Es muy probable que continúe subiendo la carga tributaria municipal en 2009

Por Nadín Argañaraz

La importante desaceleración económica actual está golpeando a la recaudación propia de los municipios de manera directa y a la recaudación total a través de la coparticipación de impuestos. De lo que no hay dudas es de que será un año cargado de intentos de lograr mayor financiamiento

El 2008 terminará siendo un año con dificultades económicas y financieras para los gobiernos locales. La importante desaceleración económica actual está golpeando a la recaudación propia de los municipios de manera directa y a la recaudación total a través de la coparticipación de impuestos.

Si bien este es el marco actual que está atravesando la mayoría de los municipios, durante el año ya se pudo observar un cambio relevante en la política tributaria. El estudio de la normativa tributaria de los municipios más representativos del país revela importantes subas de impuestos y tasas. Una de las más llamativas es la suba en la presión legal que ejerce la principal fuente de recursos propios municipales: la Tasa de Seguridad e Higiene (TSH). A diferencia de años anteriores, la dimensión y la generalización que tuvieron estos cambios de imposición sobre distintos sectores de la actividad económica, distinguen al 2008 por la cantidad de jurisdicciones que aumentaron el tributo. En concreto, aproximadamente la mitad de los gobiernos locales aplicaron subas a la TSH, relación superior a la que se venía dando en años anteriores. Además, un número mayor se orientó a aumentar las alícuotas, profundizando las distorsiones de estos típicos tributos en cascada.

A su vez, otra característica de las modificaciones impositivas que destacan al 2008 en relación a los años anteriores fue que mientras se venía observando que la regularidad era que se aumentara específicamente a ciertos rubros o actividades, en mucha de las ciudades los incrementos en la TSH fueron generales y extendidos a todas las actividades en el corriente año. En definitiva, y producto de todas las modificaciones mencionadas, la suba de la TSH establecida, representa aproximadamente la mitad de los incrementos totales observados en los últimos años.

La pregunta que surge naturalmente es qué puede llegar a suceder con la presión tributaria municipal el próximo año, dada la delicada situación financiera actual. Para contestar este interrogante será preciso considerar el impacto que podría tener sobre la recaudación a nivel local una eventual profundización del escenario económico actual, especialmente considerando que tres de cada cuatro municipios cobran la TSH como un porcentaje de la facturación. Esto marca una relación rápida y directa entre facturación formal y recaudación. Por el lado del gasto público, que constituye la guía objetiva de las necesidades de financiamiento de cada localidad, debe tenerse en cuenta que gran parte de las erogaciones municipales corresponden a rubros bastante inflexibles a la baja, excepto la obra pública. Este panorama impone fuertes desafíos para llevar adelante acciones que limiten el freno de la actividad económica y sus efectos sociales. Es altamente probable que los municipios inicien un proceso de discusión de las leyes de coparticipación provincial, intentando lograr mayores recursos, además de subir tributos. Vale recordar que en casi todas las provincias una proporción de lo que se recibe de coparticipación federal va como destino final a los municipios. Las provincias pueden argumentar que no es viable avanzar en reformas de sus esquemas de coparticipación en la medida que no se modifique la distribución de recursos entre la Nación y ellas. Pero es posible que 2009 sea un año donde se intensifique la discusión por el reparto de fondos. Sería importante que también se tome el camino de mejorar la calidad del gasto público. De lo que no hay dudas, es que será un año cargado de intentos de lograr mayor financiamiento. La caída que tuvo la coparticipación nacional a provincias en noviembre, y por ende a municipios, ha generado mucha incertidumbre en los funcionarios encargados de manejar las finanzas. Será vital iniciar un proceso de armonización que limite la generación de múltiples tasas, que atentan contra la eficiencia. Será clave que no se genere un festival de tributos, que como ya se sabe, luego es muy difícil que termine

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