Los procesos reformistas afloran en Latinoamérica

Los procesos reformistas afloran en Latinoamérica
En las últimas dos décadas, América latina parece vivir en un estado de fiebre constituyente, en el que la reelección se transformó en la vedette. Esa tendencia incluyó países como Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde la modificación de la Ley Fundamental derivó en escenarios de conflicto. En Tucumán se retoma la discusión como consecuencia de una nueva propuesta oficial de cambiar la Constitución.
En los últimos años, la tentación de eliminar toda cláusula constitucional que limitara la cantidad de mandatos consecutivos a los que puede aspirar un gobernador ha sido un sueño recurrente de varios mandatarios argentinos. Esa tendencia quedó patente con las sucesivas olas de reformas constitucionales de los años 80 y 90.

Este fenómeno tiene una explicación lógica, según la especialista en reformas políticas provinciales, María Inés Tula. “Cuando se les acaba el mandato, muchos lanzan la idea de impulsar una nueva reelección como forma de mantener su poder hasta el último momento”, asegura la experta que integra el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Según Tula, para aprobar una reelección indefinida no son tan importantes los argumentos como la existencia de un contexto en el que es posible sancionar esa norma. “Tiene que haber -insistió- una especie de liderazgo predominante”.

Sin embargo, esta tendencia no ha sido patrimonio sólo de los gobernadores, sino que también se observa hasta hoy en día en varios países de Latinoamérica.

Desde agosto de 2006, los presidentes de Venezuela, de Bolivia y de Ecuador fueron noticia por haber puesto en marcha complejos procesos constituyentes con un elemento común: las denuncias de la oposición acerca de que los gobernantes sólo perseguían la perpetuidad en el poder.

Consulta popular

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ya avanzó dos veces en esa dirección. En 1999 salió airoso (proponía una reelección inmediata, aún vigente), pero a fines de 2007 sufrió un duro revés (impulsaba la reelección indefinida). Ahora jugará una nueva carta para intentar lograrlo: el 15 de este mes, los venezolanos votarán en una consulta popular si se habilita o no la reelección indefinida.

En Bolivia, el presidente, Evo Morales -una suerte de niño mimado de Chávez-, recibió en enero el aval del 60% de sus conciudadanos en el referendo sobre la nueva Constitución, de marcado tinte indigenista, que había comenzado a gestar en agosto de 2006.

No obstante, para lograr que se realice la compulsa popular, Morales tuvo que ceder a varios reclamos de la oposición. El límite de la reelección a un solo período fue el punto más importante.

El mandatario de Ecuador, Rafael Correa, por su parte, logró una amplia mayoría en la Asamblea Constituyente. De hecho, el órgano disolvió el Congreso y ratificó en su cargo a Correa.

Estas medidas no fueron bien vistas por los opositores ecuatorianos. Algunos referentes alzaron su grito para protestar: “la dictadura ha comenzado”. Entre las reformas introducidas por Correa figura la posibilidad de la reelección, pero por una única vez.

La oposición, en tanto, advierte que esto es sólo una estrategia de Correa para luego reimpulsar un nuevo cambio, que ampare la reelección indefinida. Las convulsiones en el escenario político que generaron estos procesos en la región prometen extenderse en el tiempo. Ese escenario queda confrontado frente quienes sostienen la necesidad de limitar las reelecciones aún a costa de la voluntad del pueblo. “La Constitución protege al pueblo de los excesos del gobierno, pero también protege al pueblo de los excesos del propio pueblo”, señala el constitucionalista Néstor Sagüés.

Un mismo apellido

“Kirchner irá por la reelección, si ganan en 2009”, pronosticó en noviembre de 2008 el periodista Mariano Grondona en su disertación ante unos 500 invitados a la cena anual de la Fundación del Tucumán. “2009 es muy importante, porque la intención de ellos es la reelección indefinida: una vez, él; otra vez, ella; otra vez, él. Y así, indefinidamente. De manera que, paradójicamente, 2009 es más importante que 2011. Porque si ellos sortean 2009 y mantienen el control político van a ir a otra reelección”, precisó en aquel momento.

En Tucumán, el gobernador, José Alperovich, habló de su aspiración de ser reelecto otra vez. “Hoy la Constitución dice que puedo presentarme en 2011, pero sé que los jueces no me van a dejar. La reforma es una decisión. No hay que tenerles miedo a los votos”, afirmó tajante. “El pueblo tucumano debe decir si quiere que me presente una vez más. Si tengo fuerzas y ganas, voy a hacerlo, pero no quiero que la Justicia me cercene esa posibilidad”, agregó.

De ese modo, un nuevo proceso constituyente se pondrá en marcha en la provincia. Alperovich aclaró que la reforma será parcial y no total “para que no haya más especulaciones”. Además dejó en claro que la reelección no será por tiempo indefinido. El tablero electoral comenzó a mostrar signos de efervescencia por los criterios a favor y en contra.

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