Por primera vez destituyen a una jueza porteña por mal desempeño

Rosa Parrilli fue removida en un fallo contundente, con 8 votos contra 1. Fue por usar su cargo para evitar una multa. Su abogado dijo que apelará.

No hubo sorpresas. El Jurado de Enjuiciamiento de la Ciudad destituyó ayer a Rosa Elsa Parrilli a raíz del escándalo que protagonizó el 15 de septiembre en una playa de infractores, donde se negó a pagar una multa. El resultado fue más contundente de lo que se esperaba: ocho integrantes del tribunal votaron en contra y uno solo a favor: el juez Guillermo Treacy, que acaba de saltar de un juzgado de primera instancia de la Ciudad a la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, un cargo que requiere la aprobación del Senado y la firma de la presidenta Cristina Kirchner. La defensa de la ahora ex jueza le confirmó a Clarín que apelará el fallo. Tiene dos caminos: el Tribunal Superior de la Ciudad o la Corte Suprema.

Parrilli fue destituida por mal desempeño con el argumento central de que hizo "ostentación de su cargo". Así se convirtió en la primera magistrada de la Ciudad en perder su cargo en un jury. El caso fue rebelado por Clarín e incluyó un video de las cámaras de seguridad que resultó una prueba irrefutable: Parrilli intentó utilizar su cargo para no pagar una multa por mal estacionamiento y el acarreo de la grúa. Y descargó su furia contra las dos empleadas del Gobierno porteño que la atendieron. Después, sus abogados intentaron probar que se había intoxicado con un antidepresivo que tomaba con frecuencia por problemas personales, entre los que se mencionó una enfermedad de su hija. Para la defensa, fue algo aislado. Pero hubo otras anécdotas sobre la conducta de Parrilli. Al final, como dijo un miembro del tribunal, "pesaron sus antecedentes".

La lectura del veredicto estaba prevista para las 12.30, pero se postergó más de una hora. La demora no fue por los votos. A esa hora, la suerte de Parrilli ya estaba escrita. Dos fuentes del tribunal confirmaron que hubo discusiones por el contenido del fallo, que finalmente fue muy escueto. De fondo, estaba la polémica por la jubilación. "Algunos proponían dejar una puerta abierta para que no se quede con las manos vacías", explicaron. La ahora ex jueza pretende acogerse a los beneficios de la ley 24.018, que les otorga a los magistrados un 82% móvil, pero para eso se requieren cinco años ininterrumpidos en el cargo (asumió recién en 2006), y 20 años de aportes.

Los nueve integrantes del Tribunal se reunieron a las 11.30 en el quinto piso del Tribunal Superior. Allí, cada uno explicó en voz alta los motivos de su voto. El que más se demoró fue el juez Treacy, que finalmente votó en minoría (hubo dos jurados que estuvieron en duda hasta último momento). Propuso que se remita la causa al Consejo de la Magistratura para que se evalúe la conducta de Parrilli en base al artículo 31 inciso 4 de la ley 31, referida a los actos ofensivos al decoro de la función judicial o que comprometan la dignidad del cargo. Además, quería que se evalúe su idoneidad psicofísica.

Parrilli no fue a la última audiencia, para no exponerse ante los medios, y dejó su silla vacía. La representaron sus tres abogados: Julio Virgolini, que salió disparado apenas conoció el resultado, Juan Pablo Alonso, que hasta hace poco mantuvo una relación sentimental con Victoria Bereziuk, recordada por el escándalo de la valija, y una joven abogada. Según contó un allegado a la defensa, Parrilli siguió los detalles del caso por televisión en la casa de una amiga. Luego del veredicto, comenzó a recibir llamados de apoyo. Su primera preocupación fue cuándo va a dejar de cobrar su sueldo.

El juez contravencional Gabriel Vega, que actuó como acusador, se mostró "conforme" con el proceso. Su rol fue muy destacado desde distintos ámbitos. "Es muy valioso lo que hizo, aunque la mitad de los jueces del fuero le vayan a retirar el saludo", dijo una fuente de Tribunales. Luego de saludarse dos veces con los abogados de Parrilli, Vega respondió: "Estoy tranquilo con mi conciencia".

Aunque todo comenzó por una denuncia del Ministerio de Justicia de la Ciudad, en el macrismo prefirieron no opinar sobre la sentencia (los fundamentos se conocerán recién el 5 de enero).

El único que abrió la boca fue el presidente del Consejo de la Magistratura, Mauricio Devoto, quien remarcó la "celeridad" y la "prolijidad" de la Justicia de la Ciudad. "Ninguna persona, sea cual sea el cargo que detente, puede considerarse por encima de la ley y por ende de los demás", dijo sobre Parrilli.

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