Problemas con Brasil, la cosecha y los mercados

Las fricciones de la comercialización entre Brasil y Argentina dependen de hecho, del encuentro Cristina Kirchner-Lula Da Silva a fin de mes.
Es en esa instancia donde políticamente se discutirá esta suerte de medidas y represalias que ambos gobiernos esgrimen, para explicar las limitaciones al intercambio comercial. En la industria vitivinícola, el panorama va más allá de esta coyuntura, porque las limitaciones de Brasil impactan en un proceso estratégico que se viene gestando con ese mercado desde hace varios años y que implicaba estrategias en común. Así lo destaca Bodegas de Argentina éste fin de semana en una nota dirigida a las autoridades nacionales -y provinciales-, que asegura que "esta situación causa un daño irreparable a los esfuerzos que la industria vitivinícola Argentina ha realizado, desplazando con mejor calidad, a vinos de otras regiones vitivinícolas del mundo. La vinculación la relación con cadenas comerciales, el desarrollo de una marca, son acciones que cuestan años y se sustentan en la confiabilidad de un proveedor. Todo eso se puede destruir en muy poco tiempo". Desde esa entidad vitivinícola aseguran que una muestra del esfuerzo realizado en ese proceso de captación de mercado, es la evolución de las exportaciones a Brasil de vino embotellado, que desde 2002 a 2008 han crecido más del 600%. La preocupación de Bodegas en particular y de la Corporación Vitivinícola regionalmente, hace centro en el deterioro de un mercado clave y estratégico -es casi una extensión de nuestro mercado interno, explican los expertos-, justo en el último trimestre del año, cuando Brasil importa casi el 30% de la producción nacional. "Corremos el riesgo de lo que no podamos vender en los próximos 2 meses, ese nicho, lo ocupe Chile. La producción de ese país, es el reemplazo natural de nuestros vinos", adelantaba preocupado un dirigente vitivinícola. Pese a que el país trasandino no es socio del MERCOSUR, tiene un acuerdo con el país carioca de "arancel 0" para el vino hasta el 2011. En la actualidad, Chile exporta unas 2 millones de cajas, seguido por Argentina con 1,5 millones y por Italia, con casi 1 millón de cajas al año. Pero éste conflicto, seguramente beneficiará al país trasandino por una cuestión de distancias y de costos explican los expertos.

Mercados tensos

Mientras tanto, el mercado interno sigue altamente demando. En las últimas dos semanas la línea de flotación de los precios se ha mantenido en los $2,20 y $2,30 para los vinos de color -unas 450 unidades de color- y entre $1,20 y $1,30 de contado para los vinos blancos. De todas maneras esta presión sobre los precios preocupa a más de un observador del sector. Es que temen una baja del 12 al 15% en el consumo al finalizar el año -según datos del INV la comercialización de vino tanto en el mercado interno como en el externo a agosto de 2009, registró una disminución del 10,71% con respecto a igual período de 2008- y la consecuente perdida de posiciones en los mercados locales.

Por otra parte, los grandes fraccionadores continúan con problemas de abastecimiento y están "raspando la lata" para embotellar y cumplir con sus compromisos. Por eso, si bien no son grandes volúmenes, siguen importando vinos desde Chile -RPB tiene compromisos comerciales con el país trasandino hasta abril de 2010.

Los expertos de la viña sostienen un optimismo que se evidencia en las Cámaras: Coinciden en que -salvo sorpresas climatológicas- "los factores de cosecha vienen bien y todo hace presumir una zafra buena en cantidad y calidad".

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