La primera definición será sobre los recursos

El modo en que los bloques políticos voten el Presupuesto 2010 y la probable suba de tasas mínimas será la base de arranque de las posiciones del año preelectoral. ¿El curismo refrendará el acuerdo con el voto? ¿Y si Alem queda como dueño del desempate?
La norma por excelencia que los concejales deben aprobar es la estructura tributaria. Es cierto que ninguno de ellos aceptará esta especialización de funciones, y reclamará abiertamente su incumbencia en otros asuntos del Municipio (también porque de otro modo sería imposible justificar sus dietas), pero la aprobación del Presupuesto anual del Gobierno y la revisión, el control y la determinación de tasas y tributos es su momento de mayor trascendencia, a pesar de que lo sancionan en una asamblea compartida con los mayores contribuyentes.

Hay otras realidades que también nublan ese desempeño. Decenas de presupuestos se ha votado con concejales que no habían leído el expediente, no lo entendían, faltaban, votaban lo que les decían o incluso hablaban incoherencias en la sesión. La democracia tiene eso, y bueno sería que tenga cada vez menos.

Pero lo que es claro es que la estructura de recursos y el uso que se le da al dinero de los contribuyentes es la norma de poder de cualquier administración. A veces se equipara el Presupuesto con la gestión hecha números, lo cual es un poco exagerado: además de cobrar impuestos y gastar plata en determinadas cosas, los gobiernos se componen de una innumerable serie de decisiones diarias, repentinas o planificadas brevemente, que no están en los presupuestos y lo definen tanto como aquel.

Y como norma de poder, pone en juego a la gestión. Si un Gobierno consigue aprobar una determinada estructura de recursos e imponerla por sobre las argumentaciones contrarias, instala su decisión máxima en su territorio.

El tema, ahora que el Presupuesto 2010 llegó al Concejo es ¿cómo logra ese objetivo? ¿Lo hace con amplitud, obteniendo consensos amplios o lo saca raspando, con dudas hasta el final? ¿Lo sanciona con apoyo de la mayor parte de la sociedad o lo hace en medio del descontento de los contribuyentes? ¿Tiene respaldo en los usos o la mayoría disiente con los gastos?

El oficialismo ha enviado al Concejo Deliberante un Presupuesto 2010 de 171 millones de pesos propios que, con el agregado de las obras de financiación nacional, trepa a 248, una cifra no sólo nunca vista sino también inimaginable desde el vamos.

Aun si el análisis se focalizara en los 171 millones de recursos y gastos municipales, el cálculo supera en mucho al del año pasado.

Pero implica, sobre todo, otras dos cosas: a) el presupuesto del año donde José Eseverri se jugará la mayor parte de sus chances electorales en 2011; b) es el último presupuesto que José Eseverri aprobará con mayoría "propia".

La palabra "propia" está entrecomillada porque da muchas interpretaciones. Básicamente porque incluye a Julio "Chango" Alem, quien tiene con la gestión de José Eseverri una relación de amor-odio que da para aplicaciones prácticas variadísimas.

En este tratamiento, además, se juega otro tema: una suba de tasas automática, que entra en vigencia sin que nadie pida las subas. Como en el cambio de sistema de cálculo de las tasas de servicios urbanos del año pasado los mínimos quedaban muy altos, se impuso una cláusula transitoria, que demoraba los aumentos para 2009.

Esa cláusula ahora cae, y las subas se aplicarían en 2010, permitiendo un presupuesto todo-terreno, de 171 millones.

Por lo que hasta ahora han contado en público, la mayor parte de los bloques no eseverristas se oponen a que la cláusula, que debía caer, efectivamente caiga. El Ejecutivo no mandó una nueva ordenanza tributaria, con lo cual es claro que espera que esa medida caduque y suban los mínimos y la recaudación.

Vayamos más a fondo aún. Supongamos que con 9 concejales propios y con Alem de presidente el eseverrismo no logra hacer caer esa cláusula, y todos los concejales de la oposición imponen una prórroga. ¿Es lógico pensar que si no logra su objetivo ahora podrá hacerlo el año que viene, cuando tenga todavía menos concejales en el recinto y la oposición esté en plena campaña electoral? Todo indica que no, y que por eso es crucial voltear ahora, de una vez y para siempre, la transitoria que frena el ascenso de los mínimos.

En esas condiciones críticas, la votación del Presupuesto 2010 no solamente es esencial para el oficialismo. Servirá, además, para que quede perfilado en el recinto quién será el próximo presidente del Concejo y, además, cómo se conformarán las alianzas para el tiempo (pre) electoral perpetuo que vivimos, desde ahora y hasta el 2011.

¿El curismo cerrará su alianza estratégica local con el eseverrismo votando la caída de la cláusula? ¿Alem desempatará a favor de José, mostrándose como el opositor responsable? ¿El favor lo sostiene en la presidencia? ¿El eseverrismo no acepta el gesto e insiste con José "Pepe" Valenza para liderar un Concejo complicadísimo?

En apenas días, el capítulo de la novela empieza a develarse.

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