La primera dama avanza hacia el reencuentro

La esposa del presidente Manuel Zelaya, Xiomara Castro, avanza hacia el reencuentro con su esposo. Hace un mes, el golpe de Estado puso a su marido y presidente legítimo de Honduras fuera de las fronteras de su país.
El viernes pasado, la primera dama, junto a sus hijos, Hortensia y José Manuel, además de la madre del mandatario, Hortensia Rosales, y su suegra, Olga Doris Sarmiento, emprendieron viaje terrestre hacia la frontera con Nicaragua para reunirse con Zelaya. Pero los retenes militares los detuvieron. La orden venía del propio dictador Roberto Micheletti y, por eso, desde el sábado, estuvieron detenidos al borde de la ruta a la altura del municipio de Jacaleapa, departamento de El Paraíso. Ayer la Corte Suprema en Tegucigalpa dio autorización para que avanzaran. Del otro lado de El Paraíso, Zelaya los espera. "Espero verlos en las próximas horas", afirmó un Zelaya emocionado. "Hoy (por ayer) la fuerza militar se ha doblegado, han salido para sus batallones a recluirse, porque ahora no solamente el pueblo los ha juzgado, sino el mundo entero", señaló Castro al enterarse de la noticia.

La primera dama avanza en caravana. Varios vehículos repletos de zelayistas la escoltan. Los mismos retenes militares que hasta hace horas reprimían ahora se hacen a un lado a su llegada. Y el grupo sigue. Pretenden llegar en masa. "Hoy estamos felices porque sentimos libertad de poder desenvolvernos", expresó la esposa del presidente que se puso al frente de las movilizaciones en las últimas semanas. "Pero la meta es que todos los hondureños que quieran llegar a la frontera puedan reconocer y saludar a su Presidente", precisó.

No es fácil. No está claro a cuántos dejarán avanzar. La orden judicial fue emitida por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) luego de aceptar un recurso de "hábeas corpus de locomoción" presentado ayer por Andrés Pavón, presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh). "Este es un acto humanitario, de justicia, y la CSJ ha actuado en el marco de la ley", explicó Pavón. El hábeas corpus fue interpuesto a favor de la familia y de los seguidores del derrocado mandatario, explicó Nery Roberto Velázquez, juez ejecutor.

Pero según testigos, no todos estaban encontrando pista libre. "En los últimos días los militares cometieron muchos atropellos. Han pasado muchas cosas, hay jóvenes que han perdido la vida", sostuvo Castro. No obstante, en la caravana hay confianza. La primera dama afirmó que los militares comenzarán a retirarse cada vez más para que el pueblo no les reclame por sus acciones golpistas y represoras.

"Vamos a llegar al retén y allí pretendemos que ese ejército que hoy está deteniendo el paso se levante. Así como se les está abriendo paso a la primera dama y a su familia, queremos que se dé paso a toda la gente para que la economía no se detenga, para que pasen medicamentos, comida y agua, porque han pretendido que la gente muera de hambre", le dijo Castro a la cadena multiestatal Telesur.

Al cierre de esta edición, faltaban pocos kilómetros para llegar a la frontera. La semana pasada, el gobierno de facto le ofreció a la familia un helicóptero militar para trasladarla hasta Nicaragua. Xiomara Castro lo rechazó y aseguró que era un intento por sacarla del país. Dijo que prefería llegar por tierra. Ayer parecía decidida a despejar todos los obstáculos. "Estamos llegando a otro retén donde hay más elementos de la policías. Vamos a bajar para asegurarnos de que éste también sea suspendido", remarcó.

Zelaya, a su turno, ya festejó. "Después de treinta días de resistencia pacífica y enérgica contra este golpe, obtenemos otra victoria más y otra derrota para los golpistas", estimó el mandatario desde su base de operaciones en la localidad nicaragüense de Ocotal.

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