Primera subasta de cuotas de emisión de carbono en el Reino Unido

Por Andrés Borenstein, economista regional para América del Sur y Edward Hogg, asesor de Cambio Climático y Energía en Argentina.

Por primera vez en su historia el Gobierno Británico subastó permisos de carbono la semanas pasada. El 19 de noviembre, las empresas hicieron sus ofertas para poder emitir a la atmósfera 4 millones de toneladas de dióxido de carbono. La subasta se hizo a través de un sistema diseñado por Bloomberg en el que participaron firmas que trabajan en el marco del sistema europeo. Cada tonelada de carbono le costó a las empresas 13,7 libras esterlinas, unos 21 dólares. El Gobierno británico recaudó alrededor de 55 millones de libras u 84 millones de dólares.

La subasta de permisos de emisión es considerada como la forma más eficiente de asignar derechos de emisión de gases de efecto invernadero a las empresas de grandes sectores industriales como el cementero, siderúrgico, y eléctrico. Las empresas deben determinar cuántos permisos necesitan para cubrir sus emisiones por año y luego ofertar para obtenerlos en el marco de una subasta abierta. De otra manera se exponen a recibir multas de 84 libras (130 dólares) por cada tonelada extra de dióxido de carbono que emiten, de modo que existe un claro incentivo para cumplir.

El Sistema Europeo de Comercio de Emisiones funciona desde 2005 y se convirtió rápidamente en el mercado de carbono más grande del mundo, con un volumen total anual de negocios de 24.000 millones de libras (36 mil millones de dólares). Fue criticado en su primera etapa, cuando el precio de los permisos de emisión de carbono se desplomó en 2006. Esto se debió a la sobreoferta de permisos en el mercado, ya que las empresas recibían cuotas gratuitamente, sobre la base de una estimación de sus requerimientos futuros. Las subastas deberían servir para rectificar este rumbo en el futuro, ya que de esta forma las empresas sólo comprarán lo que necesiten, y también ofrecerán un flujo adicional de ingresos a los gobiernos que podrá ser invertido en tecnologías para contrarrestar el cambio climático. Desde el inicio de la segunda etapa de compraventa en 2008, el precio del carbono se mantuvo mucho más estable, en un valor aproximado de 19,5 libras (30 dólares) por tonelada, aunque recientes caídas de la producción industrial hicieron que el precio bajara a 13,6 libras (21 dólares).

El Reino Unido tiene planeado realizar durante 2009 nuevas subastas de permisos de emisión equivalentes al 7% de su cuota total nacional. Esta anteriormente habría sido concedida gratuitamente a los grandes productores de energía eléctrica. Dado que el sector generador de electricidad es el menos expuesto a la competencia internacional, fue el primero que tuvo que dejar de recibir permisos gratis y fue obligado a comprárselos al Gobierno. Otros sectores industriales como los productores de cemento, acero y aluminio, quienes compiten en un mercado mundial, participan de la compraventa de carbono pero reciben una determinada cantidad de permisos de parte del Estado sin cargo. En el futuro, el Gobierno desea llegar a subastar el 100% de los permisos de emisión, pero el proceso será gradual a fin de que los sectores industriales más expuestos a la competencia internacional no queden en desventaja y ocasionen una ‘pérdida de carbono’ frente a las regiones del mundo que actualmente no cuentan con sistemas de comercio de emisiones.

Los mercados de carbono son considerados por muchos economistas como la forma más eficiente y flexible de contrarrestar el cambio climático. Al haber un precio para el carbono las empresas tienen incentivos para desarrollar tecnologías más limpias de manera de no tener que acudir al mercado o incluso vender sus excedentes. Y también es flexible porque allí donde esta opción no está disponible siempre podrán comprar los permisos. Si nadie desarrolla tecnología limpia, los permisos subirán de precio y eso por si mismo será un buen incentivo para fomentar nuevos métodos bajos en carbono.

El mercado de carbono europeo actualmente es el principal destino de los créditos del Mecanismo de Desarrollo Limpio derivados de proyectos de reducción de emisiones implementados en la Argentina. La suba del precio y la mayor demanda futura de los países europeos debería traer más oportunidades comerciales de proyectos de este tipo en Sudamérica. La magnitud de la demanda, y por consiguiente el precio, dependerán en gran medida de las metas de reducción de emisiones fijadas por los gobiernos. Los países de todo el mundo procurarán definir dichas metas cuando se reúnan para negociar el instrumento que sucederá al Protocolo de Kioto en el marco de las próximas conversaciones de la ONU que se celebrarán en 2009 en Copenhague. El Reino Unido acaba de anunciar que reducirá sus emisiones en un 80% antes del 2050 e impulsará compromisos similares de parte de los países desarrollados. Se requerirá un esfuerzo global para enfrentar el cambio climático, y los mercados de carbono constituirán una herramienta fundamental para lograrlo.

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