Productores de El Impenetrable esperan la urgente adjudicación de sus tierras

MISION NUEVA POMPEYA (Especial por Marisa Pizzi) --La falta de adjudicación de las tierras por parte del Instituto de Colonización causa enormes dificultades a los pobladores de El Impenetrable.
El productor José Luis Morales, de 28 años, teme quedar confinado en un predio de 13 hectáreas; mientras sus vecinos plantan un alambrado para cerrar un campo que no tienen adjudicado, avanzando sobre la zona que él ocupa desde hace años. A pesar de que el instituto ordenó parar los trabajos, Argelino Giménez y sus hijos continuaron con la perforación de los postes y colocación de alambre. Entre ellos --según informó Morales--, se encontraba Héctor Olegario Giménez, juez de paz de esta localidad. Morales vino a Misión Nueva Pompeya a radicar la denuncia, pero en la comisaría le dijeron que primero iban a ir a constatar. Esto se efectivizó solamente dos días después, mientras los Giménez continuaban con el trabajo de alambrado.

Según Belarmino Menéndez, delegado del Instituto de Colonización en Misión Nueva Pompeya, tampoco Morales acató la orden de no avanzar con los trabajos. “Yo sólo estoy intentando abrir un camino para salir a la ruta. Con los alambrados tengo que atravesar un bañado y cuando vengan las lluvias voy a quedar aislado”, se lamentó Morales.

Morales y su familia han recibido amenazas reiteradas, primero por parte de su vecino, Argelino Giménez, y posteriormente por parte de sus hijos Naldo y Amadeo (maestro y profesor en karate, respectivamente, y residentes en la localidad de Misión Nueva Pompeya), quienes se presentaron armados con rifles donde él estaba cortando leña con su esposa e hijo de 6 años.

Según consta en la denuncia posteriormente radicada ante el fiscal de Investigaciones 2 de Castelli Hugo Oscar Obregón, el 19 de diciembre último, Naldo Giménez le habría dicho a Morales que “si en la próxima lo encuentran en el campo lo van a matar a él o a su familia o le van a hacer otra cosa”, mientras sostenían las armas pero sin apuntarle. Morales manifiesta tener temor ante estas amenazas, ya que muchas veces su esposa queda sola en su casa con su hijo.

Morales no solamente vive allí con su familia y trabaja en ese lugar, sino que ha nacido y vivido toda su vida a pocos pasos de donde tiene plantado su rancho. “Cuando nos juntamos con mi señora nos vinimos acá, a vivir aparte, con nuestra majada. Yo soy productor, porque nunca dejé el campo. No soy, como me dice el delegado de Colonización, hijo de productores. Yo vivo y trabajo en el campo, por eso no quiero que me dejen sin tierra”, se lamentó. Morales, quien vive de su trabajo en el campo y de changas temporarias, ya que no percibe ninguna ayuda social del gobierno, tiene otros diez hermanos en Buenos Aires, además del menor, que permanece en el hogar paterno. “Si mis hermanos pudieran tener tierra, algunos volverían”, asegura. “Acá lo que pasa es que nosotros no tenemos influencia política”, dijo Morales.

Un cuarto hijo de Giménez es activo militante del Partido Justicialista, y fue candidato a intendente por el peronismo en las elecciones de 2003. Esteban Branco Capitanich, funcionario del Instituto de Colonización, además, aseguró sobre este tema que se iba a ocupar personalmente del caso.

La demora en la adjudicación de las tierras produce otros hechos que afectan a los productores, como la reciente colisión del intendente de El Sauzalito, Eduardo Kloster, quien atropelló en la Picada 82 un animal vacuno que posteriormente identificó como perteneciente a Catalino Guzmán, y lo denunció. Kloster le habría reclamado a Guzmán el pago de una suma de $6.000, dinero con el que éste podría comprar alambre para 4 kilómetros de alambrado.

Guzmán no puede alambrar su campo porque no tiene adjudicada la tierra, a pesar de ser un criollo del lugar; mientras que, en esa zona, durante el gobierno de la Alianza, a muchos allegados al poder político, especialmente al intendente Vicente González, les fueron adjudicados campos. El mismo intendente recibió un campo que debió poner a nombre de su padre, como confesó en una oportunidad por medio de la radio municipal.

El año pasado, en el marco del Programa Ganadero Nacional, que financiaba proyectos comunitarios, con un aporte del Estado a razón de $5.000 por productor, un grupo de productores pertenecientes a la Asociación de Productores de Campo de Noguera, de la zona de Wichí El Pintado, solicitó al Instituto de Colonización permiso para plantar un alambrado a lo largo de la ruta para evitar que los vehículos que circulan hacia El Sauzalito atropellen a sus animales vacunos; pero el señor Soto, de la delegación de esa localidad, les negó el permiso. Así, los productores se encuentran sin salida, como en el poema de Nicolás Guillen: “Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan. Siempre me matan”.

El caso del intendente Kloster, quien --según trascendió tiempo atrás-- tendría cuentas bancarias millonarias, es conocido por las altas velocidades a las que viaja. El no desconoce la situación de los productores de la zona, por lo que llama la atención su actitud de denunciar al productor. Su esposa también sufrió el año pasado un accidente con la camioneta municipal, cuando trasladaba a participantes del encuentro de jóvenes radicales que se realizó en Sáenz Peña, donde varias personas resultaron heridas.

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