Primera prueba electoral para Obama

Los comicios en Virginia y Nueva Jersey, mañana, son considerados el termómetro de la opinión pública sobre el presidente y su partido
NUEVA YORK.- Su nombre no estará mañana en ninguna boleta electoral. Sin embargo, en la víspera del primer aniversario de su histórico triunfo, el presidente Barack Obama y su Partido Demócrata enfrentarán mañana su primera prueba política cuando los votantes de Virginia y Nueva Jersey elijan gobernador y en el estado de Nueva York se ponga en juego una banca para la Cámara de Representantes.

Aunque se trata de elecciones locales, los comicios podrían dar un indicio sobre la opinión que tienen los norteamericanos de su presidente y del partido gobernante.

A principios de la semana pasada, Obama visitó Virginia para apoyar al candidato demócrata, Creigh Deeds, en lo que muchos consideraron una jugada desesperada para no perder el estado, uno de los decisivos en cualquier contienda a nivel nacional.

Virginia, a las puertas de la ciudad de Washington, es un estado de gran significado simbólico para Obama, que el año pasado se convirtió en el primer candidato demócrata en vencer allí desde 1964. Obama ganó con el apoyo de los afroamericanos y los independientes, muchos de los cuales parecen estar ahora dándole la espalda, preocupados por la marcha de la economía.

Las últimas encuestas muestran al candidato republicano, Bob McDonnell, con un promedio de más de 14 puntos sobre Deeds.

Los demócratas corren el riesgo también de perder en Nueva Jersey, donde la popularidad del gobernador, el ex ejecutivo de Goldman Sachs Jon Corzine, cayó varios puntos.

Obama se presentó ayer en un acto de campaña para apoyar a Corzine, que necesita todo el respaldo posible, ya que la ventaja con la que contaba se evaporó y ahora aparece cabeza a cabeza con su rival republicano, Chris Christie.

Además, este año los votantes de Nueva York y del norte de California decidirán quién ocupará sus dos escaños en el Congreso, mientras Atlanta y la ciudad de Nueva York elegirán sus alcaldes. Maine decidirá si considera legal el matrimonio gay y Ohio, si permite casinos en su territorio.

Los resultados de todos estos comicios locales les darán tanto a los demócratas como a los republicanos un gran indicio del humor de la población antes de la primera prueba electoral de importancia para Obama, el año próximo: las elecciones de medio mandato presidencial, cuando se elegirán 37 gobernadores, por lo menos 36 senadores y los 435 representantes de la Cámara baja.

Las de Virginia y Nueva Jersey son elecciones locales, pero podrían significar un fuerte revés para Obama, ya que el mandatario ha invertido mucho tiempo y capital político en ambos estados.

Además, a un año del triunfo de Obama sobre el senador John McCain, el 4 de noviembre de 2008, el resultado de las elecciones podría dar un indicio de si la frustración en todo el país, tanto con los demócratas como con los republicanos, está favoreciendo a los candidatos independientes.

El 55% de los estadounidenses aún confía en Obama, pero este porcentaje es bastante menor que el 68% registrado el 5 de noviembre de 2008.

Y es que, tras la ilusión generada por un candidato que rompía los moldes raciales y con una retórica inspiradora, ha llegado la realidad de una economía en crisis, dos guerras abiertas y problemas en el Congreso para aprobar sus iniciativas.

Esta realidad de gobernar incluye la conmemoración misma del aniversario: la Casa Blanca no tiene prevista ninguna celebración especial y Obama marcará su histórica victoria con una visita a Wisconsin, uno de los estados en los que ganó, para dar un discurso sobre educación.

En parte, la ausencia de festejos se debe a que el presidente debe anunciar en cualquier momento los resultados de su revisión de la estrategia para Afganistán y si envía más refuerzos a una guerra cada vez más complicada.

Para los republicanos, lo que está en juego en Nueva York va mucho más allá del escaño en la Cámara de Representantes. Es la definición del alma del partido, devastado por el triunfo de Obama y la actual hegemonía demócrata en el Congreso. Según una encuesta de la CNN, sólo un 36 por ciento de los norteamericanos tienen actualmente una imagen favorable de los republicanos.

La gran pregunta que enfrenta el partido es: ¿para salir del pozo hay que dar espacio a los moderados o consolidarse en una derecha conservadora pura y dura?

Detrás de la opción conservadora se colocan la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin y el gobernador de Minnesota Tim Pawlenty, ambos considerados posibles aspirantes a la Casa Blanca en 2012.

Según el ex estratego de campaña de George W. Bush Karl Rove, las elecciones de mañana "aportarán la prueba más tangible de qué tan fuerte es la contraofensiva republicana y qué tan temerosos tienen que estar los demócratas para 2010".

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