En su primera misa en suelo árabe, el Papa pidió coraje a los cristianos

En su primera misa en suelo árabe, el Papa pidió coraje a los cristianos
Los llamó a "contrarrestar" con la fe ideologías que justifican "matar vidas"; el Pontífice llegará hoy a Israel
AMMAN.- Después de haber tendido una rama de olivo al mundo musulmán al ingresar anteayer en una mezquita y en vísperas de su llegada a Israel, donde buscará dejar atrás las diferencias con el judaísmo, el Papa dedicó ayer su jornada a un tercer actor, a veces no tenido tan en cuenta en esta región: los cristianos.

En su primera misa en un país árabe, Benedicto XVI alentó a la minoría cristiana que también vive en esta zona turbulenta del mundo a tener "coraje" para perseverar en su fe y para "contrarrestar modos de pensar que justifican el matar vidas inocentes", en alusión a los atentados terroristas que suelen ensangrentar esta región.

En su homilía, el Papa, que hoy comenzará la parte más ardua de su peregrinaje al aterrizar en Israel, donde visitará el museo de Yad Vashem y se reunirá con sobrevivientes del Holocausto, pidió a los cristianos perseverar en la "fe, esperanza y caridad", y los llamó a tener coraje (palabra que utilizó siete veces) para "mantener la presencia de la Iglesia en el cambio del tejido social de estas antiguas tierras".

Ante unos 25.000 fieles cristianos que viven en Jordania, pero también muchas personas que viajaron desde Irak, el Líbano, Siria y Egipto para verlo, Benedicto XVI habló de las "dificultades e incertidumbres" que padecen tanto los católicos como los demás habitantes de Medio Oriente. Durante la misa, celebrada en el Estadio Internacional de Amman, era evidente el clima festivo, en el que se destacaba una notable presencia argentina (ver aparte).

De los casi 6 millones de habitantes que hay en Jordania, se calcula que cerca del 3% son cristianos. Más allá de que Jordania es la excepción que confirma la regla, ya que aquí la convivencia entre cristianos y musulmanes es muy buena, en las últimas décadas se registró un verdadero éxodo de los cristianos de la región, azotada por el conflicto árabe-israelí, y las guerras en Irak y el Líbano. Las cifras son elocuentes: en 1948, el 20% de la población palestino-israelí era cristiana, mientras que hoy sólo lo es el 2%; en 1975 había 25 millones de cristianos en Medio Oriente, mientras que ahora hay 12 millones.

Por ello, al darle la bienvenida ayer al Papa, el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, mencionó el terrible problema de la emigración de cristianos. Y detalló que la última guerra en Irak hizo que se refugiaran en Jordania más de un millón de iraquíes, 40.000 de ellos cristianos.

Este sufrimiento podía palparse claramente al hablar con los asistentes a la celebración. "No sólo para los cristianos es un infierno vivir en Bagdad, sino también para los musulmanes: no hay electricidad; no hay agua; hay explosiones todos los días, y las distintas facciones se pelean cada vez más", dijo a LA NACION Walid Kamal, un iraquí que vino desde Bagdad junto a otras 15 personas para ver al Baba.

Benedicto XVI tuvo una recepción triunfal cuando a las 9.30 de la mañana llegó en el papamóvil al estadio, que parecía semivacío en comparación con la misa que celebró Juan Pablo II en el mismo lugar, durante su peregrinaje de 2000. Benvenuto in Giordania!, cantaba la multitud, en italiano. As-salam-alaykum (la paz sea contigo), saludó en árabe el Papa, ante los aplausos de la gente, entre la que se destacaban unos 200 niños vestidos de blanco que por primera vez tomaban la comunión.

"Mi hija de 10 años va a recibir la eucaristía y es un sueño que pueda hacerlo con el Papa", contó a LA NACION Marlene Badawi, una jordana cristiana de 42 años, que elogió a Benedicto XVI por haber visitado, anteayer, la principal mezquita de esta capital. "Es bueno que haya ido porque transmite un mensaje de paz también a los musulmanes, con quienes nos llevamos bien aquí, porque todos le rezamos al mismo Dios", agregó.

Darle aliento a la castigada minoría cristiana es uno de los grandes objetivos de la peregrinación de Benedicto XVI. Por ello, volvió a tocar el tema por la tarde, cuando visitó la Betania bíblica, el sitio donde se cree que Cristo fue bautizado, a orillas del Jordán. "En Medio Oriente, marcado por trágico sufrimiento, por años de violencia y de cuestiones irresueltas, los cristianos están llamados a ofrecer su contribución, inspirada en el ejemplo de Jesús, de reconciliación y de paz, con el perdón y la generosidad", dijo, y los llamó también a promover el diálogo y la comprensión en la sociedad. El Papa recorrió este misterioso sitio, imán para turistas de todo el mundo, incluso musulmanes, a bordo de un carrito eléctrico ecológico, acompañado por el rey Abdullah, la reina Rania y el príncipe Ghazi, su primo y consultor religioso.

Como estaba previsto, el Papa había bendecido antes las primeras piedras de dos iglesias católicas (una, de rito latino; la otra, greco-melquita) que se levantarán a metros de la misteriosa zona desértica donde se cree que fue bautizado Jesús.

Fiel reflejo de que nada es simple en Medio Oriente, hay quienes creen que el verdadero sitio donde fue bautizado Jesús está unos metros más allá, del otro lado de la orilla, es decir, en suelo israelí. En su peregrinaje de 2000, el diplomático Juan Pablo II visitó ambos lugares, para que todo el mundo se quedara contento.

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