A prohibir el temido "estás despedido".

Para el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino, la reacción del Gobierno ante las cesantías de este año fue "insuficiente".
Para frenar los despidos que se multiplican en toda la economía y evitar que se congelen las negociaciones salariales, el Gobierno debería reflotar la prohibición lisa y llana de las cesantías sin causa que regía en los años 60 y 70 para los rubros de actividad más sensibles. Así lo aconsejó el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA), un think tank heterodoxo formado por investigadores de la UBA, habitualmente mucho menos crítico de la gestión Kirchner que las consultoras de la City. Según el CENDA, si se privilegia el "derecho a despedir" frente a la protección de los puestos de trabajo, la ronda de paritarias 2009 quedará enterrada en forma definitiva, incluso en los sectores que registraron ganancias extraordinarias en los últimos años.

Según estimó quince días atrás la CTA, desde noviembre hubo 220 mil cesantías de trabajadores formales e informales. El Gobierno y la CGT desmienten esa cifra pero admiten que se destruyeron unos 70 mil puestos desde que estalló la fase más aguda de la crisis. En cualquier caso, nadie se anima a predecir qué pasará después de las elecciones.

Para el CENDA, la reacción del Gobierno frente a los despidos fue insuficiente para frenar sus "efectos disciplinadores". El informe recuerda que a fines del año pasado los gremios "comenzaban a reclamar una recomposición salarial que compensara el efecto de la inflación", pero que ese reclamo "perdió fuerza ante los primeros despidos y suspensiones masivas".

Los investigadores aseguran que las medidas oficiales –conciliaciones obligatorias y subsidios para los suspendidos– "sólo postergan en el tiempo la efectividad de los despidos (como disciplinadores) pero no alteran, ni pretenden alterar, la ecuación de poder dentro de los establecimientos". Por eso recomiendan recuperar las prohibiciones y recuerdan que regían para los bancos y las cementeras, hasta que las eliminó la última dictadura militar.

Nuevo rechazo a Hugo Moyano

Los dueños de camiones volvieron a rechazar ayer el pedido de aumento salarial del 25%, que formuló el miércoles el sindicato de choferes, encabezado por Hugo Moyano. "El reclamo hace imposible pensar en un próximo acuerdo", dijo por radio el jefe negociador de la Federación del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), Lucio Zemborain. Las empresas aseguran que no pueden otorgar ningún incremento y aducen que la actividad cayó entre el 30 y el 50 por ciento. "La realidad económica no nos permite una mejora a pesar de que haya una, dos o mil medidas de fuerza", enfatizó Zemborain. En el gremio apuestan a que aumenten los subsidios estatales a la actividad.

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