Iba a ser el principal anuncio de Cristina De la electrificación del tren, ni noticias

Ya había terminado el acto en la Universidad del Salvador. Los sorpresivos anuncios de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, aun provocaban comentarios que se hamacaban entre el asombro y la euforia (ver páginas 2 y 3). Hasta que dos altos funcionarios municipales se preguntaron entre ellos y en voz alta: "che, ¿y el tren?"
El martes de la semana pasada se anunció oficialmente la llegada de Cristina a Pilar, la primera en forma oficial desde que es presidenta.

El motivo de la visita era el anuncio de las obras de electrificación del ferrocarril San Martín, que une Pilar con Retiro. Los trabajos ya fueron licitados a mediados de este año; tendrán un costo total de 650 millones de dólares y las obras demandarán al menos seis años.

Tal vez, ciertamente acostumbrados a que los mismos anuncios se hagan más de una vez y desde distintos escenarios, nadie reparó en este detalle ante el "regalo" que traería la mandataria.

Y el tren siguió siendo el tema a lo largo de toda la vigilia, más allá de que desde el palacio municipal se animarán a soñar con alguna sorpresa más. La misma agencia nacional de noticias (Télam) anunció ayer al mediodía la visita presidencial con el tren como principal motivo.

"Es una visita muy importante, que coincide con el aniversario del triunfo en las elecciones presidenciales del 2007, y durante la cual se anunciará la electrificación del corredor Pilar-Retiro del ferrocarril San Martín, y seguramente obras para nuestro Partido", decía Zúccaro por la mañana.

Sin embargo, ya por la tarde en la USAL, pasó el discurso del intendente Humberto Zúccaro, y nada; pasó el de Cristina y ninguna referencia al tren. El tema tampoco fue mencionado por la locutora oficial, que tras las alocuciones iba leyendo en voz alta los alcances de los convenios celebrados.

Las obras comprenderán el reemplazo de vías y del sistema de señales, renovación del material rodante y la eliminación progresiva de los pasos a nivel, entre otros aspectos. Pero pasó Cristina, pasaron los anuncios para Pilar, y de la electrificación del tren, ni noticias.

El gran olvido

El helicóptero que trasladó a Cristina ya hacía varios minutos que había despegado de la USAL. Mientras Zúccaro seguía dialogando con la prensa, adentro de un auto estaba (de bastante mal humor) el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. En la misma escena, el vocero presidencial, Miguel Núñez, trataba de consolarlo y una vez más afirmaba que la Presidenta ya había levantado vuelo. A los pocos minutos, se vio al helicóptero surcando nuevamente el cielo de Pilar. Si bien todos pensaban que Cristina se había olvidado la cartera, o algo así, en realidad había dejado "a gamba" a los dos altos funcionarios y volvía por ellos.

En el predio de la USAL, Cristina no dejó de saludar a las cientos de personas ni bien bajó del helicóptero. Ya en el auditorio, arriba del escenario, una nena que logró meterse entre los presentes aprovechó el momento para pedirle un autógrafo. Como muestra la foto, la presidenta estampó su firma, sin dudar.

Cholulos

No deja de sorprender el grado de cholulismo de nuestra clase política, en algunos casos, rozando la vergüencita ajena. Ayer, funcionarios, altos, bajos y medianos, y varios concejales llevaron al límite de los soportable sus insistencias para sacarse una foto (en la mayoría de los casos más de una y en distintas poses) con la Presidenta.

El milagro, según Zúccaro

A Zúccaro se lo vio de buen humor durante los actos de ayer. Tal es así que en la apertura del Centro de Rehabilitación, hasta se animó a improvisar algunos chistes con representantes de la prensa local. En ese tren, le dijo a un periodista de El Diario: "qué más me podés pedir, si hasta estoy haciendo trabajar a Tutuca". La referencia era hacia Ricardo Giménez, histórico dirigente del radicalismo que hoy se desempeña en el área de Obras Particulares.

Guerra santa

En los últimos días saltaron las diferencias entre Zúccaro y el párroco José Ramón de la Villa. Ayer, un alto funcionario municipal propuso dirimir la cuestión apelando a la voluntad popular. Le sugirió a un periodista de este medio hacer una encuesta para medir los niveles de popularidad de ambos contrincantes.

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