"Hay problemas que se pueden llevar puesta la democracia"

Asegura que la sociedad argentina "está fragmentada" y que hay que atacar problemas cruciales, como la inseguridad, la droga y la delincuencia. Niega que la Justicia persiga más a los débiles que a los poderosos.
El ministro de Justicia de la provincia, Luis Angulo, suelta dos definiciones cruciales. Una ligada a su función específica: "Los magistrados tienen buenos salarios", dice. Y otra sobre la creciente conflictividad sindical y social, no sólo en Córdoba: "Hay problemas que se pueden llevar puesta la democracia", advierte.

Asegura que la Justicia de Córdoba "es una de las mejores del país". Y niega que en los tribunales se persiga menos a los poderosos que a los llamados "perejiles" en materia de casos de corrupción.

Así se manifiesta Angulo al respecto: "Lo que pasa es que en casos de corrupción económica, financiera, hay una complejidad muy grande en ese tipo de delitos; pero yo no creo que exista esa diferenciación" entre poderosos y débiles.

–Pero en esto hay una vieja historia de desigualdades que comprometieron a los distintos gobiernos de turno.

–Mire, la Justicia de Córdoba es una de las mejores del país y es un reconocimiento que no hago sólo yo como ministro de Justicia. Sobre su pregunta concreta, evidentemente que hay sectores que tienen más recursos económicos y tienen la posibilidad de contratar mejores abogados. Y esto a veces puede dilatar un poco los procedimientos. Pero hay que rescatar el carácter tuitivo que tiene el Estado en lo que es la defensa de los sectores más débiles. Hay determinadas instituciones que ejercen la función de asesoría letrada gratuita; es decir, hay una necesidad de equilibrar las relaciones entre las partes. Pero no creo que exista una persecución menor de los sectores que tienen mayor poder económico.

–Se viven días crispados por las protestas sindicales y de grupos sociales, tanto en Buenos Aires como en Córdoba ¿Cómo ve este clima de creciente conflictividad?

–Yo veía por televisión esto que los delegados gremiales de los subterráneos se tiraban en las vías y evidentemente que estamos en una situación difícil. A mí me parece que es importante una serie de reflexiones. La primera es ratificar este derecho que existe en todo proceso democrático de reclamar y protestar. En segundo lugar, creo que la conflictividad es natural a la propia naturaleza humana, y no está mal; por el contrario, es bueno que existan los conflictos, porque existe esta voluntad de mejorar las condiciones de vida de las personas. De lo que se trata es cómo canalizamos los reclamos. Entonces, yo creo que deben ser canalizados fundamentalmente a través de la base del diálogo.

–De todas maneras parece que hay de por medio peleas internas muy fuertes dentro de los propios sindicatos, más allá de los reclamos. ¿cuál es su opinión?

–Mire, creo que en el orden nacional nosotros tenemos hoy una sociedad muy fragmentada. Yo apuesto a la necesidad de la conformación de un espacio de diálogo donde se puede construir entre todas las fuerzas políticas un proyecto que defina, a través del consenso, el diagnóstico y la definición de los problemas más importantes que tenemos los argentinos.

–¿Cuáles son, a su juicio, los problemas más acuciantes?

–Tenemos que atacar el problema de la inseguridad, de la pobreza, fundamentalmente, que es lamentable en un país productor de alimentos. Tenemos que atacar el problema de la droga, de la delincuencia juvenil, del trabajo en negro. Es decir, hay muy muchos problemas que de alguna manera se pueden llevar puesta, inclusive, la propia democracia. Esto es como una mancha de aceite que se va esparciendo. Me parece que es el momento, como lo dijo la Mesa de Diálogo Argentino, de que las fuerzas políticas se sienten en una misma mesa y definan un proyecto nacional con políticas de Estado a largo plazo.

–¿En Córdoba la situación social está contenida?

–Está contenida y controlada. El gobierno está haciendo un gran esfuerzo pagando los salarios en tiempo y forma. Conozco quiénes son los interlocutores en el campo sindical y en la estructura del gobierno y existe razonabilidad para solucionar los problemas.

–La Provincia afronta inconvenientes para recibir los fondos adeudados de la Nación. ¿El gobernador Schiaretti tendrá que depender de los humores de la Casa Rosada?

–No. El gobernador Schiaretti lo ha dicho claramente: hay cuestiones que hacen al relacionamiento institucional, en donde hay convenios suscriptos entre la Nación y la Provincia que deben ser respetados. En esa relación institucional hay obligaciones de las partes. Y el Gobierno nacional tiene que atenerse a esos convenios. El incumplimiento de esos convenios ha dado lugar a los pleitos que ha iniciado la Provincia, en donde el gobernador lo único que está haciendo es defender los intereses de los cordobeses. Y creo que así debe ser. Al margen de las diferencias políticas, partidarias que puedan haber, las relaciones institucionales deben cumplirse.

–Políticamente, ¿usted es un hombre de Schiaretti?

–Efectivamente. Estoy dentro de un espacio político que es el justicialismo en Córdoba y que hoy conduce Schiaretti.

–¿Es real esta reciente reconcilicacion entre Schiaretti y De la Sota?

–Creo que dentro del justicialismo hay una voluntad de unidad. El hecho de que Schiaretti haya estado junto con el ex gobernador De la Sota en el acto del 17 de Octubre es la prueba más elocuente de esta unidad; sin perjuicio de que puedan ser expresiones diferentes o pueda haber visiones diferentes sobre determinadas cuestiones que hacen a la vida política y a la vida pública.

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