EL príncipe Carlos propuso pagar a los países que conserven sus bosques

EL príncipe Carlos propuso pagar a los países que conserven sus bosques
El plan del heredero de la corona británica prevé que los estados más ricos emitan bonos para financiar -sin empréstitos- programas de conservación y desarrollo.
El príncipe Carlos de Inglaterra propuso hoy en Brasil que los Gobiernos de los países industrializados emitan bonos para financiar la conservación de los bosques tropicales y promover el desarrollo de las naciones emergentes.

Según la idea expuesta por el príncipe de Gales en la segunda jornada de su visita al país carioca, estos bonos estarían respaldados por los Gobiernos y serían vendidos a empresas privadas, tales como fondos de pensiones o compañías de seguros, que aportarían la financiación.

Los fondos serían donados "y no prestados" a los Gobiernos de los países en desarrollo "para pagar por el servicio" de mantener los bosques en pie, a la vez que invierten en proyectos de desarrollo, afirmó en un discurso ante empresarios en el Palacio de Itamaraty en Río de Janeiro.

Las donaciones se pagarían "en base a resultados" y se podría ampliar a más naciones, en función del número de bosques que se salven, precisó. Los países desarrollados obtendrían retorno financiero en un plazo de diez a quince años, a través de la redistribución de bonos de carbono o por la transferencia de tecnologías "verdes" para el desarrollo de proyectos de energía renovable. "Es un mecanismo interino para momentos de emergencia como esta que estamos viviendo", afirmó el representante de la Casa de Windsor.

El príncipe de Gales insistió en que una respuesta sostenible requiere de la contribución conjunta del sector público y privado y conminó a tomar medidas "ahora", aprovechando la crisis mundial para "reforzar el mensaje" de que se necesitan crear nuevas oportunidades de negocio para mantener la selva en pie.

"Con la recesión global es fácil perder la perspectiva, pero no podemos repetir los errores del pasado. Debemos aportar nuevas iniciativas para crear economías con emisiones más bajas de gas carbónico", exhortó. El heredero al trono británico dio un plazo de cien semanas para actuar, tiempo máximo que, según las "proyecciones más optimistas", tienen los habitantes del planeta para evitar el "cambio inexorable del clima".

"Tenemos que restaurar la armonía de las fuerzas de la naturaleza, porque en caso contrario, las dificultades que hoy enfrentamos no serán nada en comparación con los efectos en la economía que tendrán los efectos integrales del cambio climático", manifestó.

Insistió en que reducir la deforestación es un problema "complejo" pero "urgente" y señaló que para solucionarlo es necesaria la cooperación y el compromiso de todos los países y asumir el liderazgo. En la misma línea, aplaudió las iniciativas "extremadamente constructivas" que está desarrollando Brasil, como el Fondo de la Amazonía y las políticas que "dan más valor al bosque vivo que derribado".

Después de su discurso, en la antigua sede de la cancillería brasileña en Río, el príncipe Carlos se dirigió acompañado de su esposa, Camila Parker, la duquesa de Cornualles, a conocer un proyecto social desarrollado por un ciudadano británico en una favela.

Las próximas escalas del matrimonio serán las ciudades amazónicas de Manaos y Santarem, que conocerán entre mañana y el sábado, antes de partir hacia Ecuador.

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