El problema: que Scioli se peronice.

La versión de encuentros entre Daniel Scioli y Eduardo Duhalde rebotó en Olavarría: en dependencias provinciales: ¿Valenza vuelve al HCD? El problema de un Intendente apabullado.
Más allá de la posibilidad de que la llegada de fondos del Estado nacional se pare, y por encima de la posibilidad (alta) de que la Provincia tenga complicaciones financieras que frenen obras locales, otro tópico enciende luces amarillas a nivel local: el extremado bajo perfil, casi ausente, que el intendente José Eseverri ha tomado en los días posteriores a la elección.

Un acontecimiento, delicado, lo sacó del despacho desde el mismo lunes 29, cuando las heridas del traspié electoral no habían siquiera sido evaluadas adecuadamente: la pandemia de gripe A. En ese momento, más de lo que hubiera querido y en un momento de tensiones, el Intendente tomó alto perfil. Y decidió medidas polémicas, difíciles de sostener, para evitar nuevos contagios.

Pero después, como si el esfuerzo de afrontar la crisis con las heridas electorales abiertas hubiese sido demasiado, se opacó. Apenas si apuró algunas (duras) reuniones de autocrítica, y luego prefirió aferrarse al estilo de comunicación mediática, al que el eseverrismo (en otro vicio-legado K) le otorga tanta validez como a los hechos mismos.

Nada hace pensar que Eseverri hay decidido dar un vuelco a su estilo de gobernante. Aclaremos: su estilo de gobernante no es su forma de Gobierno. Su Gobierno, dicho está desde la semana pasada, tiene pocas fisuras estructurales.

Su estilo de gobernante, en cambio, es otra cosa. Una de sus características no ha variado: sigue medianamente distante. A las reuniones de los últimos días, donde vecinos requieren solución a sus problemas concretos, las sigue encabezado Héctor Vitale. Así fue desde el momento en que reclamaron los comerciantes por los horarios de carga y descarga, y esta semana volvió a serlo cuando los motoqueros de los cuatriciclos recurrieron al Municipio para que les garanticen una zona de circulación a la vera del arroyo Tapalqué.

De nuevo: la última aparición de José, crucial y compleja, fue ante los 50 comerciantes que estaban molestos por el cierre de los lugares de esparcimiento. A días del traspié, se sentó frente a ellos, afrontó los balazos y justificó su medida. Después de eso, se disolvió.

Es probable que hoy por hoy esté abocado a resolver qué pasa con su futuro político, sobre todo el estructural. Después de su paso por el kirchnerismo, el paraguas obvio era el del sciolismo.

Política o no, la relación fuerte que José Eseverri construyó desde hace un par de años con el gobernador Daniel Scioli y su equipo, y la incondicionalidad demostrada en su jugadísima doble candidatura testimonial a concejal y a senador provincial, implican todo un antecedente.

Sobre todo si el Gobernador empieza a caminar lejos de Néstor Kirchner (quizás no tanto de la Presidenta misma). Esta semana fue muy fuerte la versión de un encuentro entre Scioli y Eduardo Duhalde, unido a la visita del Gobernador a la Rural.

En ese contexto, de peronización del sciolismo ¿cuál es el lugar del eseverrismo? Un sitio complejo, donde el contacto con Scioli no será partidario sino del orden de las conveniencias estratégicas.

Un rumor, insistente, marcó que la posible peronización del sciolismo puede tener rebotes locales: apenas se confirmó que el Gobernador actual y el ex oriundo de Lomas de Zamora se habían encontrado, en Ioma corrió fuerte la versión de un posible alejamiento de José "Pepe" Valenza de la titularidad.

Valenza fue el reemplazo de Amílcar Tigri, un militante del PJ que llegó al cargo de la mano de Alicia Tabarés y que luego pasó a jugar con Miguel Santellán, adversario de José y de la diputada. Terminó como tantos otros que se paran en ese lugar (Eduardo Cataldi, por ejemplo): Alicia Tabarés les apunta y José Eseverri les dispara a la cabeza.

Pero el rumor de regreso de "Pepe" al Concejo (al que los adversarios de José condimentan con supuestos problemas de Sebastián Pené y Luis Mosquera para seguir en los cargos provinciales donde José los colocó si el Gobierno provincial se peroniza) no responde únicamente a una salida del Ioma.

Valenza termina su licencia en noviembre. Y la verdad es que, al ritmo al que van las cosas, José lo va a necesitar en el Concejo Deliberante, tal vez como presidente.

La relación entre Eseverri y Alem, claramente, tiende a desgastarse en lo político cada vez más. En la medida en que el Intendente se siga opacando y no de muestras de cambio de estilo (que incluyen cambio de Gabinete y salida del kirchnerismo) la relación con Alem es casi imposible más allá del fuerte afecto personal que los vincula.

En esas condiciones, todo apunta a poner el foco en una misma cuestión: el "retorno" del Intendente al centro de la escena. Que, forzosamente, debe llegar pronto.

Comentá la nota