Privilegiar, tan malicioso como discriminar

Son varias las facetas que se abren a partir del casamiento de Freyre y Di Bello. Que dos personas puedan formalizar su relación y establecerla en el lugar que ellos crean que se sienten cómodos es un avance de la modernidad y me parece bien, los aplaudo y felicito porque lucharon para lograrlo.

Les costó, cosas de la discriminación. La ley, antigua, así se los establece y parece que ahora, por designios de nuestra Gobernadora, eso ya fue.

Lo que a muchos nos parece mal es que en nombre de la discriminación se establezcan privilegios, que es lo mismo pero mirado desde el otro lado. Uno tan dañino y criticable como lo otro.

Los fueguinos sabemos lo que cuesta hacer trámites en el Registro Civil y que dos personas, porque fueron discriminadas en otro lugar del país, gocen de privilegios es una discriminación para con todos los fueguinos que a diario nos complicamos la vida tratando de hacer trámites en las oficinas públicas, sin lograr tanta celeridad como la lograron Alejandro Freyre y José María di Bello.

Es una irrespetuosidad y un desprecio de nuestros gobernantes para con quienes somos gobernados y, ahora, discriminados. Esto es sólo una de las facetas que deja esta nueva arbitraria decisión y acción del Gobierno del ARI.

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