En sus primeros diez días, los Obama renovaron el estilo de la Casa Blanca.

En sus primeros diez días, los Obama renovaron el estilo de la Casa Blanca.
A sólo una semana y media de su mudanza a Washington, la nueva familia presidencial renovó la residencia oficial. Pidieron construir un campo de básquet y recuperaron los mítines nocturnos, suspendidos desde los tiempos de John F. Kennedy. Lejos de la era Bush, ahora el presidente y su gabinete se muestran en poses e indumentarias informales. Los empleados de la Casa Blanca ya pueden trabajar en jeans. Pero, lejos de las actividades hogareñas, Obama advirtió ayer que la economía “empeorará antes de mejorar y tardará años en recuperarse”. Anunció estímulos para “revivir el sistema financiero”.
Cierre de la prisión de Guantánamo en un año. Fin de las torturas y de los centros clandestinos de detención de la CIA en el mundo. Nuevo código ético para la administración pública. Repliegue de 140 mil soldados de Irak. Refinanciación de grupos globales que investigan técnicas de planificación familiar. Límite a las emisiones de hidrocarburos. Fin de la discriminación salarial por sexo. Aprobación inmediata del paquete de estímulo económico.

“Es que yo nunca sudo”, bromeó Barack Obama, que desde su mensaje semanal de radio volvió ayer a ejercer presión sobre el Senado que desde mañana debatirá la aprobación del plan de estímulo económico que exige el mandatario. Tras conocerse el viernes la mayor desaceleración de la economía estadounidense en 26 años, Obama pidió ayer enfrentar “esta agitación económica devastadora” y advirtió que la economía “empeorará antes de mejorar”. Además, indicó que anunciará créditos, préstamos personales y estrategias para “revivir el sistema financiero”.

Al compás de esta urgente agenda de gobierno, el 44º presidente de los Estados Unidos fue conociendo los recovecos de la Casa Blanca. A medida que se programaban las reuniones en sus primeros diez días de gestión, Obama fue conociendo los más de 5.000 metros cuadrados, 132 habitaciones y 35 baños de la que será su morada en los próximos cuatro años, con opción a ocho.

Los esclavos que en 1792 empezaron a preparar los cimientos de la Casa Blanca nunca imaginaron que, 200 años más tarde, un afroamericano iba a ocuparla. Un jovial matrimonio con dos niñas comenzaron a revertir, a toda velocidad, los ocho años de solemne estadía de George W. Bush en el 1600 de la Avenida Pensilvania, en Washington.

Y los cambios ya tienen forma: Obama descolgó del salón Oval los cuadros de Bush con escenas de rodeos y eligió para su tarea cotidiana el mismo escritorio que el ex presidente John Fitzgerlad Kennedy. Además, los Obama planean recuperar los aperitivos nocturnos en la Casa Blanca, una costumbre que tuvo su cenit con los agasajos organizados por Jacqueline Kennedy, hace casi medio siglo. El viernes, Obama invitó a varios legisladores a ver hoy junto a él el Super Bowl, en la residencia oficial. Entre ellos, el senador republicano Judd Gregg, que podría ser el próximo secretario de comercio.

La meta es despegarse de la rigidez de los Bush. En su segundo día como presidente, la Casa Blanca difundió fotos de Obama y sus asesores en el Salón Oval que erizaron la piel de los puristas del protocolo. El presidente y su gabinete charlaban sin lucir las chaquetas de sus trajes. Algo así hubiese sido impensable en la era de Bush, que exigía traje completo y corbata a toda hora en su presencia.

De entrada, Obama emitió un decreto interno que autorizó a los empleados de la Casa Blanca a trabajar con indumentaria informal los fines de semana. El primer sábado, algunos llegaron luciendo jeans, algo por lo que Bush hubiese armado un escándalo.

Los Obama son bulliciosos y ya dijeron que la Casa Blanca se parecerá lo más posible al hogar de familia que dejaron en Chicago. De eso se encarga Michelle. La flamante primera dama ordenó que sus hijas Malia (10) y Sasha (7), sigan haciéndose la cama cada mañana, aunque tengan a disposición 100 ayudantes, 5 cocineros a tiempo completo, estilistas y vestuaristas.

Pero Obama no dejará a su mujer sola en esta tarea. Antes de estrenar la casa, pidió que le hagan una cancha de básquetbol. Entre las dificultades políticas y económicas, el presidente dice que el deporte le mantiene la mente despejada. Si se aburre del baloncesto, tiene piscina, cine, canchas de tenis y bowling. Pero la paz de la familia Obama puede tener un límite; y no es precisamente por la presencia de personal de seguridad. La suegra de Barack Obama, Marian Robinson, también se instaló en la Casa Blanca. La señora, de 71 años, “ayudará con el proceso de adaptación de la familia a su nuevo hogar”, prometió Katie McCormick Lelyveld, vocera de la primera dama.

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