas de octubre.
ace exactamente un año, el gobernador Celso Jaque terminaba de coronar lo que había sido una elección atípica. Con casi 35 por ciento de los votos se había impuesto al caballito de batalla de Julio Cobos, César Biffi, y pasaba a ser el gobernador electo de Mendoza.

La campaña había sido rara, igual que aquella del 2003 que dio como ganador en la provincia al actual vicepresidente. En ambas elecciones, el gobernador saliente había tenido que hacer fuerza por su candidato. La diferencia fue que, en el 2003, Cobos no era favorito y Roberto Iglesias lo situó en ese lugar. En el 2007, Biffi era una apuesta fija hasta que la inseguridad se apoderó de la campaña y Jaque, ni lerdo ni perezoso, prometió tener la fórmula para reducir el índice de delito 30 por ciento en seis meses.

Sin embargo, esa promesa, por la cual tuvo que pedir perdón cuando se cumplió el plazo que él mismo había fijado y que la población se lo recordaba ante cada hecho delictivo, fue tan sólo una de las no cumplidas en su primer año de gobierno.

En materia de salud, educación, obras y desarrollo económico, son varios los planes anunciados de los que nada se sabe o naufragaron.

maldita inseguridad. La falta de previsibilidad a la hora de armar su gabinete, hizo que Jaque tuviera que recurrir a todo dirigente que estuviera dispuesto a jugarse la cabeza en un cargo de ministro. Muchos de ellos no se conocían, de hecho, cuando el gobernador los reunió a todos, cuentan que el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, se encontraba en una esquina, solitario, mientras que el resto se preguntaba de quién se trataba, duda que dejó de ser tal cuando se dieron cuenta de que se trataba de la persona que iba a estar al frente de Hacienda.

Sin embargo, a Jaque el ministerio que más le pesaba y le sigue pesando es el de Seguridad. Fue allí donde le costó conseguir un ministro y era ese el lugar en el cual debía gestarse el cumplimiento de su promesa electoral más relevante. Sin embargo, el único que se le animó fue el Partido Demócrata, con Juan Carlos Aguinaga a la cabeza.

No fue casualidad que fueran los gansos quienes se quedaran con esa cartera. Durante años, el partido liderado por Omar de Marchi había basado sus campañas en la seguridad.

Se trató de una contradicción importante para la recién iniciada gestión: confiaba la seguridad a un partido que era absolutamente opuesto ideológicamente al kirchnerismo, al que adhería –y adhiere– Jaque.

La historia de Aguinaga se terminó en abril, cuando decidió dar un portazo y entregar las llaves del ministerio al justicialismo, que desde hacía tiempo reclamaba esa cartera y se lo habían hecho saber al gobernador más de una vez.

Durante la gestión demócrata, la inseguridad se hizo sentir, aunque los números apoyaban a Aguinaga. Sin embargo, no pasaba lo mismo con la sociedad, que castigaba duramente al Gobierno por la promesa imposible de cumplir, mientras que le reprochaba a Aguinaga tener como uno de sus principales colaboradores a una persona acusada de estar involucrada con la última dictadura.

El remplazo de Aguinaga salió del seno del PJ: Carlos Ciurca fue el elegido. Horas después de hacerse cargo, aseguró que el índice delictivo bajaría, pero se puso como plazo toda la gestión, lo que significaba, en otras palabras, que el Gobierno empezaba a abrir el paraguas ante la cercanía del plazo prometido en campaña.

Menos de dos meses pasaron para que Jaque tuviera que pedir perdón públicamente por la promesa incumplida, a la vez que aseguraba que seguiría con la lucha contra la delincuencia.

pacto social. La fallida promesa dio lugar a un nuevo anuncio. Poco después del “perdón”, El Sol daba a conocer, en abril, que el Gobierno lanzaría el Acuerdo Social por la Seguridad, que recién se iba a plasmar cuatro meses después, el 29 de agosto.

Todos los actores de la sociedad se unieron a un pacto que aún hoy parece más una escena que algo concreto, ya que aún no aparecen los resultados.

Incluso, varias partes de los convenios firmados no son medidas políticas profundas, sino meras intenciones, que no causan un impacto concreto.

Lo mismo ocurrió con los legisladores, puesto que fueron varias las leyes pedidas por el Ejecutivo que los senadores y diputados no dudaron en aprobar, aunque ninguno de ellos pudo explicar por qué estas eran más cercanas a la “mano dura” que a crear políticas sociales que atacaran las causas de la inseguridad (ver página 4).

que dios se lo pague. Cómo olvidarse de los 40 millones con los que Jaque iba a combatir la inseguridad. Nunca se supo qué pasó con esos fondos, hasta que el ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández, visitó Mendoza, hace unos días, y dio a conocer el motivo por el cual ese dinero lleva un año sin llegar a la provincia: simplemente, el funcionario nacional no tenía conocimiento de que tal monto había sido prometido.

No obstante, según el ministro Ciurca, Mendoza ya recibió la mitad de la plata y se espera que a fines de este mes se reciba el resto.

clase media. El Ministerio de Infraestructura fue una de las grandes invenciones del Gobierno, “invención” porque antes se denominaba Ministerio de Obras Públicas y realizaba las mismas tareas que las que cumple actualmente.

Uno de los grandes anuncios que se dieron desde allí fue el de un plan de viviendas para la clase media. La idea no fue mala si se tiene en cuenta que hay una gran franja de la población que no puede acceder a las casas del Instituto Provincial de Vivienda porque presenta salarios muy altos.

El plan fue anunciado con bombos y platillos el 1 de mayo y apuntaba a que el Ejecutivo firmase convenios con los bancos y subsidiase un porcentaje de las tasas de los préstamos. Sin embargo, el plan aún no está en marcha, aunque se espera que en los próximos días haya novedades. La situación financiera internacional complicó severamente la iniciativa del Ejecutivo.

lo que el viento se llevó. Una de las grandes promesas de Jaque, y también de Julio Cobos, es Portezuelo del Viento.

La obra es una de las grandes novelas que tiene la política mendocina desde hace dos años, ya que, por el arreglo que hicieron Cobos y Néstor Kirchner, Mendoza decidió no seguir adelante con el reclamo por la promoción industrial, que ya contaba con el visto bueno de la Procuraduría General de la Nación.

El acuerdo firmado por Cobos hizo que Mendoza renunciara a un reclamo de mil millones de pesos a cambio de una obra que pagaría la Nación y por la cual han ingresado a la provincia poco más de cuatro millones de pesos, cuando la Nación debería haber girado ya 240 millones. No obstante, la provincia no reclama e, incluso, el Presupuesto 2009 de la Nación ni siquiera contempla la obra.

la mala educación. Si hay que hablar de puntos débiles en el Gobierno provincial, el primero que salta a la vista es el de la educación. La DGE prometió el cumplimiento de 180 días de clases, pero esto no se pudo concretar.

Al mismo tiempo, la directora general de Escuelas, Iris María Lima, ha sido protagonista de varios escándalos cada vez que habló frente a un grabador. Así fue que llegó a tener cruces con Emma Cunietti, su antecesora, por los contratados en esa repartición, y a través de los medios se conoció que se iba a dejar a los colegios sin la merienda que recibían.

Además, El Sol dio a conocer una medida que el mismo Jaque defendió y que se trataba de que los chicos que sacasen bajas notas en los colegios serían “premiados”. De esa forma, quien sacara un 1 recibiría un 4.

Para lograr un consenso, el mismo Gobierno llamó a un pacto educativo con todos los sectores, algo así como el Acuerdo Social por la Seguridad.

Fueron los miembros de este Consejo Educativo quienes sugirieron que no se eliminasen los globales que tan buen resultado habían dado. Sin embargo, Iris Lima pateó el tablero y modificó las formas de tomarlos, haciendo que sólo aquellos que no se hubieran eximido los rindieran.

en coma. La salud ha sido, en ocasiones, gran protagonista de las tapas de los diarios. Por un lado, lo fue cuando se declaró la emergencia en salud y se buscó su aprobación de la Legislatura. Una vez que esta se cayó, se buscó hacer un pacto sanitario con los demás partidos políticos para la elaboración de una nueva ley que le diera otro marco al sistema de salud.

Esto fue anunciado a mediados de junio por el propio ministro Sergio Saracco, pero seis meses después no se ha vuelto a saber nada de la elaboración de una nueva ley ni de invitaciones a celebrar alguna reunión entre las partes que deberían intervenir.

sin mediciones. Desde el año pasado, un flagelo que sufre cada argentino es el de la inflación, pero el enojo no es tanto cuando uno compra sino cuando el INDEC dice que los productos apenas aumentaron, pero las alacenas indican todo lo contrario.

Esta forma de medir la inflación entregaba resultados totalmente opuestos a los que ofrecía la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de la provincia durante la gestión Cobos.

Justamente, esa diferencia de porcentajes derivó en que Jaque dispusiera que la DEIE no midiera más la inflación y desde hace unos meses esos datos ni siquiera figuran en la página oficial del organismo.

el interior también existe. Una lección aprendida por el Gobierno en estos últimos meses es que los departamentos del interior son capaces de crear grandes dolores de cabeza, principalmente Santa Rosa.

Allí, el Gobierno intentó luchar una pelea en defensa del intendente Sergio Salgado y ni siquiera los propios concejales justicialistas estuvieron de su lado.

Esa fue la primera batalla que la gestión Jaque perdió en ese ring, pero no sería la última, ya que los ruralistas de General Alvear irían un poco más lejos, queriendo echar al ministro de Producción, Guillermo Migliozzi, en medio de abucheos por las pocas soluciones que se les ofrece a los productores de damasco, quienes amenazan con hacer un tractorazo hacia la ciudad, algo que parece haberse puesto de moda en medio de las discusiones por la resolución 125, referida a las retenciones móviles a las exportaciones.

río atuel. El conflicto por el precio del damasco no fue el primero que enfrentó a General Alvear con el Gobierno provincial. Anteriormente, las obras a hacerse en el río Atuel también provocaron el enojo de los habitantes de ese departamento con el Ejecutivo.

En ese sentido, mientras el Gobierno defiende el acuerdo firmado con La Pampa y la Nación, especialistas como Miguel Mathus Escorihuela opinan que viola la Constitución y la Ley de Aguas de la provincia. De movida, le cede a La Pampa parte del caudal del Atuel –1,5 metros cúbicos por segundo–. Además, contempla la creación de un organismo técnico, conformado por dos miembros de Mendoza y dos de La Pampa y que tiene como finalidad tomar decisiones a futuro sobre el caudal del río.

Esta situación, a criterio del especialista, pasa por encima de la autoridad que existe en Mendoza: el Departamento General de Irrigación.

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