"No es problema mío si alguien cree que esto es demagógico"

Con el pase en su poder, la Copa Libertadores en la mano y el vínculo por renovar, la Brujita sorprendió a todos: eligió resignar un 40 por ciento de su sueldo para que ese dinero vaya a las divisiones inferiores.
Si un gesto vale más que mil palabras, lo de Juan Sebastián Verón es todo un discurso. Porque en tiempos en los que se pelea el centavo, los vueltos y cualquier tipo de dinero que ande dando vueltas por ahí, él se rebajó un 40% el sueldo para que ese porcentaje pase directamente a enriquecer el presupuesto de las divisiones inferiores. "No es problema mío si alguien cree que esto es demagógico", dice el capitán de Estudiantes apenas Clarín le indica esa posibilidad y abriendo la charla que explica los motivos de tamaña decisión...

Por más que suene raro explicar las buenas acciones, Verón cuenta en confianza que ya tuvo que contar varias veces los por qué de sus acciones: "Simplemente me pareció el momento ideal para darle una mano a Estudiantes. Noté el esfuerzo y simplemente hice lo que me salió. Yo no tengo necesidades económicas y no está mal decirlo. Me pareció una buena forma de empezar a devolverle a Estudiantes todo lo que me dio y me sigue dando", dice.

¿Qué repercusiones notaste?

Yo sé que a veces puede sonar odioso, pero bueno, soy así. Por eso te decía que no es problema mío si alguien cree que esto es demagógico. Lo hice y ya. Mirá, en mi casa, mi viejo me enseñó desde bien chico que repartir y compartir es muy bueno. Yo en este momento puedo hacerlo. Y lo hago. Y me hace bien. Y creo que no jodo a nadie sino todo lo contrario. Ahora bien, si hacés algo bueno y se te cuestiona... Entonces yo no entiendo. No me lo cuestiono porque si no me lo preguntan no ando averiguando si les parece bien o mal. Nada que ver. Por suerte las cosas en la vida me fueron lo suficientemente bien como para dar una mano. Y si salió a la luz, fue porque el club quiso y para dejar claro para qué se va a utilizar la plata hicieron una conferencia y todo.

¿Qué se va a hacer con ese dinero entonces?

Va todo a las inferiores. Mirá, yo hice pesas con tachos de aceite rellenos de cemento cuando empezaba en Estudiantes. Te lo juro, eh. Era bravo. El ejercicio es el mismo, si te ponés a pensar. Pero bueno, ahora veo que los pibes más chicos ven lo que tienen, que lo valoran, que disfrutan de ir en micros nuevos a los viajes. De un gimnasio bárbaro... A mí eso me reconforta y me hace bien. Cuando yo practicaba en inferiores, teníamos una o dos pelotas para veinte o treinta pibes. Hoy yo veo a los chicos con 20 o 30 pelotas, casi una para cada uno. Y eso vale. Y eso también ayuda a mejorar a los jugadores.

¿Por qué se da eso en Estudiantes?

Es el club. Estudiantes tiene un sentido de pertenencia que otras instituciones evidentemente no tienen. Mirá, yo me acuerdo de Mariano Mangano (presidente de Estudiantes en la década del sesenta) que donó los terrenos en los que se hizo el country en el que hoy tenemos la concentración y las canchas. ¿En cuántos clubes tenés una historia como esa? Eso es Estudiantes. Eso se transmite acá. De generación en generación. Eso me dijo mi viejo desde bien chico. Y yo acá volví con la ilusión de hacer cosas importantes. Y no te voy a decir que no soñaba con la Copa porque sí lo soñaba, pero como sueño imposile. Y se dio. Y yo ahora le devuelvo con esto apenas una mínima parte de todo lo que Estudiantes le da a mi vida.

¿Qué dicen tus chicos, tu esposa?, porque está claro que esto llegó a ellos independientemente de que no los hayas consultado en su momento.

Me ven feliz y listo. Me entiende Florencia, mi esposa, y los chicos están bien porque están en Argentina. Yo a ellos trato de no malcriarlos. De darle lo justo y lo necesario. La pasan bárbaro, pero no les dejo hacer lo que quieran o tener lo que se les ocurre. No. Eso no. Yo los veo felices con los primos, los amigos de la escuela, la familia en general. Y de nada me valía tenerlos lejos de Argentina pero en cuna de oro. ¿Para qué? ¿Ves? Eso me da Estudiantes, me da tener a toda la familia feliz. Esa felicidad no tiene precio. Ni 15, ni 20 palos, ni el 40 por ciento ni nada. Nada. Esas cosas son cosas que se llevan bien adentro y que si las podés hacer, te llenan más que un montón de cosas materiales. Y yo a Estudiantes lo llevó en el corazón y en el alma. No en el bolsillo.

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