El principal factor de inseguridad ¿es el propio Estado?

La discusión sobre la indudable inseguridad en Neuquén –y en el país- tiene altibajos, pero siempre está presente. En Neuquén, se debate mucho sobre si mano dura o mano blanda, y hay hechos que se interpretan de maneras absolutamente contradictorias. Las opiniones parecen indicar –así al menos lo prueba una encuesta realizada por este diario- que la principal causa de la inseguridad pública está en los errores políticos del Estado.
La concurrencia del gobernador neuquino, Jorge Sapag, y del intendente de la capital, Martín Farizano, al cambio de autoridades de Gendarmería en Neuquén –asumió como jefe Daniel Héctor de la Colina- no puede leerse más que como un acto de protocolo ineludible. Sin embargo, el contexto provincial, con una sensación de inseguridad pública muy acentuada, carga estos movimientos previstos, de agenda, con una significación más importante.

En Neuquén se discute mucho sobre la inseguridad pública. Los ciudadanos en la calle, en sus casas, en establecimientos privados o públicos, están sometidos al accionar de los delincuentes, que actúan con una llamativa facilidad.

Al mismo tiempo, el reflejo político no hace pasar el debate por esta elementalidad, sino por ejes ideologizados, la más de las veces con precaria razón.

La realidad enfrenta hechos contradictorios. Por ejemplo, se pone bajo vigilancia a la policía (cámaras en las comisarías) ante la presunción de que es una policía golpeadora y torturadora. Paralelamente, se registran ataques a comisarías (la 16, del barrio San Lorenzo, está abonada) casi increíbles: patotas armadas con hondas, armas de fuego, bombas molotov, no dudan en atacar las sedes policiales en demostraciones de fuerza que generalmente quedan absolutamente impunes.

La inseguridad pública sigue, obviamente, y se acrecienta. Probablemente sea porque lo esencial no pasa por una guerra entre la policía y las patotas más o menos organizadas y más o menos marginales, sino por la errática política que se sigue desde el Estado hacia el tema: una política pendular, que va desde el extremo más duro (justificar cualquier cosa, cualquier conducta, si es contra un eventual crimen) hasta el más blando (ante la duda, mejor no hacer nada).

Hay otro aditamento a la cuestión: la inseguridad jurídica que provocan los ataques a la propiedad privada. Sobre esto trabajan los propietarios de tierras en Neuquén, que no son tantos ni tan pocos, porque se ven amenazados por las conjuras de intereses disfrazados de progresismo. Si alguien piensa que esta es una guerra de guante blanco, se equivoca: aquí hay violencia, hay armas, y hay hechos que muchas veces no trascienden que pueden equipararse tranquilamente con la inseguridad que había para los colonos en el siglo 19.

Si se ahonda un poco en lo que la ciudadanía entiende como motivos de la inseguridad, invariablemente el peso mayor de la culpa se la llevará el Estado y sus políticas.

Este diario hizo una encuesta entre sus lectores, y la mayoría -40,22%- opinó que la mayor causa de la inseguridad en Neuquén es que "el Estado no tiene una buena política de seguridad". El segundo argumento votado es la desigualdad social como factor: el 29,35 % de quienes opinaron se volcaron sobre la opción "hay mucha desigualdad social".

El tercer factor más votado es el contexto nacional. Es decir, Neuquén no escapa a la realidad de un país donde la inseguridad ciudadana es fuerte, oscilante, pero siempre preocupante. Así, el 19,57 % de quienes opinaron votaron la opción "Es parte de un fenómeno nacional".

Por último, la variable del crecimiento neuquino como causal de mayor inseguridad fue la menos votada. Sólo el 10,86 % de los participantes de la muestra se inclinaron por la opción "Neuquén creció y por eso hay más delincuentes".

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