Prince armó una concurrida fiesta de asunción

El ex intendente asumió como presidente del Partido Justicialista con un acto en el Hotel de la Paz. Lo acompañó el resto de las autoridades electas y “Palito” Ortega.
Dio un largo discurso en el que acusó a la jefa comunal de no encabezar un gobierno “democrático y peronista”.

Entró al salón una hora y media después de lo anunciado y los presentes estallaron en aplausos. El fervor era propio de una campaña electoral a días de los comicios, aunque en realidad -para las elecciones más cercanas- faltan unos diez meses. Así armó Miguel Prince su asunción a la Presidencia del Partido Justicialista de Luján, un formalismo que el dirigente eligió disfrazar de demostración de fuerza.

El martes 30 de diciembre, un mes después del triunfo en la interna peronista, alrededor de 400 personas colmaron las instalaciones del salón del Hotel de la Paz.

“Es lo que queremos. Que quede la sensación de que el lugar previsto quedó chico. Si a esta gente la trasladamos al estadio de River, la imagen sería de un fracaso en la convocatoria. Acá parece todo lo contrario”, dijo un amigo de Prince.

Más allá de las intenciones solapadas, el factor ocupacional del salón estaba peligrosamente superado. Había gente en la vereda del Hotel, trepada a las ventanas y también en la vereda de la Basílica. Para ellos, como gesto ampuloso, se colocó una pantalla que ofreció las imágenes centrales de la fiesta de asunción.

A pesar de lo anunciado y de las invitaciones cursadas, no asistió Alberto Balestrini, electo presidente del PJ bonaerense, y tampoco concurrieron intendentes o el ex gobernador Felipe Solá.

Sin reparar en las ausencias o, en todo caso, entusiasmados por las adhesiones de dirigentes –entre ellos de la nuevamente socia interna María Inés Fernández- los presentes abusaron del aplauso fácil. Por ello, se citó en incontable cantidad de veces a las autoridades electas.

El “aplausómetro” registró sus topes de adhesión cuando se nombró a Enrique Samuel Peñalba, Silvio Martini y Mariano Ruiz Pando (hijo del fallecido funcionario Mario Ruiz), el joven dirigente justicialista al que el princismo apuesta muchas fichas.

Se lo nombró a todos cuando comenzó el acto y se lo volvió a nombrar cuando Prince les entregó un diploma en el que consta el cargo que asumieron.

Desde el micrófono, Rubén Costa se encargó de leer el texto que ofreció un “power point” confeccionado para la ocasión. Y que terminó, para el delirio generalizado, con la P y la V, que Costa tradujo, a grito pelado, como “¡Prince Vuelve!”.

En esa presentación estaban –una vez más- los nombres de todas las autoridades electas y los proyectos que tiene en carpeta cada una de las secretarías internas. Más tarde Prince explicaría que esas propuestas se las pidió a cada autoridad y que a partir de marzo comenzará a solicitar “resultados”.

CHARLY, GAZA Y ROSSO

El discurso de Prince fue largo y con matices de emoción, pero siempre en la misma dirección: criticar a Graciela Rosso. Recordó que su sector político logró sellar más de 1.600 afiliaciones “y los otros sectores no llegaron a 400 fichas, por lo tanto tuvimos una señal: estábamos en un camino correcto. Se nos acercó gente que tal vez no estaba identificada como peronista o que quizás tenían diferencias profundas con nuestra gestión pero decidía dar un paso adelante para trabajar con nosotros”.

Luego de calificar su actualidad política como “una guerra, en la que se perdió una batalla (la elección general)”, Prince reconoció que “algunas adhesiones no eran por nosotros sino que eran demostración de una disconformidad y malestar con la gestión municipal. Nuestra obligación era transformar esta decepción en adhesión al proyecto y de una corriente de acción positiva”.

“No queríamos un voto ‘en contra de’ o ‘voto bronca’ sino de un voto positivo o de esperanza para reconstruir ese proyecto solidario, de transformación, de planificación estratégica y de acción comunitaria”, expresó.

Promediaba su discurso cuando por una de las puertas laterales se asomó el autor de “La felicidad”. Ramón “Palito” Ortega, ex gobernador de Tucumán, ex senador nacional y vecino de Luján, se acercó al acto para saludar a Prince en el día de su regreso al PJ local.

Rápido de reflejos, el ex jefe comunal improvisó: “El 30 de noviembre hubo una muestra de lo que es la vigencia... de artistas populares muy solidarios que nos visitan hoy. Ramón Ortega, te pido que te acerques. Te agradezco que hayas venido. Hoy, todos sabemos, nos honra no sólo como vecino sino que con él estamos todos los argentinos en esta verdadera causa nacional que es recuperar a uno de los artistas que formó en la sensibilidad creativa a muchos argentinos. Charly García está siendo atendido, contenido, acompañado por Ramón. Por todo esto y por tu amistad, te damos el agradecimiento en este día muy especial para nosotros”.

Culminada la bienvenida, siguió en dirección a la gestión de Rosso, con apenas un apartado para pedir por la paz en la Franja de Gaza. “Como peronista, me duelen las injusticias”, profetizó.

Con los temas internacionales agotados, siguió con su lucha interna. “Cuando con razón se desconfía de los partidos políticos, cuando se exigen reformas políticas, se exige más representatividad, debate, modernidad, con integración de jóvenes, mujeres y tercera edad, en Luján sucedió algo muy particular. De un padrón efectivo de 7.200 afiliados, con boicot desde algunos medios, nuestra lista consiguió mayoría y minoría. Por lo tanto, a partir de ahora estamos obligados a representar a todos y cada uno de los afiliados peronistas de Luján. A todos. Empieza una nueva etapa y con la mayor generosidad convocaremos a todos los compañeros”.

“Pero –agregó- lo haremos con el requisito o condición de que respeten a las autoridades popularmente electas el pasado 30 de noviembre. Es una lista que recibió el respaldo de más de 2.300 votos y una movilización de casi 3.000 lujanenses, porque muchos creyeron estar afiliados y no pudieron votar”.

“Fue una elección que tenía como sentido principal, inicial, no estar conformes, no coincidir con la actual gestión municipal”, dijo.

Según él y los presentes que aplaudían, “la actual gestión municipal no tiene nada que ver con el peronismo ni con la democracia. No hay democracia si se traen matones armados y funcionan como empleados o funcionarios municipales. No hay democracia si se intervienen sociedades de fomento. No hay democracia si no hay diálogo con las entidades de la comunidad. No hay democracia si se persigue a los empleados municipales. No hay democracia si se tiene a la clausura, a la multa, la inhabilitación y el decomiso como el método y no cono la excepción. El derecho administrativo y municipal lo presenta como la excepción y no como la regla. Habrá que acercar algún libro a los que manejan la Municipalidad para que sepan cómo hay que relacionarse con nuestra comunidad”, se despachó.

Prince aseguró que “se desarticularon los programas sociales que tenían como base fundamental la participación y el consenso. Se desmantelaron los recursos para los talleres culturales y los comedores sociales. Se utilizan proyectos enlatados que en muchos casos tienen que ver con la bancarización para que los beneficiarios de los programas sociales en lugar de tener relación personal con la estructura social y municipal, cobren 60 pesos por mes en el banco”.

“Nosotros consideramos –repitió- que, pruebas al canto, este gobierno municipal no tiene nada que ver con el peronismo y con la democracia. Todavía está a tiempo. Tiene un año de gestión y la intendenta ratificó que quiere terminar su mandato”.

A pesar de haber dicho minutos antes que estaba “en una guerra”, afirmó que “desde el Partido Justicialista no queremos poner palos en la rueda pero exigimos requisitos mínimos como para que consideremos a este gobierno como democrático y, si se quiere, con alguna cercanía al peronismo. Ahí empezaremos a conversar”.

“No queremos ser objeto de aniquilamiento, de persecución como le ocurre a todos los peronistas locales que tuvieron alguna relación con la gestión anterior. No se puede construir ninguna gestión comunitaria trayendo funcionarios de afuera, patotas de afuera y persiguiendo a los compañeros de Luján”, reiteró.

Por último, dijo que “en el ‘power point’ vieron nuestra voluntad de que el Partido Justicialista comience una nueva etapa, con mucha militancia, honestidad, representatividad”.

“Iremos mostrando a los afiliados y a la comunidad cómo logramos cada objetivo. Sabemos que con el peronismo sólo no alcanza. Queremos relacionarnos con todos los partidos políticos, agrupaciones religiosas y los sectores sociales. La relación tiene que ser permanente y así llevar adelante objetivos estratégicos y políticas de Estado que se cumplan más allá de quien esté en el gobierno”, señaló.

“Volveremos, volveremos/ Volveremos otra vez/ volveremos a ser gobierno/ de la mano de Miguel” cantaron todos, en un edificio significativo de Luján en el que Prince volvió a sentirse, por una noche, en la cima de la política local.

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