Productores afirman que los cotos liberan antílopes

Un grupo de productores rurales de la zona de Quehué expresó su preocupación y malestar por una de las consecuencias impensadas de la sequía: algunos cotos de caza soltaron a los caminos vecinales una cantidad no precisada de antílopes, que provocan daños en los cultivos.

Dicen que de un solo coto liberaron alrededor de 1.000 antílopes.

Los cotos de caza con el boom de las cacerías de extranjeros (después del año 2001, cuando se modificó el tipo de cambio) incorporaron especies y dejaron crecer los planteles. También se combinó con una década de promedios pluviales por encima de los históricos, con inundaciones.

Pero estos últimos años se combinaron factores internos y externos para que la caza ya no fuera tan rentable como otros años. Entre los factores externos se puede mencionar la crisis económica internacional. Y entre los internos, la situación generada por la caza de puma "garantizada" (los pumas eran dopados y entregados a los cazadores) provocó una merma una vez que se suspendió la temporada.

El clima, por su parte, afecta a las pasturas. La gran cantidad de animales silvestres introducidos en los cotos de caza representa una fuerte presión sobre los pastizales naturales. Estos dependen exclusivamente de la lluvia. Cuando escasean el alimento y el agua se producen cambios de ambientes y desplazamientos.

Manadas

El antílope es la segunda especie elegida por los extranjeros para la caza mayor. En el año 2008, de la totalidad de trofeos el 52% fue para el ciervo colorado, mientras que el 20% fue para el antílope. Otras especies como búfalo y ciervo axis se reparten el 28%. En los campos registrados (83 en total) se capturaron 92 trofeos, de los cuales eran 28 antílopes y 64 ciervos colorados.

Productores de la zona de Quehué -vecinos a un coto de caza- relataron los inconvenientes que provocó la liberación de gran cantidad de antílopes. "Los hemos visto por las calles vecinales. En cantidades enormes, en manadas", explicó un productor al cronista de El Diario.

Uno de los problemas más graves es que los campos vecinos tienen alambrados de siete hilos, que no tienen la altura ni las condiciones de los alambrados de los cotos de caza. Estos deben superar los dos metros, pero además tienen un foso alrededor para evitar que salten.

Por eso una vez que están en un camino vecinal, los antílopes buscan los sembrados. "Son muy dañinos. Comen como un caprino, como lo hace una cabra. En pocas horas pueden destruir una gran cantidad de plantas", dijo el mismo productor que contabilizó 24 antílopes en un lote de maíz de su propiedad.

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