La promesa argentina del ajedrez, en jaque

Alan Pichot, campeón argentino y panamericano con sólo 10 años, no podría seguir compitiendo debido a que no tiene apoyo de su Federación ni del Estado.
El ajedrez argentino podría quedarse sin su figura más importante –Alan Pichot, 10 años, campeón argentino y panamericano de la actividad- debido a que su familia no puede sostener los altos costos que implica mantener su carrera, ya que no cuenta con el apoyo de la Federación Argentina de Ajedrez ni con el del Estado.

Meses atrás, cuando sus allegados debieron costear con demasiados esfuerzos su viaje a Vietnam para que compita en el Mundial y se clasifique en un más que meritorio quinto puesto, Pichot fue noticia porque era reconocido a nivel mundial pero no contaba con avales económicos por parte de las autoridades nacionales y provinciales.

Hoy Pichot vuelve a ser eje de las informaciones porque, según denuncia el diario La Nación a través de una nota firmada por el periodista especializado en el tema Carlos Llardo, "los desmesurados costos conspiran contra el nivel de competencia y el desarrollo de talentos".

"Mamá Mariela y papá Daniel Pichot tuvieron que sacar 'agua de las piedras' para reunir el año último los 58 mil pesos que les demandó acompañar los avances de su hijo frente al tablero (participación en la semifinal y final del campeonato argentino, el Panamericano, las clases particulares y torneo de entrenamiento, más el pago de tres pasajes a Vietnam). Así, cada éxito fue acompañado entre lágrimas de felicidad y de las otras, las que nacen por el dolor de la impotencia", explica el matutino.

Según la misma información, muchos son los casos similares que derivan en el ostracismo para muchas de las infantiles promesas que tiene el ajedrez argentino.

Al respecto, ejemplifica con que la Secretaría de Deportes de la Nación "demoró más de dos años en reintegrarle 4800 pesos por el pasaje al Mundial de 2006" a Federico Pérez Ponsa, de quien agrega que todavía le "adeuda los gastos del Panamericano y Mundial de 2007".

También se hizo referencia a los altos costos de la inscripción para las competencias, algunas de las cuales rondan los 400 pesos.

Además, los padres de los jóvenes ajedrecistas deben pagar los servicios de un entrenador, quien por normativas muchas veces deben viajar con los chicos a las competencias; estos gastos también deben asumirlos los competidores.

De esta forma, una vez más se refleja cómo se van matando, por cuestiones económicas, a las grandes esperanzas que tiene el deporte argentino.

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