Problema de vivienda

La situación habitacional en Plaza Huincul será eje central de la próxima etapa en el gobierno de Alberto Crespo. Esta semana la directora de Tierras denunció la falta de cumplimiento de los adjudicatarios e incluso la mala intención de querer lucrar los lotes aún cuando no los habían pagado.
Los datos que maneja la Dirección de Tierras, sumadas a las proporcionadas por la Dirección de Vivienda sobre la ocupación ilegal de más del 90% de la casas construidas por el IPVU, deben dar el puntapié inicial para un análisis más profundo sobre la verdadera demanda habitacional en la ciudad.

Lo que parece más que obvio es que entre la población no está naturalizada la iniciativa propia como forma de solucionar el problema de vivienda. Ello tal vez se deba a una cuestión meramente histórica, ya que los antiguos pobladores de la ciudad vivieron hasta hace poco tiempo bajo la protección todopoderosa de la YPF estatal.

Incluso al recorrer todo el diseño urbano de la ciudad casi no hay barrios que nacieran como construcciones propias. En general se trata de planes de vivienda provinciales o de casas construidas por la propia petrolera, en sus años de esplendor. Salvo el casco más viejo de Soufal o de Centenario, la mayor parte de la ciudad tiene la característica de contar con viviendas gestionadas institucionalmente.

Pero esa idea de crecimiento debe modificarse para el bien de la comunidad en general. Porque esta falta de iniciativa hace que Cutral Co crezca de manera desproporcionada en relación a Plaza Huincul con las consecuencias políticas que ello implica.

Por un lado aparece un grupo de vecinos que tiene una reconocida necesidad de vivienda, pero que tiene problemas económicos para satisfacerlas. Allí debe aparecer el Estado para llegar con una solución política.

Otro sector de la población ya tomó cartas en el asunto y construyó su propia casa, para su uso o como medio de inversión. Se puede observar ello en el predio ubicado frente al hospital zonal o en la zona norte de la avenida Keidel.

Queda otro grupo poblacional que tendría posibilidades para endeudarse pero que quiere elegir bien dónde vivir. Y a ellos hay que seducirlos, porque aparentemente ven con mejores ojos la posibilidad de dar el salto hacia Cutral Co, aún cuando los terrenos son más caros pero cuentan con un desarrollo urbanístico más importante.

Entonces el desafío no será solamente construir infraestructura de servicios para nuevos terrenos, sino controlar a aquellos que no cumplen con los compromisos asumidos al momento de recibir un lote. Pero además construir alternativas atractivas para vivir, más allá que sólo tierra.

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