El problema del agua, en la agenda política

El agua dominó la agenda de preocupación durante la semana que pasó en la provincia porque centralizó el reclamo en la ciudad que posee más del 50% de la población y aunque suene repetitiva por lo demagógico, está ubicada entre dos ríos, situación que no tiene, por ejemplo, Cutral Co o Zapala.

También melló en ánimos públicos las destituciones de dos intendentes del partido que es gobierno en la provincia por el mismo motivo ambos, aunque los concejales que tomaron la medida no se conocen y viven a más de 200 kilómetros de distancia, en Las Coloradas y Picún Leufú.

Fue como el eterno retorno pero no por lo repetitivo parece despertar certezas en ciertos sectores. Si llueve en la Cordillera del Viento, el río Neuquén va a tornarse más turbio que lo habitual por la cantidad de sedimentos que arrastra. Si hace mucho calor, la gente consume agua y el sistema que funciona al límite, va a romperse.

La empresa provincial que maneja el abastecimiento de agua potable en la ciudad de Neuquén tuvo que enfrentar los accidentes lógicos de una estructura de acueductos y de siete bombeos que funciona al borde del colapso en forma normal, por lo tanto cuando debe hacerlo en forma extraordinaria, se produce la falla. Los sitios que no está debidamente urbanizados no pueden tener, por lógica, una red de agua domiciliaria ya que su construcción es onerosa. Y son los grupos que manifestaron su queja por falta de agua porque, encima de todos los males, se produjo una rotura en el sitio de carga de los camiones cisterna que llevan el líquido a sitios que no tienen red.

Durante muchos meses se "vendió" al acueducto de Mari Menuco como la solución. Tiene ventajas, llegará el triple de agua que el que logran bombear las bombas de los ríos Neuquén y Limay y además llegará por gravedad, es decir que se podrá ahorrar energía. Los acueductos que siempre se rompen van a quedar en desuso. Ahora a semejante inversión que significó aquel ducto habría que acompañarlo con una modernización de la red de distribución que, como el acueducto de la avenida Argentina, va a cumplir ya con las cinco décadas y se rompe en forma habitual.

A diferencia de otros períodos, ahora los estados Municipal y Provincial se mostraron unidos ya sea en la obtención de un camión cisterna para llevar agua a sitios que no están urbanizados o para encarar reparaciones que permitan paliar la situación coyuntural.

Incentivo a la producción

El Gobierno expuso una política de medidas concretas hacia el sector de la producción. La primera la hizo en la entrega del dinero que durante un año se esperó de la Nación y donde se anunció que se condonará la deuda del impuesto inmobiliario rural a unos 400 pequeños productores y que se los va a eximir del pago durante los dos años venideros. No se trata de un monto de relevancia para un presupuesto provincial pero si de un alivio que, en muchos casos, puede significar la continuidad o no de un emprendimiento que, al estar fuera del Estado, es valorado como tal. La otra medida más administrativa pero en una semana particular es la entrega del incentivo ganadero, una suerte de subsidio de diez centavos por kilo de carne producido y faenado en la provincia, un aporte que permitió incrementar la oferta de carne y dejar el valor agregado dentro de las fronteras provinciales. La semana tiene relevancia en función de que comenzará la Exposición Rural de Junín el miércoles y allí se darán cita lo más granado de la ruralidad provincial y días después se celebra la Fiesta del Puestero que apunta a otro esquema social, pero ambos vinculados a la actividad ganadera.

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