El problema son las contradicciones argentinas

Guillermo Calvo, el economista que anticipó el tequila, y Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central, tienen algunos puntos de coincidencia en su análisis de las últimas medidas anunciadas por la presidenta Cristina Fernández sobre megaplan de obra pública, repatriación de capitales e incentivos para la creación de empleo. En síntesis, sostienen que hay contradicciones entre lo que se plantea ahora y algunos de los hechos recientes, como la estatización de las AFJP.
LA MAÑANA consultó a los dos sobre la crisis y la utilidad de los anuncios para paliar sus efectos. Calvo planteó que las señales son complicadas de interpretar, porque mientras que con los anuncios “se intenta atraer capital al país, con algunas acciones se lo complicó. La intención es buena, pero antes se tomaron otras decisiones, como la estatización de las AFJP que produjeron mucho ruido y que en el exterior se interpretan como que el gobierno tomó esos fondos para su propósito”.

También indicó que el conflicto con el campo es “bien conocido. Ahora se habla de reducir cargas para generar empleo y a los productores les querían aumentar los impuestos. Es todo muy contradictorio, por un lado tiento al inversor para que venga, pero al que está en el país lo trato mal”.

En lo que hace a la repatriación de capital, el duhaldista Pignanelli plantea que beneficia “al que evadió, al que se llevó la plata o la tiene escondida adentro y la quiere blanquear” y subraya que debe seguirse de cerca cómo se reglamenta, porque Argentina es uno de los países “más duros en castigo al lavado de dinero. No se aplica todo, pero la ley está y hasta incluye el cohecho para el funcionario que colabore. Hay grandes organizaciones que aprovechan estos blanqueos para poner el dinero en algún lado. El terrorismo y el narcotráfico están muy metidos”.

El economista sostiene que el anuncio que más efectos positivos para la gente puede tener es el de la obra pública: “El desafío del gobierno es cumplir los anuncios, gestionar los fondos. Porque en materia de vivienda es patético lo que pasó; se anunciaron 300 mil unidades y en cinco años se hizo el 20 por ciento”.

Estima que de concretarse el proyecto involucra 400 mil puestos de trabajo, “un número que dinamizará la economía”. Sobre cómo se financiarán los 70 mil millones de pesos, explica que 30 mil ya estaban en el Presupuesto ’09, otra parte está pendiente de ser ejecutado desde este año y “seguramente algo de dinero vendrá” de lo que ingresa a ANSeS por la estatización de las AFJP.

“La expectativa está abierta y es necesario que el gobierno cumpla, porque realmente habrá que generar mano de obra por la recesión que se viene”, sintetiza y avanza sobre la creación del Ministerio de la Producción: “Si le dan elementos y plata sirve, si no los va a tener no tiene sentido el haberlo creado. Es un esquema que sirve para promocionar el sector productivo si tiene recursos para subsidiar un crédito, una inversión, otorgar ventajas para las exportaciones”.

Obama es la esperanza

Calvo, quien confiesa que no esperó que la actual crisis tuviera los alcances que está demostrando, advierte que las políticas monetarias que se están aplicando siguen sin conseguir los efectos buscados. Su expectativa está en la asunción de Barack Obama y de cuán sea para aplicar una política fiscal más agresiva.

“Los ahorristas están tan asustados que financian al gobierno de Estados Unidos que puede endeudarse a tasa cero. Le dan plata gratis y deberá gastarla para no entrar en una espiral deflacionaria que será muy complicada”, dice.

- ¿O sea que apoya un aumento del gasto público?, pregunta LA MAÑANA.

- En Estados Unidos sí porque las condiciones son distintas. Si Argentina sale a tomar dinero paga una tasa de interés altísima. No es el caso de ellos. El Estado ahora tiene que entrar para reflotar la economía y después salir. Bajo condiciones normales, el Estado no es buen administrador.

Para Calvo el próximo año ya está “jugado” y subraya que hay que apostar a salir en 2010. “Todavía no se sabe cuán profunda es esta crisis que recién comienza a pegarle a la economía real”, sintetiza.

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