Por primera vez, el Gobierno está dispuesto a hacer concesiones clave

La semana que terminó dejó una serie de imágenes que mostraron al Poder Ejecutivo preparado para dialogar con la oposición en distintos ámbitos. Más allá de la puesta en escena, el dato más relevante es que el oficialismo se sentó dispuesto a alterar algunos de los núcleos de la política kirchnerista, como las retenciones, el INDEC, el Consejo de la Magistratura y los superpoderes. Este es el mensaje que en forma unificada transmitieron los interlocutores oficialistas a los opositores, empresarios y sindicalistas. Admiten que la realidad política les impone ajustes de fondo en el modelo.
Son tiempos de diálogo explícito. El Gobierno ya abrió cuatro canales distintos de conversación con diferentes sectores, ya sean políticos, empresariales o sindicales. Y pese a la desconfianza que tienen mucho de los convocados, esta vez el kirchnerismo se presenta dispuesto a un diálogo sincero, aunque más por necesidad que por convicción.

"Estuvimos mucho tiempo a la ofensiva, y ahora nos toca la defensiva. La idea del diálogo es administrar la ofensiva de los otros", aseguró un funcionario kirchnerista, que reconoció que después de la derrota electoral el escenario cambió y las concesiones en algunos temas serán inevitables. De todas formas, en las filas oficiales hay un convencimiento de que está bien lo hecho hasta el momento, por lo que tampoco se puede esperar a un gobierno cediendo en todos los aspectos.

Desde la oposición y sectores empresariales o de la producción, ya visualizan también que pueden exigir más que nunca. "Al Gobierno ahora le entran todas las balas, sólo es cuestión de que se le empiecen a animar", afirmó un allegado a la dirigencia rural.

Más allá de los incrédulos, necesitados, escépticos o convencidos, lo cierto es que el Gobierno ya armó cuatro mesas de diálogo: la de la reforma política, la de la agenda parlamentaria, la del Consejo Económico y Social, y la de los gobernadores.

La política. Luego del discurso del 9 de julio en el que Cristina Fernández de Kirchner convocó "a todos los sectores" al diálogo, el primer gesto lo dio el ministro del Interior, Florencio Randazzo, cuando anunció que convocaría a los partidos políticos con representación parlamentaria para debatir sobre una reforma política. En un principio se iba a convocar cinco miércoles seguidos de a diez partidos por vez. Pero ante la presión del Acuerdo Cívico se definió que el primer encuentro sería con ellos, por ser la segunda fuerza. "Les ganamos la elección por muy poquito", les reconoció Randazzo al recibirlos. El próximo miércoles estarán los representantes de Unión-PRO y el peronismo disidente, liderados por Francisco de Narváez, Felipe Solá, Gabriela Michetti y Federico Pinedo.

El único espacio de la oposición que rechazó participar es la Coalición Cívica de Elisa Carrió (sólo fue Margarita Stolbizer). No obstante, el resto del arco opositor tampoco se mostraba convencido, ya que reclamaba que se incluyan otros temas en la agenda. Sin embargo, la convocatoria del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, a una reunión con los titulares de los bloques cambió el escenario. Allí se definió una amplia agenda parlamentaria, con temas a tratar hasta fin de año y los K aceptaron la gran mayoría de los pedidos opositores. "La idea era seguir la misma línea de diálogo del Gobierno", reconoció una alta fuente del bloque del FpV. "Algunas demandas vamos a tener que atender seguro, para poder aprobar nuestros proyectos", agregó.

La economía. El Consejo Económico y Social, imitando el modelo español, va a ser la mesa a la que se van a sentar a dialogar con el Gobierno los sindicalistas y empresarios. El próximo martes, y luego de que Cristina impulsó esta semana el armado del Consejo con una cena con los principales invitados, podría quedar definida su conformación y funcionamiento.

La gran duda es si la Mesa de Enlace va a ser de la partida. Los empresarios ahora presionan para que los ruralistas tengan su silla. Los mismos dirigentes reconocen que hubo contactos con el Gobierno pero que todavía no recibieron ninguna invitación formal. "Vamos a ir si nos invitan como Mesa de Enlace, y no por separado", afirmó Mario Llambías (CRA).

El tipo de cambio, la preservación del empleo, la normalización del INDEC y las facultades de la ONCCA aparecen como los temas centrales que se pondrán sobre la mesa.

Aunque va a ser inevitable que hablen de política, el principal reclamo de los gobernadores cuando se sienten a hablar con Cristina Kirchner va a estar referido a las dificultades financieras que tienen. Por eso se espera que le exijan una mayor coparticipación de los fondos. La ronda de conversaciones se iniciará el martes a las 18 con la presencia del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Una hora después, será el turno del chaqueño Jorge Capitanich. El jueves, a las 17, Cristina recibirá al socialista Hermes Binner, y luego al salteño Juan Manuel Urtubey.

Imitan los gobernadores

La modalidad del diálogo que el Gobierno nacional comenzó a implementar después de la derrota del 28 de junio arrastra a muchos mandatarios a hacer lo mismo en su distrito. En Santa Fe, Buenos Aires y Capital Federal comenzaron a moverse al ritmo de Nación.

El gobernador bonaerense tendrá más diálogo e interacción con los diferentes sectores económicos, con el campo, con la oposición y con los propios legisladores. Esta semana llegaría la convocatoria formal a Francisco de Narváez y Margarita y se reunirá además con el sector agropecuario.

En tanto, el gobernador santafesino, Hermes Binner, sostuvo que se podrá llamar a los partidos de la oposición. El mandatario provincial convocaría la semana próxima a los partidos políticos con representación parlamentaria.

Por su parte, en Capital Federal buscan diferenciarse de los K. "No vamos a correr detrás del Gobierno porque nosotros siempre tuvimos una forma de gobernar abierta al diálogo", explican en el entorno de Mauricio Macri.

Kirchner se mantiene alejado de las negociaciones y por ahora deja hacer

¿Qué opina Néstor Kirchner del nuevo proceso de diálogo abierto por la Presidenta el 9 de Julio? ¿Respalda la revisión de aspectos esenciales de la política oficial o sólo está dejando actuar en esta primera etapa para intervenir cuando se empiecen a discutir los temas más concretos? El fantasma de las fallidas negociaciones del año pasado con el campo sobrevuela el clima aperturista que exhibe ahora el Gobierno. Todavía está fresco el recuerdo de cuando Alberto Fernández acordaba una cosa con la Mesa de Enlace y a las pocas horas Kirchner enviaba a Moreno a abortar la movida.

Sin embargo, el cuadro parece ser diferente después de la derrota electoral. O al menos eso perciben quienes hablaron con el ex presidente y con los emisarios de la quinta de Olivos. "Kirchner por ahora está corrido. Está desganado, como deprimido, fuera de la escena. Puede aparecer en algún momento para marcar la cancha, pero con mucha menos incidencia que el año pasado". La descripción pertenece a un hombre que dialoga habitualmente con Kirchner.

Otra fuente de la Casa Rosada fue coincidente en el relato y lo resumió en una frase: "Por ahora lo mira por televisión".

La posición de Kirchner no responde tanto a una convicción dialoguista sino a la resignación frente a un escenario adverso. "Si no lo hacíamos nosotros, lo iban a hacer a pesar nuestro", es la lectura de un kirchnerista, para quien el ex presidente dejará hacer en tanto y en cuanto no se exhiban las concesiones que haga el Gobierno como una derrota.

Este alejamiento circunstancial de Kirchner del centro de la escena parece haber liberado no sólo a la Presidenta, quien por primera vez parece estar al frente de la dinámica política, sino también a los habituales interlocutores oficiales. Los legisladores de la oposición reconocieron su sorpresa cuando al reunirse con el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, se encontró dispuesto a conversar de temas inabordables hasta hace poco, como las retenciones o la situación del INDEC. Con la misma impresión se quedaron quienes conversaron con Agustín Rossi, el jefe del bloque K.

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