Los problemas de tránsito llegaron al Concejo Deliberante.

Uno a veces supone que el Concejo Deliberante debiera ser la caja de resonancia de todos los problemas que hay en la ciudad, porque en definitiva los 16 concejales son los representantes del pueblo que tiene una cuota de poder y de representatividad en el lugar donde están; pero muchas veces nos damos cuenta que eso no ocurre, que los problemas de la gente común no parecen los de los concejales.
Pero hay excepciones, y el tema tránsito ha sido uno de ellos en el último tiempo.

En reiteradas oportunidades desde estas páginas hemos instalado temas para que con obras menores se solucionen grandes problemas en lo que al tráfico en la planta urbana se refiere, y en algunos casos los concejales han actuado en sintonía.

En sesiones pasadas la concejal del Frente para la Victoria, Ana María Natiello, reclamó por una mejor señalización de la bifurcación que hay en la intersección de la avenida Juan Manuel de Rosas con la calle Rafael Hernández. Y en la pasada sesión los ediles también reclamaron por roton-das o algo similar que ordene el tránsito en los ingresos a los barrios Villa Diamante y Colombo, lo cual parece totalmente acertado.

Con el aumento del parque automotor, que es notorio desde hace tiempo y se puede comprobar fácilmente en los puntos más céntricos los fines de semana, habría que rever todo el tema tránsito en la ciudad, porque hay lugares mucho más peligrosos que antes, tanto para los automovilistas mismos como para los peatones, ciclistas o motociclistas.

Los cruces de los pasos a nivel son un inconveniente grande porque tanto la prolongación Urquiza como su par de Edison se transforman en doble mano del otro lado de la vía, no hay forma de hacerlas que continúen de una sola mano, porque para poder atravesar la vía del barrio hacia la planta urbana habría que recorrer un mínimo de 4 cuadras o más en ambos casos.

Pero el hecho de la doble mano aumenta la peligrosidad de accidentes, porque en la avenida 25 de Mayo se transita a una velidad mayor que en el resto de la ciudad, porque lo permite el hecho de que no hay muchos cruces con las calles, y se torna peligroso tanto el ingreso como la salida del barrio.

Además una rotonda a la salida de ambos pasos a nivel ordenaría el tránsito, algo que hoy no ocurre, por lo que se vuelven más peligrosas todavía ambas esquinas.

Alberto Amado sigue complicado con varias obras, está trabajando en varios frente; pero cada vez que tiene un descanso suele reparar en estos comentarios y ve la factibilidad de estas obras menores, que no cambian demasiado su presupuesto y que son útiles para la comunidad.

Comentá la nota