Primera visita del Papa a República Checa

Benedicto XVI aterrizó en el aeropuerto de Praga, donde fue recibido por el presidente, Vaclav Klaus, y su esposa. Al llegar, el Pontífice recordó la "Revolución de Terciopelo" en Praga y la caída del Muro de Berlín hace 20 años. La visita de tres días tiene el objetivo central de impulsar la Iglesia checa.
El papa Benedicto XVI llegó ayer a Praga, donde inició una visita pastoral de tres días a la República Checa, en lo que constituye su decimotercer viaje desde que fuera elegido en 2005.

El avión del Pontífice, un Airbus 320 de la compañía italiana Alitalia, aterrizó a las 11.25 hora local en el aeropuerto internacional de Praga-Ruzyne, tras partir del aeropuerto romano de Ciampino a las 09.50.

El Papa fue recibido al pie del avión por su anfitrión y presidente del país, Vaclav Klaus, y la primer dama, Livia Klausova, así como el arzobispo de Praga, cardenal Miloslav Vlk, y Jan Graubner, presidente de la Conferencia Episcopal checa y arzobispo de Olomouc.

Tras recibir honores militares y escuchar los himnos nacionales, Klaus agradeció "muchísimo su visita" a Benedicto XVI y le deseó "una agradable y fructífera estancia".

"Para nosotros tiene también su visita un significado simbólico, como las estancias de su predecesor Juan Pablo II", añadió.

El Papa viaja acompañado del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone; del Sustituto ("número tres" del vaticano) de la Secretaria de Estado, Fernando Filoni, y de miembros de la Secretaria de Estado para centro europa, entre otros.

Praga es la primera etapa de este viaje que le llevará también a las ciudades de Brno, en el corazón de Moravia, y Stará Boleslav.

La Iglesia católica checa espera un aumento de su popularidad con la visita de Josef Ratzinger, pues el país centroeuropeo es uno de los más secularizados, donde menos de un tercio de los habitantes se declaran católicos.

Las autoridades checas desplegaron grandes medidas de seguridad, que superan incluso a las que acompañaron la visita al país del presidente estadounidense, Barack Obama, el pasado abril.

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