Prociencia, un congreso de Chivilcoy.

Con vistas al Congreso Prociencia, que se desarrollará en nuestra ciudad del 14 al 17 de abril, el director del Instituto Municipal de Estudios Científicos y Técnicos (IMECT) Armando Zandanel, dio a conocer el siguiente texto, sobre los forjadores de este espacio educativo, que se realiza este año por décimo sexta vez.
“Un grupo de jóvenes soñadores propuso una idea fuerza: “si nos cuesta mucho salir para participar en actividades de capacitación y actualización, por qué no traerlas a la vuelta de casa”.

“Concretamos el primero en 1994, el segundo al año siguiente y todavía recordamos con orgullo los otros que nos permitieron elevar la cuenta a siete. Fueron Ignacio Cavalieri, Mariano Goldman, Germán Sawczuk y otros jóvenes chivilcoyanos los pilares de esta idea”.

“Luego de haber viajado con quien escribe al Congreso Latino Americano de Actividades Científicas para Docentes y Alumnos que tuvo lugar en Mendoza, durante el viaje de regreso y cuando nos juntamos para evaluar los resultados de esta experiencia es que surge la idea de hacer una propuesta de congreso desde Chivilcoy, pero es luego de la Feria Provincial de Ciencias y Tecnología que se realizó en la ciudad de Olavarría (1993), que empezamos a trabajar duro para el primer Prociencia”.

“El respaldo institucional era (y es) el Instituto Municipal de Estudios Científicos y Técnicos de la Municipalidad de Chivilcoy”.

“Para contener al grupo de alumnos y docentes se intentó formar una asociación, que de hecho existe como entidad de bien público, el objetivo principal era el congreso, pero se pensaba en emprender otras actividades educativas y de difusión de la ciencia y la tecnología”.

“Los nombres que recuerdo suenan a injusto, pues me olvidaré de algunos: Mariano Goldman, Ignacio Cavalieri, Damián Capechi, Laura Petrucci, Karina Siri, Germán Sawczuk, Liliana Russo, Diego Scarpellino, Pedro Morera, Martín Cassino, Pablo Ciaffardini”.

“Meses después se sumarían Francisco Gómez, Gabriel Muriel, Natalia Oballe, Jorge Malone, Deniza Valetta, y otros. Más tarde lo harían Adriana Talento, Sandra Insaurralde, Mauricio Fontana y Juan Granero”.

“Ellos y muchos que por desgracia (mi memoria me traiciona) excluyo inmerecidamente, han crecido y aprendido desde la trastienda, desde el hacer para facilitarle al otro, desde una actitud de servicio”.

“Todos han dado algo de sí, sin lo cual no sería posible Prociencia. (Hay más nombres entre los que seguro están: Miguel, Silvana, Natacha, Franco, Gustavo, Lorena, Alejandro, María, Silvio, Lucrecia, Germán, Maximiliano, Verónica, María José, Antonella, Mariana, etc)”.

“El eje principal de la propuesta del congreso, está centrado en ver cómo se puede hacer ciencia y tecnología desde la escuela, para armar los cimientos de lo que será un ciudadano alfabetizado en estos temas”.

“Como dice Mario Bunge, contrarrestar la embestida posmoderna, intensificando la investigación, la enseñanza y popularización de las ciencias y técnicas. La forma de organizar este espacio, se basa en el trabajo de docentes y alumnos en comisiones mixtas y sobre la base de la libre elección de las tareas y responsabilidades”.

“La organización del congreso se transforma en una experiencia educativa que resulta un valor agregado a la propuesta académica del congreso. Desde que se comenzó son muchas las personas que han ofrecido su tiempo y su trabajo y es justamente esa la faceta que nos diferencia de otros congresos: destinado a docentes y alumnos está organizado por docentes y alumnos”.

“Cuando reunido con los más jóvenes promotores del congreso, buscábamos un nombre, necesitábamos que sea corto y significativo, luego de varios ensayos y apurados por el tiempo quedó Prociencia, todo junto sin separación.

Las flechitas del logo son propiedad de Ignacio, al buscar un símbolo que nos identifique, él trajo la idea de las flechas. Cada una tiene dos puntas: juntarse para cooperativizar el esfuerzo, para luego expandirse para socializar los resultados. Sobre estos se podría escribir mucho pero, brevemente: aprendimos, crecimos y fuimos reconocidos por la seriedad y calidad de la propuesta”.

“Es saludable mencionar la cara de cansancio y felicidad que tenemos todos cuando termina cada Prociencia… (pensamos que el esfuerzo valió la pena) y reiterar las gracias a todo aquel que ayudó a que se realice.

Luego de repasar lo hecho, someter al análisis los aciertos y los errores, trabajamos en un plan de acciones que nos aseguren la continuidad del espacio”.

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