Primera reunión conjunta de los gabinetes de Binner y Lifschitz.

El gobernador Hermes Binner y el intendente Miguel Lifschitz presidieron ayer la primera reunión conjunta del año de sus equipos de trabajo, una señal que busca cumplir la promesa de campaña: "Provincia y ciudad para el mismo lado" y que se produjo a 48 horas de la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Rosario.
La reunión conjunta de gabinetes "sirve para mejorar la calidad de vida de los rosarinos" consideró Binner, y "para tener una mirada global de las acciones en marcha y coordinar los esfuerzos en un 2009 complicado desde lo económico y social", agregó Lifschitz.

En el repaso de los proyectos en danza, el gobernador destacó los acueductos de la región, las tres centrales eléctricas para la ciudad, las tareas viales de la Travesía, la construcción de cinco centros de salud y 14 escuelas para Rosario y el compromiso de implementar el Plan Hábitat II. Y anunció que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó el crédito para frenar el avance de la cascada del Saladillo.

Distendidos. Salvo por los colores de las corbatas, Binner y Lifschitz estaban vestidos casi iguales. Una imagen de la sintonía que gobernador e intendente reflejaron en conferencia de prensa, donde abundaron las sonrisas y el clima distendido.

El mandatario provincial se refirió al chispazo que mantuvo con Cristina en torno a los fondos que llegan a Santa Fe, aclaró que "los datos de la presidenta son reales", pero remarcó que en 2002 "cuando Carlos Reutemann era gobernador, se cedió el 15 por ciento de la coparticipación a la Nación". Además, dijo que se seguirá insistiendo con los 4 mil millones de pesos de deuda de coparticipación.

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