El progresismo le hace un guiño al PJ para gambetear la grieta Macri-Cristina

El progresismo le hace un guiño al PJ para gambetear la grieta Macri-Cristina

El socialista Bonfatti se reúne hoy con Massa. Inaugura así una ronda de diálogo con figuras del PK anti K.

Hubo postales entre Miguel Lifschitz, mandamás de Santa Fe y figura progresista de más peso, con los peronistas Juan Manuel Urtubey y Sergio Uñac. Tuvieron músculo político pero se vistieron con ropaje institucional.

Más cruda, cruzada por la urgencia de la crisis económica, será la cumbre que en el mediodía de este lunes mantendrá un scrum de dirigentes progresistas con Sergio Massa, uno de los animadores del G-4 peronista.

La convoca Antonio Bonfatti, jefe del Partido Socialista (PS), que abre el Centro de Estudios Municipales y Provinciales (CEMUPRO) para una charla, larga y nutrida con el jefe del Frente Renovador (FR).

Será la primera pero no la última. Bonfatti, que pulsea con Lifschitz para quedarse con la candidatura santafesina de 2019, inaugura una ronda de diálogos con el PJ anti K.

Perfila otro eje: lo que el PS asume como núcleo "progre" al Margarita Stolbizer del GEN y Humberto Tumini, jefe de Libres del Sur, clan que sufrió un cisma denso con la salida de Victoria Donda y Daniel Menéndez.

Antonio Bonfatti, ex gobernador y titular del Partido Socialista.

Ese bloque admite confluir con el peronismo no K en lo que llamar "alternativa" y perciben como la variable para escapar de la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner.

"Un frente amplio para derrotar a Macri y a Cristina", sintetiza, como si tuiteara, Tumini en diálogo con Clarín y defiende la posibilidad de compartir paraguas electorales con figuras ripiosas del PJ.

Libres del Sur apuró, en 2017, un acuerdo con Massa que se frustró en el reparto final de panes y peces en las boletas por lo tanto no reniega de un acuerdo con peronistas. En rigor, hasta 2008 habitó el dispositivo K.

Stolbizer no lo hizo pero se asoció a Massa en la elección del 2017 y aunque ese frente terminó tercero lejos, sentó un precedente para que el GEN se abrace a sectores del peronismo.

En el socialismo, el propio Bonfatti coqueteó con el peronismo K. El ex gobernador figuró en un borrador que circuló en la Casa Rosada como vice de un Florencio Randazzo presidencial.

En el punteo de la previa, figura Lifschitz entre los asistentes pero en Santa Fe decían, anoche, que el gobernador no estaría porque tiene agenda oficial. Estarán, en cambio, Bonfatti y Mónica Fein, la socialista que gobierna la ciudad de Rosario.

Bonfatti presenta la charla con Massa como un punto de encuentro para analizar la coyuntura y buscar puntos de contacto ante la crisis. Le quita picante político y electoral pero el PS es, en definitiva, quien tiene más en juego.

La elección de Santa Fe será con fecha propia. En la carrera por retener la provincia, al dúo Lifschitz-Bonfatti se le presenta como duelista mayor el PJ que se bifurca entre Omar Perotti, María Eugenia Bielsa y un K patrocinado por Agustín Rossi.

Daniel Scioli, Sergio Massa y el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, la semana pasada.

Santa Fe es uno de los pocos territorios donde, en medio de la grieta furiosa, perdura el reparto en tres espacios: el Frente Progresista Cívico -PS más radicalismo-, Cambiemos -PRO más radicalismo- y el peronismo.

El socialismo debe, como hizo antes con la UCR -socia en la provincial y rival en lo nacional-, ensayar una dualidad: combatir al PJ en la provincia pero asociarse al PJ en la presidencial.

El G-4 peronista se fascina, como signo de apertura, con un acercamiento con el socialismo pero discute, además, si eso puede dañar las chances de que un "compañero" vuelva a gobernar Santa Fe.

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