El programa reactivador se presentó incompleto y con flancos abiertos

Los empresarios se fueron con la misma información con la que entraron a Olivos. La cadena automotriz no definió qué modelos se incluirán y las fábricas de autopartes expresaron su "incertidumbre".
El plan para reactivar el consumo y frenar los despidos se presentó en sociedad sin que estuviera completo, a pesar de que el Gobierno lo discutió con banqueros y empresarios durante dos semanas y hasta lo hizo trascender por adelantado en dosis homeopáticas. En los próximos días deberán definirse los plazos por los que se prestarán los $13.200 millones que se volcarán al crédito, las tasas de interés que se cobrarán y quiénes podrán obtenerlos. Tampoco se logró un acuerdo en la cadena automotriz sobre qué modelos se incluirán y cómo se protegerá a las fábricas de autopartes, que ayer expresaron su “incertidumbre” mediante un duro comunicado. En el medio resta dirimir una nueva interna: la que libran desde la semana pasada el siempre belicoso Guillermo Moreno y la flamante ministra de la Producción, Débora Giorgi.

Los estrategos comunicacionales de la Casa Rosada buscaron dar un marco épico a los anuncios de la Presidenta para generar lo que los economistas llaman un “shock de confianza”. Junto al gabinete íntegro estaban en Olivos los jefes de las dos centrales sindicales, los presidentes de las principales cámaras patronales y una multitud de gobernadores y parlamentarios. Pero los empresarios se fueron casi con las mismas dudas que llevaron a la quinta. Y los consumidores tampoco saldrán de compras en masa hasta que no surjan en los próximos días las primeras aclaraciones.

AUTOS EN PUNTO MUERTO. Cristina anunció que habrá $3.100 millones en créditos para 100 mil personas que quieran comprar su primer auto. Y que las automotrices y los concesionarios reducirán sus márgenes para abaratar sus modelos más económicos. Pero agregó que el acuerdo final se discutirá “terminal por terminal”. El riesgo es que el programa tarde más en definirse y que los compradores sigan postergando sus decisiones a la espera de las promociones.

Según deslizaron desde la Jefatura de Gabinete, los créditos serán a cuatro años y a una tasa que rondará el 8% anual. Habría disponible un modelo por marca: el Chevrolet Corsa, el Ford Ka, el Peugeot 206, el VW Gol y el Citroën C3, entre otros. Todos en versiones algo despojadas, sin algunos accesorios. Y sólo para quienes no hayan comprado un cero kilómetro en los últimos cinco años.

El problema es que la mayoría de los modelos que cuestan entre 30 y 40 mil pesos se fabrica en Brasil. Por eso ayer la Asociación de Fabricantes de Componentes (AFAC) expresó por escrito “ciertas dudas sobre cuál será el impacto efectivo en la actividad industrial local, sobre la producción de autos y su efecto multiplicador sobre el resto de la cadena de valor automotriz, en particular sobre el empleo del eslabón autopartista, que emplea a 62 mil personas” de las casi 150 mil de toda la cadena.

En un texto inédito por su dureza, los proveedores de las multis aclararon que “las posibilidades de las pymes de sostener las estructuras productivas estarán dadas por el futuro de la actividad industrial local, la cual no necesariamente se correlacionará con la evolución de las ventas internas”. Es la misma duda que expresó en privado Giorgi, que quería extender el incentivo a todos los modelos para que haya más ventas de autos locales.

En las concesionarias, más contentas con el plan, todavía hablaban ayer de créditos a tasa cero, atados al precio de los autos. Así se los prometió Moreno, que piloteó al principio la negociación.

CLÁUSULA ANTIDESPIDOS. Según anunció la Presidenta, “va a ser imprescindible que las empresas mantengan su plantilla de personal” mientras se vean beneficiadas por el fomento oficial. Pero en la CGT y la CTA esperaban alguna cláusula más concreta de protección al empleo, que el Ministerio de Trabajo aún no definió. Por eso salieron a pedir más garantías en una conferencia de prensa. E insistirán en reclamar la doble o triple indemnización para los despidos sin causa, que frenan desde Trabajo y la Jefatura.

HELADERAS SIN CANJE. Habrá 700 mil créditos de hasta 5 mil pesos para la compra de electrodomésticos nacionales de línea blanca: heladeras, cocinas y lavarropas. Pero en las cadenas comerciales como Frávega o Garbarino no tenían ayer ningún detalle de las condiciones. La última vez que las convocaron, quince días atrás, fue para hablar de un ‘plan canje’ de heladeras. Finalmente no será así. La ANSES se limitará a alimentar los fideicomisos mediante los cuales cubren el costo de vender en más cuotas.

Un anuncio en “jeringozo”

Los planes de incentivo al consumo suelen anunciarse con palabras simples y con discursos breves, para inyectar optimismo en la gente en forma rápida y contundente. Pero ayer Cristina se olvidó de la máxima comunicacional: habló por casi 40 minutos y mencionó conceptos e instituciones como descalce, swap, spread, MAE, tasas activa y pasiva, petróleo plus y ternero overo. También aclaró que por la crisis mundial “vamos a tener que acostumbrarnos a la flexibilidad de las políticas”, que “pueden servir en un momento y no servir más a los tres meses”. Como pasó con el pago al Club de París y la reapertura del canje de deuda para los bonistas que no lo aceptaron en 2005.

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