"El problema es que él se llama Senna y yo me llamo López"

"El problema es que él se llama Senna y yo me llamo López"
Bruno, sobrino de Ayrton, es uno de los rivales de Pechito para correr en la F-1. El cordobés dice que está más maduro desde que regresó.
Así como tiene días en los que predomina su carácter siempre amable, pero introspectivo, duro, crítico, en otros se afloja y es un tipo mucho menos granítico. José María López revisa y revisa una maniobra propia. Ve una y otra vez el video del error cometido. Gesticula preocupado, obsesionado, o herido en su amor propio. Lo cierto es que este Pechito tenía ganas de contar su historia. De decir, en su estilo, que dejaría todo por ir a la Fórmula 1, que la chance lo desvive. Aunque, con sus formas, sólo se permita modos menos explosivos.

Se junta con Olé para el mano a mano y se pone a conversar antes de poner la cabeza en viaje imaginario hacia Santiago del Estero, donde este fin de semana se sube al Torino del TC. Dice cosas. Convierte una charla distendida en un reportaje picante.

-¿Estás muy ansioso por la posibilidad de correr en Fórmula 1?

-No, no estoy ansioso. Tengo expectativas, sí. Trato de no tener el tema en mi cabeza. Me ocupo del hoy. Tengo muchas cosas en las qué pensar en este momento: corro en tres categorías con muy buenas chances en las tres.

-¿Cómo hacés para abstraerte?

-Mirá, desde que volví estoy mejor...

-¿Fuera del auto?

-Fuera y dentro. Para mí es todo una misma cosa. Ahora estoy con más experiencia...

-¿Más maduro?

-Me siento más completo. No sé si eso se puede traducir como más rápido. Esa experiencia me sirve para hacer este trabajo de poder estar a full en tres categorías argentinas, las tres muy competitivas. Poder correr todas las semanas no es nada sencillo. Por eso sólo pienso en lo que sucede hoy.

-¿Qué tan concretas son las posibilidades de poder llegar a la F-1?

-La idea es interesante. Hay negociaciones. Yo prefiero mantenerme al margen porque se puede dar, como no, depende del presupuesto...

-¿Del presupuesto? No es una buena noticia.

-Sí, depende fundamentalmente del presupuesto. Abre el camino para llegar. Pero también depende de otras cosas, de muchas gestiones...

-Se abrió una puerta en Williams, se habla del US F-1, de los otros nuevos, Manor, Campos GP...

-No sé. Realmente no sé por dónde se van los contactos. Me hace bien no pensar en otra cosa que en correr acá, ahora. Además, sea uno u otro equipo, es la Fórmula 1. Esta es la oportunidad. No, otra.

-Estás físicamente apto para subirte a uno de esos coches.

-Sí, sólo me falta mejorar el cuello. Se logra con máquinas especiales, con un trabajo que no sé si se puede llevar a cabo hoy en la Argentina. Pero llegado el caso, lo puedo hacer. Lo otro es memoria...

-¿No seguís una rutina de gimnasia?

-Nooo... Hace dos meses que no lo hago por la tremenda seguidilla de carreras que me toca. No tengo tiempo de hacer nada. Viajes, carreras, cosas que tenga que hacer en la semana... La verdad es que no tengo un fin de semana tranquilo. No me quejo. Es mi trabajo. Pero...

-¿Irías a la GP2?

-No.

-Dejarías de pelear los tres campeonatos argentinos por la Formula 1.

-Sí, claro. Sé que estoy en un momento fantástico acá, en la Argentina. Pero sí, dejaría de pelear los tres torneos por ir a la Fórmula 1.

-¿Lo harías aún si fuera para pelear por el puesto 15 allá?

-Claro que iría. Tengo 26 años. No sé si se dará esta vez. Pero menos sé si voy a tener otra oportunidad en el futuro. No podría desaprovecharla. Además, así como regresé de allá y me fue bien, sé que podría volver, luego, al automovilismo argentino. Y a pleno, con todo para pelear, como siempre. Argentina tiene un buen nivel, pero también lo tendrá cuando yo pegue la vuelta.

-¿Terminaste de acostumbrarte al automovilismo argentino?

-Seee... Me acostumbré. Pero no me gusta nada que se digan barbaridades, como lo que andan publicando por ahí respecto de que ya me mandaron una máquina de Europa, para ayudarme a que me ponga en forma... No es verdad. Eso me jode. Son cosas a las que uno no termina nunca de acostumbrarse. Ya sé que pasa en casi todos lados, pero... Qué sé yo, los ingleses son distintos...

-¿Qué tiempos se impusieron para tomar la decisión?

-¿Cuándo termina la temporada de la F-1?

-En noviembre. ¿No estás enterado?

-Sí, pero...

-La última carrera es el 1° en Abu Dhabi.

-Para ese momento los equipos querrán tener todo definido. Después viene un receso, y luego llegan las pruebas de invierno... Por lo menos hay que definirlo antes. Allá es todo muy organizado. El nivel de improvisación es mínimo.

-¿Qué cuestiones se tienen en cuenta para la elección de un piloto novel, además del fajo de billetes que trae?

-Edad, experiencia, las posibilidades de todo tipo. Por supuesto, también se toman en cuenta otras cualidades... Las mantengo. Cubro esas características, por todo lo que he hecho cuando estuve allí...

-Acá demostrás tener un nivel buenísimo. ¿Eso es tenido en cuenta a la hora de decidir?

-No, lo que pasa en la Argentina no pesa en otros lugares. Allá no le dan bolilla.

-¿Los tres años desde que volviste te juegan en contra?

-No es un tiempo tan exagerado. Seguro que estoy en condiciones de volver a subirme a un Fórmula 1.

-Vos decías que no estás ansioso, pero...

-Lo digo sinceramente. Así como te digo que tengo muchas ganas de ir...

-¿Quién tiene más, tu viejo o vos?

-Todos tenemos muchas ganas, je. ¿Vos, no?

-Seguro, por caso, hoy en lugar de estar haciendo esta en nuestro país, podríamos estar en Spa-Francorchamps...

-No estaría mal, je.

-¿Qué te pasa cuando mirás F-1 por tele?

-Recién, antes de la clasificación vi una parte y cuando regresé vi el final. No sé, es muy rara. Varía mucho constantemente, es muy cambiante. La tecnología hace que cambie mucho en muy poco tiempo.

-Dicen que en algunas escuderías tu competidor en la elección es nada menos que Bruno Senna, sobrino de Ayrton.

-Yo, como piloto, por mi capacidad y mi experiencia, no tengo nada que envidiarle a Senna ni a nadie.

-Es apenas cinco meses más joven que vos, brasileño y corre en la American Le Mans Series...

-Ahora, después de un tiempo sin correr. Pero es Senna, una ventaja enorme. El apellido pesa para todo. También para el respaldo. El puede estar parado y no correr pero el problema es que él se llama Senna, y yo me llamo López.

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