La promesa de cierre cumple su primer año

El 5 de mayo de 2008, la intendenta Rosso se comprometió a clausurar el predio de la ruta 192 en un plazo de 90 días. Marchas y contramarchas de una promesa incumplida.
El próximo martes se cumple el primer año de una promesa que todavía resulta una deuda pendiente. El 5 de mayo de 2008, la intendenta Graciela Rosso aseguró que en un plazo de 90 días el Basural Municipal se iba a transformar en un triste recuerdo para los lujanenses.

Ese día, ante un nutrido grupo de medios, la jefa comunal puso fecha de cierre para uno de los focos de contaminación más importantes que tiene el distrito. El anuncio de Rosso se trató, en realidad, de un manotazo desesperado ante la presencia en Luján del programa televisivo Caiga Quien Caiga. Enterado de la realización de un informe para el ciclo que en ese momento conducía Mario Pergolini, el gobierno local llamó a una urgente conferencia de prensa.

Con un chango de supermercado cargado de residuos y una máquina de humo que intentó reproducir los inconvenientes sufridos por los vecinos y los automovilistas de la ruta 192, el notero Gonzalo Rodríguez hizo transpirar a Rosso y a los funcionarios que la acompañaron esa mañana.

Días antes de cumplirse el plazo fijado por la intendenta, se convocó a una nueva conferencia de prensa. Sin las presencias de CQC y de Rosso, la directora de Medio Ambiente se encargó de explicar diferentes mejoras realizadas en el predio de la ruta 192.

La funcionaria habló de la reconstrucción de parte del alambrado perimetral, de la colocación de carteles, de la contratación de una empresa de seguridad para controlar los ingresos, del cierre de la entrada "alternativa" de la disminución de los incendios intencionales, de los movimientos de tierra y del trabajo de desratización.

Varios meses después, durante la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, Rosso consideró que con recursos propios "no se puede afrontar una solución definitiva", aunque aseguró que existe un proyecto para la instalación de una planta depuradora en la Colonia Montes de Oca.

En febrero pasado, EL CIVISMO publicó una entrevista mantenida con un equipo de trabajo que, bajo las órdenes de Zaia, depende de la Dirección de Medio Ambiente. En esa oportunidad, los profesionales hablaron de objetivos "cortoplacistas". Esas tareas incluían el ordenamiento de los vuelcos, mejoras en las condiciones laborales de los recolectores informales, como así también rellenar con tierra los diferentes sectores donde se depositan los residuos, con el propósito de transformar el basural en algo más parecido a un relleno sanitario.

Al margen de las marchas y contramarchas dadas por el Ejecutivo luego de la promesa de cierre, y de las mejoras parciales alcanzadas, la situación generada por la descarga de los tanques atmosféricos en el predio continúa sin modificaciones. El año pasado se habló de habilitar una planta de pretratamiento de líquidos cloacales en el ex Matadero Municipal. La idea quedó rápidamente descartada. Desde entonces no se conocieron nuevos planes oficiales al respecto. La suerte que correrá el basural tiene el mismo signo de pregunta.

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