Los productores afirman que es insostenible vivir en las chacras.

Las últimas lluvias trajeron alivio a los cultivos pero aún escasea el agua para consumo. El incumplimiento de precios de la yerba mate y el té terminó por desmoralizar a los colonos.
Colonia Alvear, Oberá. Según los productores de esta zona, las divisas que genera la venta de hoja verde de yerba mate y té no alcanzan para cubrir los gastos de producción ni mucho menos para alimentar a las familias o arreglar las máquinas que usan para trabajar.

Al ser consultados, coincidieron en que en el caso del té, el gasto en abono, acaricida, cosecha y flete superan las ganancias de la venta de la materia prima, que se vende a 27 centavos.

Algunos dicen que en algunos secaderos están pagando hasta 29 centavos por kilo de hoja verde de cualquier calidad por la alta demanda internacional de té y la poca oferta por la sequía y los ácaros. Aún así, los centavos de más no alcanzan para cubrir los costos de producción, que rondan por 1,10 pesos según algunos colonos.

Sus cálculos hablan de que la merma en la cosecha fue de más del 50% y a raíz de esto algunos quedaron endeudados con la compra de productos como el abono.

En años anteriores, en esta época, los productores ya habían realizado entre cinco y seis cosechas. Sin embargo en esta temporada, afectados por las heladas tardías y por la sequía, recién están por la segunda y muy pocos por la tercera.

Los colonos dicen sentirse desamparados por el Gobierno y apretados por la economía que los pone en situaciones cada vez más desfavorables. Productores yerbateros y tealeros exhiben con tristeza su maquinaria oxidada de más de 30 años y sus galpones a medio caer, que algunos ya pueden volver a levantar.

Desmoralizados por no poder sustentar a sus familias, no siguen las líneas de los discursos oficiales que los incitan a “denunciar a todo secadero que no cumpla con los precios”, en este caso, de la hoja verde de yerba mate.

Aún teniendo en sus manos las pruebas que dan fe del bastardeo del eslabón primario de la producción, estos hombres, sumisos soportan ser hostigados.

Uno de ellos, entre tímido y asustado, mostró un recibo donde consta que un secadero le pagó 30 centavos por cada kilo de hoja verde de yerba mate en agosto del año pasado, tiempo en que estaba vigente en 52 centavos el precio oficial y que hoy en día está en 63 centavos.

Sostuvo que no realizó la denuncia correspondiente por el incumplimiento de precios porque: “si lo denuncio (al secadero) después no tengo a quién venderle la yerba para subsistir”.

No obstante, a esos 30 centavos se le descuentan 15 centavos en concepto de flete y tarefa, por lo que el productor, se quedaría con 15 centavos con los que tiene que cuidar el yerbal, fumigar y vivir.

Tanto autoridades gubernamentales como directivos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) están en conocimiento de la situación en la que están los productores y afirman que están trabajando en conjunto para generar mejores condiciones de vida en las chacras misioneras. Pero la realidad es que en las colonias sólo quedan los ancianos: los jóvenes emigran hacia las ciudades esperanzados con un futuro mejor que no siempre aparece en su horizonte.

Remaches y bulones

“Cada goma, más la cámara me sale como 2.000 pesos. Eso es como 30.000 kg de té y en esta cosecha apenas voy a sacar 20.000 por los ácaros y la seca”, señaló Reinaldo Ritcher, productor agrario.

Es que su tractor, con más de 30 años a cuestas tiene hasta las cubiertas remendadas con bulones sujetando un trozo de una vieja cubierta a la que se le quitaron los tacos con cuchillo y un “manchón” de caucho por debajo, porque el dinero no alcanza para un arreglo de gomería.

“Trabajás todo el año y no te alcanza ni para tener el tractor en condiciones”, se lamentó. “Mucho menos va a alcanzar para mandar los hijos a estudiar”, agregó.

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