Procesaron a 7 de los imputados por las explosiones: habrá apelaciones

La causa por el siniestro en la Planta Piloto quedó a un paso de la elevación a juicio. Salvo el decano de Ingeniería, Diego Moitre, el resto de los imputados fueron procesados por estrago culposo agravado.
La causa por las explosiones en la Planta Piloto de la Facultad de Ingeniería quedó desde ayer a un paso de su elevación a juicio.

El juez federal, Carlos Ochoa, que lleva la instrucción de los hechos ocurridos el 5 de diciembre de 2007, decidió procesar a siete de los imputados por el incidente: Carlos Bortis, quien era el vicedecano de la Facultad; José Luis Pincini, secretario Técnico de la Universidad; Sergio Fabián Antonelli, secretario Técnico de la Facultad; Miriam Ferrari, directora del Departamento de Tecnología Química; Edith Ducrós, subdirectora del Departamento de Tecnología Química; y las dos personas relacionadas laboralmente con la empresa De Smet, Javier Boretti y Aníbal Demarco.

Todos fueron considerados coautores del delito de estrago culposo agravado por muerte de personas, debiendo trabarse embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 10 mil pesos.

El único que tuvo una resolución diferente fue el ex decano de Ingeniería, Diego Moitre.

En el caso de la máxima autoridad imputada en la causa, el juez dictó falta de mérito.

"Esto no quiere decir que esté sobreseído", aclararon en el juzgado. Implica, en rigor, que no se encontraron elementos suficientes para su procesamiento, aunque tampoco para su desvinculación de la causa.

A favor de Moitre habría jugado una circunstancia coyuntural: había solicitado licencia desde el 1º de septiembre, a su cargo en la Facultad de Ingeniería, hasta el 30 de noviembre. El decano se presentó aquel viernes ante el Consejo Directivo para retomar sus funciones el lunes 3 de diciembre, 48 horas antes de las explosiones.

Para entonces, Bortis conocía que el grupo de investigadores conducido por Miguel Mattea iba a comenzar un trabajo de extensión en la Planta Piloto, al menos desde el 15 de noviembre de aquel año.

Según consta en la causa que lleva adelante el juez Ochoa, quedó acreditado que conocía la existencia del proyecto que desarrollaba en la Planta Piloto el Grupo GIDPO, esto por la firma con la que rubricó los respectivos documentos que avalaban dicha experiencia; situación que se desprende de los acuerdos firmados como presidente de la Fundación UNRC. "Esto hace evidente que pudiera haberse interiorizado como máxima autoridad de la Facultad, de las condiciones en que se realizaban las experiencias del Grupo GIDPO en la Planta Piloto", explicaron.

En definitiva, el vicedecano fue acusado por no haber advertido que las condiciones de seguridad no eran las necesarias para hacer una investigación a la escala en que estaba planteada, con 13 tambores de hexano que contenían unos 2.600 litros del solvente.

Al respecto, Bortis aseguró desconocer el trabajo y sus características, sin embargo para el juez esto resulta indiferente -que conozca o no las características del ensayo- porque teniendo en cuenta su profesión, el doble cargo que ostentaba: presidente de la Fundación UNRC y a la vez vicedecano a cargo del Decanato, debía tener conocimiento del contenido y efectos de los protocolos de trabajo o servicio en los que intervenía como autoridad; y si su saber no era el suficiente al momento de su participación, debía adoptar las medidas necesarias para interiorizarse y tomar cuenta de los mismos.

"En este sentido, la gravedad en el descuido de Bortis lo es tanto si sabía acerca de las condiciones de trabajo y aún así dejó de hacerlo; o si por el contrario, no sabiendo, omitió adoptar las medidas que le permitieran saber o conocer y, en consecuencia, evitar el siniestro dado el aspecto cuantitativo y cualitativo del hexano", dice entre sus fundamentos la resolución de Ochoa.

"La conducta omisiva desplegada por el ingeniero Bortis forma parte del conjunto de decisiones que cada uno de los involucrados, en el rol que le correspondía, adoptaron a los fines de la ejecución de la experiencia de que se trata, sin tomar medidas respecto de cuestiones vitales como la seguridad que debía rodear dicho proyecto, atento la peligrosidad del mismo", señala el magistrado federal.

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Eran los tambores que había el día de la tragedia en la Planta Piloto. Contenían 2.600 litros de hexano.

Qué dice el artículo 189

Será reprimido con prisión de un mes a un año, el que, por imprudencia o negligencia, por impericia en su arte o profesión o por inobservancia de los reglamentos u ordenanzas, causare un incendio u otros estragos.

Si el hecho u omisión culpable pusiere en peligro de muerte a alguna persona o causare la muerte de alguna persona, el máximo de la pena podrá elevarse hasta cinco años.

Por qué la falta de mérito

"Que de los testimonios obrantes en la causa nada se expresa respecto a que el decano de la Facultad de Ingeniería tuviera un expreso y cabal conocimiento de las tareas que últimamente desplegaba el GIDPO. Sí se puede concluir, que era la máxima autoridad de la Facultad de Ingeniería, conforme se desprende la Resolución Nº 011 de fecha 22/04/2005, mediante la cual se lo proclamara ganador del acto eleccionario celebrado en dicha Facultad. Tampoco de la documental existente, tales como convenio entre la Fundación UNRC y De Smet S.A.; plan de trabajo para el desarrollo del ensayo; planos de diseño y construcción del sistema; etc., surge que pueda determinarse que el ing. Moitre haya intervenido de algún modo en el origen, concreción y causación del siniestro. No existe ningún otro elemento colectado que permita afirmar con el grado de probabilidad que exige el art. 306 C.P.P.N., que el nombrado estuviera en conocimiento de la experiencia que causó dicho evento o incumpliera conductas que contribuyeran a la causación del mismo", se explica en los fundamentos.

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